Fiesta rociera

La Crónica Social de Kathy Cordero

Como todos los años por estas fechas, recibí la amable invitación de mi querida amiga
Rocío de la Mancha (la de la taza de Paloma San Basilio) para acudir a su megaparty de cumpleaños.

Pese a la maledicencia general y en especial los venenosos comentarios de TDK, este año Rocío se esmeró en la preparación y el catering (deneuve). Muchos no comprendían el por qué el único elemento alcohólico en la fiesta era el vino tinto -¿quería que nos dedicáramos al calimocho?-. Yo, que soy reportera de investigación, averigüé que los alcoholes variados estaban guardados bajo siete llaves en su mueble aparador de modernísimo diseño, junto a los refrescos de luxe (Naranjada Cortinglés).

En cuanto al personal asistente pues ya se sabe lo que ocurre en estas fiestas cuando los años a cumplir superan los xxx, que siempre se ven las mismas caras. Pero esta vez, oh sorpresa, hubo aportación de carne fresca -proveniente del extranjero eso sí, que aquí estamos todas ya muy caducas-. El personal pudo babear con un chuletón argentino, acompañadísimo, pero sobre todo con ÉL, el objeto del deseo, al que todas las zorras querían dar su número de teléfono -una tras otra- y que tenía ese morbo de comic de Ralph König que tan perras pone a algunas. Creemos que la anfitriona será la que se lo beneficie, pero que tenga cuidado, que buitras hay por un tubo.

Seguimos sin comprender las manías de nuestra amiga Rocío y sus fetiches. ¿Qué es eso de dedicarles altares con velas a los limones o a La Novia Cadáver? Más raro aún es el arsenal de chicles que guarda en la cocina. ¿Está preparando un atentado suicida con goma de mascar frente a la tumba de la Dúrcal? ¿O pretende quizás boicotear el lanzamiento del disco de Rosario Mohedano a base de dejar a sus fans pegados al suelo de Yerbabuena?

Lo que sí que nos quedó claro es cómo Rocío de la Mancha consigue tirarse a tanto chulazo. Les echa una rociada de Fix Polvo 7 usos y se quedan todos que no se pueden ni mover. Lo de los siete polvos, eso sí, no nos lo creemos demasiado.

Para finalizar, hay que comentar que el catering esta vez fue exquisito, elaborado y completo. No obstante, mi olfato periodístico me reveló que hubo un manjar... cuando menos sospechoso. Al finalizar la fiesta todos decían eso de: ¿Qué le pasaba al chorizo éste? Observe la foto, observe.

Informó Kathy Cordero.










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