El Cantor De México. Delirio kitsch


¿Quieres empezar la temporada con una buena función de teatro lírico alejada de los prefabricados musicales de franquicia de Gran Vía, y mucho  más barato?

Pues en Madrid tienes El Cantor De México, una opereta que hasta final de mes está en el Teatro de la Zarzuela.


Cójase una obra completamente desfasada, hágansele unos retoques y adórnesela en plan kitsch con unos decorados dignos de las Fogueres de Alacant. Póngasele de reclamo a una chica Almodóvar "de las auténticas", llamada Rossy de Palma (aka Rossy von Donna) y métansele un par de toquecitos gay. (Otro más si consideramos que para la producción de París se usó como cartel una imagen de Pierre et Giles)


¿Y qué tenemos?
Pues mira, a pesar del tenorino al que no se le oía nada y a la soprano que parecía salida de OT, dos horas y media de función muy disfrutable y entretenida.
No le busques tres pies al gato, ni es una obra maestra ni los logros artísticos son de campanillas. Si no tienes expectativas de altura, te gustará. Ahora, como te pongas tiquismiquis lo pasarás fatal.


Esta obra se compuso en 1951 para lucimiento de Luis Mariano. Siempre me acordaré de mi abuelo, que decía "qué voz más bonita tenía, lástima de esa enfermedad", refiriéndose a que era gay. Eso jamás se confirmó y he leído artículos negándolo, pero lo que es cierto es que en España lo llamaban maricón a gritos. Pero ya sabemos cómo somos los españolitos.

El propio Luis Mariano protagonizó la versión cinematográfica de Le Chanteur de México en 1956. 

Y lo que se representa ahora en Madrid es una adaptación al español de la producción del año 2006 del Chatelet de París, a cargo de Emilio Sagi.


El finde el teatro estaba rebullente, con abundancia de señores muy muy mayores (como de costumbre) y parejitas gayses (muchas, muchas, ¿el reclamo Rossy?). Por cierto, ¿cuándo prohiben el uso de abanicos en los teatros? ¡Qué suplicio de rasc rasc rasc!


Nosotros nos lo pasamos teta y acabamos cantando en la apoteosis final. Recomendable.

Y si no quieres ir, aquí tienes la versión enterita en francés:


Y aquí mi crónica en el blog de operitas: CLIC.

¡Que vayas, leche!

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