Baccara Tour 2017. 2- El Mosela y Koblenz

 
Después del par de días en Trier (clic), alquilamos un coche para el resto del viaje.
El siguiente itinerario fue el río Mosela (la Mosela, que allí es femenino).
La idea original era: salir de Trier, visitar un par o tres de pueblos encantadores, ver el castillo de Eltz y llegar a dormir a Koblenz (Coblenza).


 
Al final el castillo de Eltz se tuvo que quedar aparcado y visitamos en su lugar el de Cochem. Una pena, porque era uno de mis objetivos del viaje, pero si no da tiempo no da tiempo y además nos cayó un chaparrón vespertino de verano que nos obligó a modificar las previsiones. No obstante, bien.

Salida de Trier y carreterita encantadora a lo largo del río hasta Bernkastel-Kues.

Llegada al típico pueblo alemán de placita recoleta lleno de casas con vigas entramadas y de colorines. Su Per Mo No e ideal para sacar mil fotos (nosotros y todos los demás turistas, claro).



 
 


Aquí Kathrin I, la reina de la vendimia desde 2016 a 2018 (debe ser que no hay muchas mozas en la zona o que es una acaparadora):

Lo mejor de todo: Benrkastel tiene una zona amplia de aparcamiento al lado del río, además recuerdo que nada caro (o incluso tenía minutos gratis). Tiene una iglesia pequeñita así mona y tal pero vamos, que el pueblo en sí es un decorado de opereta.

Cuando nos íbamos ya paramos en los baños de la estación y veo esto en la máquina dispensadora de condones:



¿Una vagina de viaje? ¿Qué coños (nunca mejor dicho) es esto?

En efecto, he tenido que averiguarlo:


3€. No creo que merezca la pena ni para los muy necesitados.

El pueblo se llama Bernkastel-Kues porque aunque sea un solo municipio originariamente eran dos separados por el Mosela y unidos por el puente. A Kues pasamos en coche y seguimos carretera adelante.

La siguiente parada prevista era Traber-Trarbach, que es... básicamente lo mismo: dos pueblecitos encantadores con casitas de vigas entramadas y unidos por un puente. Dimos un recorrido en coche y no paramos.

Porque el pueblo que se nos llevó casi todo el día fue Cochem.








Y qué diferencia con los anteriores hay, me preguntarás tú, aparte de que se ve un poco más grande y lleno de gente (lo que nos costó aparcar, uf).

Pues mira, lo primero teníamos ya gana de comer y, lo segundo, tiene un castillo visitable, allá a lo alto.


En efecto, como somos unos aventureros audaces, allá que fuimos.





El castillo de Cochem tiene una visita guiada de unos 40 minutos (dan hojas explicativas en español si la pides, que la visita es en alemán) y es un pastiche decimonónico construido sobre una base medieval. Se visita una planta más o menos y... es curioso, sí.




Esta foto no es del castillo de Cochem pero me llegó por Whatsapp cuando estaba allí.
La pongo aquí porque pega.

Entre comida, castillo, reposo y café nos dieron las mil y me quedé sin ir a Eltz, que sobre el papel parecía más mono, pero es que además el cielo se nos cayó encima y decidimos seguir hasta nuestro siguiente destino.

Es decir, nene, Se puede hacer la ruta del Mosela desde Trier hasta Koblenz en un día, pero plantéate que podrás hacer dos o tres paradas máximo si quieres ver algo. Y, si tienes tiempo y dinero, puedes hacerla tranquilamente en dos, pernoctando por ejemplo en Cochem.

Pero nuestro objetivo era superar la lluvia y llegar a...


Koblenz
(Coblenza)


Veamos.
Koblenz no nos gustó mucho. Es pasable y paseable, tiene sus cosas monas... pero no tiene el encanto antiguo de Trier.

Visitas:

El Romanticum: Centro cultural, de arte, museo, biblioteca... de todo:



La Iglesia de Nuestra Señora (sí, esta señora está en todas las ciudades, parece ser):



Con su momento Pocahontas:



Una columna que relata la historia de la ciudad:



Las cuatro esquinas, en el cruce de dos calles en la zona comercial (sólo pongo una porque no me da la foto, pero las otras tres son similares):



El monumento Deutsches Eck al kaiser Guillermo en la confluencia del Rin con el Mosela. Precisamente Koblenz quiere decir confluencia, y su gentilicio es "confluentino".

 

Un edificio que fue una antigua farmacia:


El símbolo de la ciudad, una fuente que tiene un niño que escupe aleatoriamente.
Afortunadamente, escupe agua (¡es una fuente!). Y sí, aleatoriamente, si pasas por delante te puede dejar empapado perdido o no:


La tienda de comercio justo de Mirela (y sus megaviolentos fans):


Momento friki: tienda de maquetas enfrente de donde nos alojábamos. Y en el escaparate, en primer plano... ¡EL LEPIN STAR WNRS!  (para las no iniciadas, la copia china de LEGO STAR WARS que te venden en el AliExpress). Brutal.


Otro momento "confluencia": La estatua del Padre Rhin abrazando a su hija Mosela.


Mientras, algún emperador romano random saluda a los barcos:


Desde ese punto se ve al otro lado del Rin la fortaleza.


Hay un teleférico para subir, pero con el vértigo de Tx fuimos al día siguiente en coche. La fortaleza es curiosa de visitar por ver la estructura interna de una fortificación militar bastante grande. Luego de bonita no es que tenga mucho. Lo más destacable es poder tomar un café en la explanada y ver las vistas de la ciudad debajo con el Deutsches Eck enfrente.






Otras curiosidades confluentinas:
No podemos estar en una ciudad sin pasarnos por un supermercado y comprar lo más estrambótico que veamos. Esta vez la culpa fue mía al elegir este... cóctel espumoso de vainilla con toffee. Sí, adivinaste, bastante repug.

 

Y, como última curiosidad, el Kurioos, que es el bar de ambiente de Coblenza. Cual bloguero cargado de ego, el logo del local es la caricatura de su dueño, Fraggel.

Bebimos refrescos autóctonos también, que allí si pides una cola light te ponen la Frttz (e igual limón, melón y otros sabores). ¡Eso sí que es proteccionismo!



Una cosa que no nos gusta de los locales en Alemania es que, dependiendo de dónde estés, aún hay sitios donde se permite fumar. Un atraso.

El ambientillo era.... bueno, todo el mundo en la barra revisando sus grínderes. Bueno, allí sus Planet Romeo, que si quieres zorrear vía móvil en Alemania tienes que descargar la app local, que es donde están todos.



Los alemanes de provincias también son muy "discretos" en las apps y cuesta un triunfo que muestren la cara, pero bueno, al menos son creativos...



Y hasta aquí Coblenza. Nuestro siguiente objetivo sería...

Continúa... aquí


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