El oyente nocturno

Este viernes se estrena en España “The Night Listener”, película basada en la novela de igual título de Armistead Maupin, editada en España como “El oyente nocturno”.

La novela trata de un escritor gay en la cincuentena en pleno proceso de separación que tiene un programa de radio nocturno. Uno de sus oyentes, un niño, le manda un manuscrito aterrador sobre su infancia. Se establece entonces una enfermiza relación telefónica entre ambos, con la perturbadora mediación de la madre del niño. Todo esto acaba obsesionando al escritor… Y hasta ahí puedo leer.

La novela tiene cierto tono folletinesco, mucho tufo autobiográfico -y autocomplaciente- y es muy fácil que se tengan ganas de abandonarla en su primera mitad… hasta que ocurre algo que pega un vuelco a la historia y entonces todo se acelera y no se puede dejar de leer hasta la última página.

No he querido leer críticas ni enterarme de nada acerca de la adaptación al cine, porque o la han hecho muy bien o no sé qué habrán hecho para no cargarse el argumento. De momento, los titulares que he ojeado la han puesto bastante a parir, siendoVoluntariosa pero torpe adaptación” el más benévolo con el que me he topado.

El ridículo título elegido para su distribución en España (Voces en la noche), el cartel y el tono del trailer invitan al engaño, porque parece que se trata de un thriller. Lo mismo lo han hecho así. ¿Habrán convertido el drama en una peli de miedo? Quién sabe.

El director es
Patrick Stettner, que no tengo ni puta de quién es, y los protas son Robin Williams y Toni Collette, con las colaboraciones estelares de Sandra Oh, Bobby Cannavale y Rory Culkin (otro hermanniísimo). No pinta demasiado bien, pero aunque sea sólo por morbo, me acercaré a verla. Ya me he tragado esta noche el partido con los chillones comentarios de la radio, así que la próxima peli la elijo yo. Estoy en mi derecho. Luego ya me pelearé con el tx.


Armistead Maupin se hizo famoso por la serie de novelas TALES OF THE CITY (Historias de San Francisco), que también se llevaron a la televisión en tres miniseries muy recomendables protagonizadas por la adorable Laura Linney y la “yo-voy-de-superguayOlympia Dukakis. Merece la pena un repaso a ese tiempo perdido de finales de los setenta y principios de los ochenta, de alegría de vivir antes de la era del sida, de la despreocupación de la vida gay, del post-hippysmo. Probablemente, estas historias y situaciones sean más transgresoras ahora mismo que cuando se escribieron, pero es que la mentalidad ha cambiado mucho. En fin. Además, uno de los personajes de Historias de San Francisco reaparece en El oyente nocturno. Hala, más morbo.

En esta página que hice hace un par de años tenéis más datos sobre Historias de San Francisco y los enlaces del emule de los distintos episodios, con subtítulos incrustados y traducidos libremente por mí. Siempre he perdido el tiempo en cada cosa...

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