Más reflexiones navideñas.

El viernes recibí un paquete. Nada más ver remitente, peso y procedencia casi pego un delatador grito en el trabajo. No había duda. En cuanto desenvolví el papel apareció el característico color morado de las bolsas de Liberty. Liberty son unos grandes almacenes de Londres bastante roñosos al lado de Regent Stree, en el edificio semi-roñoso que se ve en la foto.

Según me han dicho (hace siiiiglos que no voy) han pasado de ser una cochambre rancia (muy inglesa) a algo muy caro, chochi y chic (gracias, yunzapito, por la aclaración). Pero hay una cosa en la que los almacenes Liberty para mí siempre serán únicos: tienen la tienda de adornos navideños más desquiciadamente kitsch que he visto en la vida. Conocedores mis amigos de mis estrambóticos gustos decorativos, cuando alguno va para allá me trae como souvenir algún adornito con el que estimular la vista de mi rutinario pisito. Aunque en plan delirio no hay quien gane a Jezabel Fartons, esta vez los Pikitonis fueron los que se pasaron: ¡¡¡una bola negra de paillette!!! En la foto no se aprecia muy bien, pero es algo así como una lentejuela negra brillante pero no metalizada, alternando formas redondas y rectangulares, y unidas por microcadenas de bolitas. Un poco así como los colgajos de los vestidos de Marujita Díaz cuando iba de charlestonera. Mil gracias. Una preciosidad.
Ah, la próxima vez le decís a la chica que tan primorosamente envuelve los regalos que le quite el precio, por favor. ¡¡¡Qué exceso!!!

El sábado andaba yo un poco raro (y resacoso) y aprovechando las circunstancias tx decidió obligarme a poner en casa la decoración navideña de una puta vez. Después de ver el resultado, puedo asegurar que, comparado con mi casa, el Barroco significa sobriedad. Pulse sobre la foto, pulse.
Ni que decir tiene que se trata de una composición alegórica de la Anunciación mezclada con la Natividad y episodios del Génesis, en la que Mazinger es el ángel, La Srta. Peggy (Miss Piggy para los puristas) es la virgen (o Eva, que no sabemos si también es dogma de fe que sea virgen) y Gustavo Kermitt es la tentación en forma de rana verde, ofreciéndole bolas de navidad en vez de manzanas.

A su izquierda, el árbol de la vida, coronado con la estrella de Santa Norma Duval en sus tiempos gloriosos del Follies. Sobre todo el conjunto, a modo de portal de Belén, una sencilla y discreta guirnalda de la que cuelgan diferentes tipos de frutos prohibidos.

Con esta bonita estampa aprovecho ya para felicitar las navidades a los que se os ocurre visitar este blog. Y, recordad, si bebéis, mucho lubricante, que parece que no, pero luego duele.

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