Back 2 Refugio

A principios de los 90 abrió en Madrid una discoteca llamada Refugio.

Esa disco tenía un tamaño más que aceptable, tres barras, una decoración horrorosa en plan estalactitas de cueva y esculturas de piedra de jardín, un cuarto de baño muy gracioso con una pared de cristal por la que corría agua y en la que se meaba por ambos lados, su cuartito oscuro y una grada a un lado y un escalón rodeando la pista desde los que se podía controlar a todo el mundo.

Refugio duró una década, aprox. y compitió en sus inicios con Xenon (una antigua sala de fiestas reconvertida en discoteca gay). También estaba la Ales, que era la clásica y estaba ya de capa caída (bueno, y la Griffin’s, pero eso era ya otra onda). Se suponía que a Xenon iban los gayses bien y al Refu los más canallas, pero en el fondo íbamos todos a todos lados.

Era una
disco democrática. Allí estábamos desde el más pijo al más rastrero, desde la más paleta a la más mariculta, desde el más guapo al más feo, desde la más loca a la más armariada, desde la más maripequeña hasta la más marimayora, desde la más pacata a la más warrona (ryder). Todo el mundo tenía su hueco en Refu y nadie se sentía fuera de sitio. En aquellos momentos en los que la noche madrileña estaba un poco así así rarilla, y que lo de la visibilidad gay aún no había pegado el pelotazo de mediados de los 90, era una alegría ver las procesiones de gente desde Chueca hasta Jacinto Benavente (al Refu) por un lado y hasta Callao por otro (a la Xenon).

La música de Refugio empezó siendo máquina-pastelito algo horterilla. Eran aquellos momentos en los que triunfaban los discos Zona de Baile o Máquina Total, con versiones pumba-pumba light de canciones antiguas y éxitos cuarentaprincipaleros (mis amigos y yo lo llamábamos chipi-chipi). Yo diría que la canción emblemática de aquella época es el “Se fue - Laura Pausini in Refugio Remix”. Marcó época, y cada vez que la ponían todos coreábamos como locos. El Refu tenía un ambiente divertido. Recuerdo sus primeras fiestas de la espuma: aquello era un despiporre en toda regla.

Con el tiempo, la proliferación de otros locales y la odiosa especialización y compartimentación del ambiente, el Refu fue cambiando: las más warras tiraron para el Strong, las cachas para las sucesoras del Xenon (Angel’s, Bash, Ohm...), las osas a los sitios OWLS, las petardas a los templos del monicanaranjismo... y Refu se quedó como algo cutrillo (hay quien afirma que la llegada de MetroSur acabó con Refugio). Incluso las fiestas de la espuma decayeron, pasando de ser algo divertido al más puro guarreo.

Aparte, llegó la insoportable moda de los dioses
diyeis residentes (que a mí siempre me ha sonado entre concursante del Un Dos Tres y huésped de enfermedad parasitaria) y la música del Refugio fue especializándose hacia un sonido más agresivo. Yo ya no sé si definirlo como techno (del de los 90), progressive o lo que sea. El caso es que empezaron las canciones sin voz de duración eterna con su momento subidón subidón, muy Máxima FM. Un Coñazo Total Mix, vamos. Y, para mí, pasada ya cierta edad, con novio (mi 1er marido) y sin inquietudes pastilleras, no tenía interés alguno. Refugio perdió gran parte de su encanto pero siguió siendo una disco democrática con gente de todo tipo. Un espíritu que sólo la discoteca METRO de Barcelona conserva, que yo conozca.

Refugio desapareció en los primeros años del siglo XXI (no recuerdo la fecha, ¿sería 2002?). Se convirtió en una disco mari fashion que no duró nada y luego pasó a ser discoteca hetera de esas de salsa, bailes de salón o algo similar.

Esta entrada me ha venido a la cabeza porque estaba yo el otro día haciendo hueco y antes de que los cedés me echen de casa, los estoy metiendo en carpetas y tirando cajas como loco. Y tenía un estante lleno de discos de esos que dices: ¿pero cómo coño me podía comprar yo esas mierdas? Puzzletron, Máquina Total volúmenes 4,5,6,7..., TechnoMakinita, Zona de Baile, Pelotazo Mix, Bombazo Mix, Lo Más Duro... así un montón de basurilla y sopotocientos cedés de los que sólo merece la pena una canción de cada uno (si llega).

Aunque Makarena Fartons Schlichtling me ha prohibido personal, expresa y particularmente que lleve música o me acerque siquiera al equipo de música en la fiesta del viernes, a petición de la otra organizatriz, Mrs Betty de Mármol, he grabado un cedé con una selección de esas canciones de la primera época de Refugio con las que me lo pasé tan bien. No son buenas, son... lo que son.

Puede que la memoria me falle y que haya algunas que no sean de allí sino de otros sitios, pero en este cedé está el espíritu Refugio que yo recuerdo. Lo he pasado muy bien grabándolo y espero que los que lo escuchen se hagan una idea.

Como lo del 4shared es muy difícil para según qué torpas, lo he metido en
rapidshare. Son 80 megas, carátula incluida, y se baja en un plisplás. Ah, como me excedía 27 segundos de los 80 minutos de un cedé, yo en el mío he solapado las canciones 2 segundos a modo de remix popurrí de éxitos. Qué práctico. Para obtenerlo pulse aquí.

Anécdota graciosa (yo diría que de 1995, justo antes de Chu): Una noche de otoño ligué en el Refu con un tío. No estaba muy convencido pero al final se vino a casa y se quedó toda la noche y parte de la mañana. Parte positiva: aparte de regalarme el oído diciéndome cosas como “eres un artista en la cama”, el trasnoche, el polvo del desayuno y demás mariconadas hicieron que al tío se le hiciera tarde, le entrara pereza y DESISTIERA DE IR A LA CONCENTRACIÓN DEL 20 DE NOVIEMBRE, por la cual se había desplazado expresamente desde otro punto del país a Madrid. O sea, que hice mi buena acción del día. Parte negativa: Cuando se fue, volvió a los 15 minutos porque se había dejado el reloj. MIERDA: era bueno.

En el Refugio se ligaba, ¿verdad, chicossssssssssssss? (y no señalo a nadie con el dedazo)


¿Qué será lo siguiente? ¿Un
Back 2 Montera 33?
Que allí la música... era buena.


Un clásico refuggiero (raimondi).
Para disfrutarlo en condiciones, al igual que el resto del disco, hay que poner los altavoces a punto de estallar, aviso:





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