La Cola Jet Set y La Agonía Elástica

El fin de semana pasado hice muchas tonterías y andaba yo "rarito". Y todavía me dura. Estaba arisco, irascible, alcoholizado, sobreactuado y artificial. Como siempre, que dirían algunos, pero no, el sábado pasado, más. A quien le tocó aguantar la pepeleta, como siempre, fue al tx. Tenemos esa relación tan de abueletes de estar discutiendo por tonterías y picándonos mutuamente (más él a mí, que conste), pero hay que reconocer que cuando me ve "rarito", corta todo pique y se dedica 100% a que yo me encuentre bien. ¿Y qué hizo el sábado? Primero, organizar toda la megadecoración navideña. Después, acercar el coche al centro lo máximo posible. Y, por fin, y sin que sirviera de precedente... SALIR DE NOCHE. Oooeee, oe oe oeeeee.

Después de una copa en el Underwood, donde éramos algo así como 14 y parecía que estábamos de cena de empresa, propuse ir al Elástico, que quería conocerlo, coño. Y además tocaban la Cola Jet Set, un grupo que siempre me ha encantado. La búsqueda del flyer fue inútil. ¿Dónde los reparten? ¿En el 8 y medio? ¿En Gong? Intentamos en algún café pero fue inútil. A mis amigos les dije: hay que pagar 12 eypos, pues. Y, ni que decir tiene, salieron todos por patas. CUTRAS.

Acabamos entrando cuatro. La sala principal me gusta mucho. Es amplia y tiene buena ventilación. Sólo había ido una vez a la sesión de los viernes (Spank) y el ambiente no me había gustado en exceso. Por edad y aspecto, yo no pego ni con cola (jet set) entre musculosas adictas a psicotrópicos varios. La fauna del sábado es mucho más divertida, la cantidad de modernas freakies por metro cuadrado es tremenda. Hubo quien, acostumbrado a los pijos Polo Ralph Lauren Postigo de La Boite(la disco que está enfrente), no se podía creer que estuviera bailando al lado de un niño vestido con kilt escocés, por ejemplo. O que un grupo guarri-grunge se paseara con una botella de Cardhu dándole un nuevo sentido a la palabra botellón. Una pregunta: ¿por qué las chicas popis son todas tan bajitas? ¿Influye el pelo a lo Louise Brooks ? ¿Se ponen todas la peluca de Popita de Superputa? Si no me quejo, está muy bien porque así se puede ver mejor a los tíos. Porque anda que no hay gayses y regayses.

La Cola Jet Set me sorprendieron para bien. El principio fue desolador. A la segunda, dijeron que estrenaban canción nueva y aquello empezó a acoplarse de una manera horrible durante dos minutos. Vamos, menudo estreno. Pero luego se arregló. le subieron el volumen del micro a Anita, a la que han reforzado su encantadora tontivoz con una nueva adquisición y tuvieron un sonido contundente y muy bueno, con cada instrumento perfectamente diferenciado. Un retropop bestial. Además, me sabía casi todas las canciones, estuve pegando botes y bailando con un espantajo que tenía al lado, mientras el tx y mis amigos me miraban con estupor. Curiosamente, Cosas que no se olvidan fue la que más sosa sonó. De las canciones nuevas, tres estuvieron bien y una (su canción protesta) era horrorosa. Felipón Fresón estuvo tan graciosamente concentrado como siempre. Con Quiéreme consiguieron que todo el mundo estuviera enganchado, pero el delirio llegó cuando cantaron Al Amanecer. La gente se volvió directamente loquísima del potorro, con desquicie pogo y todo. En fin, me gustaron mucho y el cd cae cuando salga.

En la sala pequeña del Elástico pinchó Manolo Crespo , de Vivaelpop (el primer dj que no se pone un nombre absurdo y usa el suyo propio). La música, salvo las primeras concesiones a sus travestorras amigas tipo La Prohibida, estuvo genial. Sonaron todos los éxitos del pop patrio que me gustan: McNamara, Berlanga, La Casa Azul, L-Kan (por cierto, que el muy oportunista la puso justo cuando entró Belén, que me invitó a una copa, hala)... Joder, si hacía siglos que no oía Selector de Frecuencias. En fin. Pero ahí empezó el declive. La sala pequeña del Elástico es un cuchitril semiescondido que se llena de humo enseguida. Y mi tx no puede soportar el humo. Estaba un rato abajo conmigo, ponía mala cara, se subía las escaleras a la sala grande. Yo iba detrás. Estábamos medio segundo, pero entonces ponían abajo una canción que me encantaba y allá que iba yo como un idiota. Al minuto volvía a subir a por mi tx, conseguía que bajara, pero él se quedaba en la escalera hasta que no podía más y volvía a subir a la sala grande. Y así un ciclo repetido unas cuantas veces (no sé, yo iba algo descontrolado) de subidas y bajadas de escalera, lo cual le viene muy bien a mi exceso de tonelaje, pero que se convirtió en una especie de agonía histérica.

El caso es que llegó un momento en el que ya no aguantábamos más y hala, a casa. Para mí, muy pronto, pero ya que se había portado tan bien conmigo y me había aguantado durante todo el día y noche, iniciamos el periplo de encontrar un buhometro que nos llevara a donde habíamos dejado el coche. Porque eso de que sigan las líneas de metro es muuuuuuy relativo.

Agitada nochecita en la que comprobé que la Absolut provoca el efecto contrario al JB y nueva resaca dominical. Joder.

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