Miranda! en el Ochoymedio

 
Fiestón absoluto con el pedazo de concierto de Miranda! en el Ochoymedio de Madrid (sala But, esa ratonera debajo de la Pachá).

Primero, predisposición: me hice una playlist en Spotify del setlist de uno de sus últimos conciertos y esta semana he estado en el coche del polígono al trabajo y del trabajo al polígono absolutamente Mirandesco.


Segundo, visión: ¡Por fin! Unas lentillas multifocales que me permiten ver de lejos, de noche y ver el móvil a una distancia menor de un metro.


Tercero, apariencia: Huy, ¿y si me echo esta cera en el pelo para no parecer tan "señor"? ¡Qué juvenil te veo!, me decían (o sea, qué mamarracha).


Cuarto, socialización: ¿Qué haces cuando la cola del concierto da la vuelta por Apodaca y tus amigos dicen que "llegarán a las 9", son las ocho y media y hace un frío de narices? Eso mismo, buscar a conocidos en la cola. ¡Si están por aquí los exbloggers SrSkyzos y Sheperdsen! Hala, adosado con ellos y a contarnos las novedades del último lustro que llevamos sin vernos. ¡Y a la salida la Kety me presentó a un lector! Más majico él...


Quinto, colocación: Sin comerlo ni beberlo nos colocamos justo detrás de la mesa de mezclas y tuvimos una visión PERFECTA todo el concierto, y además pudimos bailar sin problema.


Sexto, ambientación: ¡Si sólo hay tíos! Se oía decir. Ay, es que eso de que a Miranda! se les empezara a conocer por aquí como teloneros de Fangoria hace 10 años (antes nadie tenía ni idea de quiénes eran, que no me vengan las enteradas) hace mucho. Sí, esto era más bar de ambiente que el Noa Noa de Massiel.


Séptimo, sonido: Guay. Si se cuida un poco, un concierto puede sonar estupendo, y no la murga de La Casa Azul de hace un par de semanas. Sólo hubo un problemilla en una canción y se solucionó al momento. 


Octavo, actitud: Salieron Ale y Juliana (la chica que tiene nombre de sopa) a darlo todo desde el segundo 1, enfundados en unos trajes de lentejuelas dorados que dejaron directamente para la tintorería. Entrega absoluta durante casi dos horas de concierto en la que repasaron hits, hits, hits y gran parte del disco nuevo.


Noveno, público: Sala atestada, completamente sold out, y público dispuesto a pasarlo bien, a corear, a bailar, a levantar los brazos. Pocos gilipollas de los que se ponen a hablar en los conciertos (al menos en mi zona) y muchas ganas de divertirse. Tema olores: Sí, un grupito de niñatos medio subnormales se fumaron unos porros justo detrás nuestro y había uno bastante colocado que no paraba de chocarse con nosotros, pero afortunadamente fueron sólo unos minutos. Y al final... yo comprendo que era día de diario y que había quien no había tenido tiempo de pasar por casa a ducharse pero... joooodooooo menuda peste que soltaban algunos. Mención especial al pijito de la camisa blanca que cuando levantaba los brazos....¡temblábamos! Eau de Titapatrax.


Y décimo, conciertón.
Qué bien lo pasamos, coño.
Ah, los vídeos no son míos.

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