A casarse a Disneylandia

Me entero a través de cierta liberalísima página (antes que en dosmanzanas, fíjate tú), de que ya puede uno montar su propia celebración de boda maricona en Disneylandia. Según un comunicado de Disney, las parejas homosexuales podrán acceder a las mismas ofertas que el resto de matrimonios a la hora de celebrar sus bodas en los parques de atracciones. Anteriormente era necesario presentar la licencia de matrimonio, y como ni en Florida ni en California se puede uno casar, era imposible.

O sea, que si ya eras una
loca pirulera imposibla, ahora puedes serlo aún más organizándote el bodorrio rodeado de princesas, purpurina y colores pastel. Los precios parten de unos discretos 8.000 dólares (con el cambio al euro, tirado), subiendo hasta los 24.000 para una ceremonia con banquete de unos 100 invitados y a todo lujo, entrando en la carroza de Cenicienta, con fanfarria de trompetas y con la insoportable presencia de Mickey & Minnie (que todo el mundo sabe que no son los verdaderos, porque son dibujos animados). Las tartas van desde horteradas parecidas a los vestidos de gitana que diseña Vicky Martín Berrocal a una simpática tarta estilo Alicia. De la música no dicen nada, pero seguro que oscila entre High School Musical, Hilary Duff y las Cheetah Girls. ¡¡¡ Con lo que anima el "Me gustas mucho" de la muertita en las bodas, ay, es que no saben !!!

Es para pensárselo. Más información, aquí.


Me cuentan que en el foro de HazteOdiar (ese sitio en el que se mueren de inanición porque boicotean absolutamente todo -no deben comer nada, digo yo-) ya están pensándose el nuevo veto a Disney: dudan entre descubrirle a los niños lo puta que era La Bella Durmiente o modificar digitalmente el final de Bambi añadiendo la resurrección de la madre.

Finiquito con este cursi, pasteloso y sacarinado vídeo, muy apropiado para el tema que me ocupa. Con todos vosotros, Olivia:



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