Irrintxi Tour 2017


¿Qué diferencia hay entre el aturuxo, el irrintxi, el zaghareet y el esrullrull?
A oídos del profano, ninguna.
¿Y qué parecido hay?
Pues básicamente que todas las regiones donde se dan esos gritos están convencidas de que el suyo es el original, el auténtico y el más antiguo.
Y como yo soy un imperialista centralista mesetario y lo de la apropiación cultural es algo que me apasiona, voy a contarte nuestro último viaje del ciclo "España y sus regiones".
Hoy ¡Provincias Vascongadas!


¿Qué? ¿Ya te ha dado un ataque? ¿Prefieres que diga Vasconia, como en La Razón? Jajajaja.
Venga, va. Que nos fuimos un finde largo al País Vasco a ver a familia y amigos y... han pasado muchas cosas que no se pueden contar en el blog pero, cómo no, otras sí.

A lo que vamos, señores. Una cosa es hacer bromas sobre lo poco que se liga en Euskadi y reírse de las costumbres a lo "vaya semanita", como se puede ver en entradas anteriores en este blog al respecto de Bilbao (1,2,3), pero es que esta vez... ¡lo hemos constatado!


Como cada vez que preguntas a un autóctono sobre los locales mariconiles de Bilbao, nos respondieron lo de siempre: "Sí, hay, pero yo no voy". Agh.

Y nuestra guía de referencia... ¡es de un blog del año 2007! CLIC (Tampoco es que haya cambiado mucho la cosa, te digo, Mariaindautxu mía).

Así que la primera noche fuimos al clásico café Lamiak a tomar... un café, que hacía frío (qué raro, en julio).

Y nunca más, señora, 6.95 por un café irlandés, muy bien preparado, eso sí, pero precio excesivo totalmente. ¡Cómo está el lesbianismo! Aparte, que estaba vacío (no me extraña).


Menos mal que luego contactamos con un amigo local que nos presentó a más gente y ya fuimos a locales más animados (y no tan clavantes). Básicamente partimos del Bizitza y ya nos movimos por el casco viejo tomando zuritos y marianitos, que es un vermú preparado y te lo pueden poner tan mono como esto:


Y aquí empezó una de las primeras vayasemanitadas bilbaínas. 
- Oye, ¿tienes la app X? (dícese de cualquiera de las de ligoteo).
- Sí, ¿por?
- ¿Le puedes dejar a mi amigo echar un vistazo?
- Sí, claro, ¿por?
- Es para comprobar si está Fulanítez conectado (dígase fulanítez como se pudiera decir cualquier nombre repleto de letras k, rr, tx y z).
- ¿Y por qué no lo comprueba él en su móvil?
- ¡Porque entonces ven que se ha conectado!

Acabáramos


Y luego ya la anécdota del viaje.
Andábamos nosotros por las calles del casco, zurito aquí marianito allá, cuando veo un chico MUY MONO (y cuando digo mono es objetivamente mono) superperdido que iba solo con una cerveza en la mano y con el que nos cruzamos varias veces (que las siete calles serán más de siete, pero al final todos nos concentramos en tres esquinas). Y digo yo a uno del grupo:

- Ese chico se te ha quedado mirando.
- ¿Quién?
- El de los ojos bonitos con el que nos hemos cruzado tres veces. Se le ve solo. ¿Le decimos algo?
- Huy, no, si te mira a ti.
- A mí no, a él... (etc etc)

Total que no le decimos nada.
Y a la noche siguiente, vuelta a encontrárnoslo, también solito y deambulando.
Y alguien suelta.
- Espera, éste me ha desbloqueado fotos en la app Y (una distinta a la X pero con el mismo cometido).
Y yo: - Pues ya está, hombre, dile que se venga a tomar una cerve con nosotros.
- Huy no no no no.

¿Al final quién le dijo que se viniera? ¿Adivinas?
Y cuando salgo a por él y me lo llevo con el grupito al Bizitza a tomar una infusión el chico en cuestión nos cuenta su triste historia:

- Soy extranjero, llevo aquí 11 días por trabajo... ¡y nadie me ha dirigido la palabra!

Cachondeo generalizado.

En fin, que sí, que los euskomarikas son muy majos, pero primero está su cuadrilla, su partido del atleti, su concierto de txalaparta electrónica y su cuadrilla. ¿He dicho cuadrilla? Sí, dos veces. O tres.


En fin.
En plan turismo tuvimos la suerte de que la vez anterior ya fuimos a San Juan de Gaztelugatxe, porque este año con lo de la Kahlessi me han dicho que estaba imposible. Pobre Ane Igartiburu, ella con la fama de que "ahí es donde se casó" y llega otra rubia (más joven) en un dragón y ahora es "ahí es donde se rodó Juego de Tronos".

Un día hicimos un recorrido ruris y al día siguiente nos acercamos a Biarritz, que es como muy de señoras bien de principios del siglo pasado empeñando las joyas en el casino o de Alfredolandas escapados a ver El Último Tango En París. Sí, es mono. Tampoco es que nos maravillara, pero mono es.


También pasamos por Bayonne, muy bonita pero era domingo y... estaba desierta. Con lo turística que es. No pudimos ver la catedral por dentro porque tenía unos horarios imposibles.


Y ya está, poco más que contar. Volveremos, porque tenemos que hacerlo (más que nada porque si no no vemos al último de nuestros múltiples sobrinos en la vida) y... ¡amenazo con seguir contándolo por aquí!



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