Un día en Sintra. Demencias decimonónicas.

El jueves pasado hicimos una visita a la recoleta y megaturística ciudad de Sintra, en Portugal. Como nos dijo un amigo portugués: "Sintra es mona". Había que ir. Y como nosotros somos muy obedientes y aplicados, lo hicimos, desoyendo los consejos que todo dios va diciendo:

NI SE TE OCURRA IR A SINTRA EN SEMANA SANTA O EN FINES DE SEMANA DE VERANO.

Pero si uno cuando puede viajar es precisamente en esas fechas... ¿qué hace? ¿No ir? Pues no, hija, no. Lo que hay que hacer es PLANIFICARSE. Nada de plantarse allí a ver qué puedes ver como si fueras a Chinchón.

Así que nosotros planeamos nuestra visita a Sintra en un día desde Lisboa. Y, para ello, aquí va nuestra mini guía de Sintra en un día. Los puntos importantes.

A. Decide qué es lo que quieres visitar:

Posibilidades:
- En la misma población: el centro histórico, el Palacio Nacional y la Quinta da Regaleira.
- En la sierra, el Parque y Palacio Da Pena y el Castelo do Mouros.
- Por las carreteras de la sierra, el Chalet de la Condesa de Edla, el Parque y Palacio de Monserrate y el Convento de los Capuchos.

Visita la página de Parques de Sintra para ver horarios, precios y sacar las entradas online. Quinta da Regaleira tiene su propia web. En ambas te puedes descargar los folletos guías para las visitas.

Es decir, en un día NO TE DA TIEMPO A TODO a no ser que vayas con los mocos enrollaos a todos lados.

B. Decide cómo quieres ir.

- En coche, teniendo en cuenta atascos y que aparcar es tarea heroica. Pero te da libertad.
- En excursión organizada. Desde Lisboa un día en Sintra te sale por unos 60 € por persona en minibús con guía, visitando lo básico y con vuelta por Cabo da Roca, Cascais y Estoril.
- En transporte público. Te evitas los problemas de aparcamiento, es barato pero tienes que estar muy pendiente de horarios y de posibles aglomeraciones. Hay tren hasta Sintra y allí autobuses que van a los distintos lugares turísticos.

Las dos decisiones se complementan, dependiendo de cómo vayas puedes organizarte las visitas.

C. Lleva algo de comer y beber.

Las visitas son tan exhaustivas que viene bien llevar un tentempié, aparte de que hacer una parada de una hora o más para comer en plan bien te puede joder el timing.

y D. MADRUGA

Es una localidad que se pone hasta arriba de turismo, y si no lo haces prepárate para esperar colas hectométricas, desesperarte y amargarte. Casi todos los sitios abren a las 10 de la mañana en invierno, y a las 9:30 en verano. No pretendas llegar a las 12.

Con estas premisas te cuento, amiga, cómo lo hicimos nosotros:

Decidimos alquilar un coche por un día. El más básico en Enterprise (antes Atesa) nos salió por 50 €. Veintitantos que es lo que te pone en la web, plus seguro, plus unos 9 euros de gasolina que gastamos. Aceptable.

Sitios a visitar: la decisión fue dramática: ¿El palacio Nacional del siglo XV o el palacio da Pena, del XIX? Azulejos vs. colorinchi. Autenticidad vs. impostura... Conociéndonos... ¿qué decidimos? Exacto, nuestra visita a Sintra se podría titular

DELIRIOS DECIMONÓNICOS

Objetivo inicial: visitar el Palacio da Pena, bajar a Quinta da Regaleira, comer, ver el centro y por la tarde el Palacio de Monserrate, para luego volver por Cabo da Roca, Cascais y Estoril, según este recorrido: clic.




Resultado final: Ni la mitad, nena. Aunque en coche son 100 km, hay que considerar la duración de cada visita, el tiempo de traslados, aparcamientos y... EL CANSANCIO.



Empezamos bien. Llegamos antes de las 9:30 al aparcamiento que hay justo antes de llegar al acceso del Palacio Da Pena, que está justo después del de Castelo do Mouros. Ponlo bien en el GPS. ¡No te pases! Que si lo haces ya sólo queda otro aparcamiento justo después de la entrada. Y poco después de las 10 de la mañana ambos parkings están ya completos y no puedes dejar el coche en ningún lado.

Llevamos las entradas ya pagadas e impresas desde casa, porque hay cola en las taquillas. A las diez se abren tanto las taquillas como las puertas de acceso, así que el señor Tx y yo... ENTRAMOS LOS PRIMEROS UOOOO UO UO UO.



Vamos a ver, el Palacio da Pena... es como el Neuschwanstein portugués. Es decir, perfectamente ubicado, lleno de delirio colorinchi y un pastiche romántico de estilos neotodo y falsotodo.

Sobre las ruinas de un antiguo convento, la casa real portuguesa decidió construir su residencia de verano allá a mediados del XIX. Que si entrada de inspiración árabe, puerta a la medieval, azulejerío clásico, decoración recargada... lo único auténtico es una capilla manuelina.


Por dentro, pues lo de siempre de visitar palacios. Hay a quien le apasiona ver platos y soperas y a quien le aburre mortalmente. El estilo es recargado recargadito.

Aquí unos azulejos

Aquí una sencilla lamparita de pie

Aquí una sala de estar.

La recoleta sala de visitas.

Y lo que más gracia me hizo, el teléfono.

Repito: no veas lo desahogado y agradable que es visitar un palacio entrando los primeros. No sólo por las fotos, sino porque no tienes que esperar al borreguismo habitual del turista habitual (en cuya clasificación me incluyo, claro).

Después del interior, dimos la vuelta a la parte exterior. Al revés que todo el mundo, vamos. Muy mono, muy bonitas vistas. Sí, hay más fotos, pero salimos nosotros en ellas, je.


Tras visitar el palacio, la siguiente opción es dar una vuelta por el parque que lo rodea. Pasamos mucho, que nuestra siguiente visita era...



Para llegar a la Quinta desde Da Pena hay que seguir la carretera de un solo sentido y volver a entrar en el pueblo. Eran más o menos las once y media de la mañana y el atasco era morrocotudo. Como ya he dicho, a esas horas no se puede aparcar el coche en Sintra centro, pero me informé bien y en tripadvisor un viajero dijo que a doscientos metros más allá de Regaleira está el Hotel Tivoli Palacio de Seteais, donde hay espacio para aparcar.

Bueno, lo de espacio es un decir, porque estaba todo petado, claro. Pero tuvimos la buena idea de coger el coche de alquiler más pequeño que había (y más barato, claro) y cupo entre dos árboles en un huequecillo mínimo. Así que ya sabes, un Volskwagen Up nos solucionó la papeleta.

Y llegamos a la Quinta da Regaleira...


Si lo anterior fue una extravagancia real, este palacete y su finca es un despiporre de señorito rico con delirios seudoreligiosos.

Acompañado de un arquitecto y escenógrafo italiano, el señor que compró Regaleira a principios del siglo XX construyó un palacete y diseñó un jardín lleno de referencias a la antigüedad clásica y el Renacimiento, por el que hacer un recorrido iniciático en la búsqueda de nosequé, porque la verdad no me ha quedado claro. Vamos, que lo que fuera que se fumase le subió muchísimo.


El caso es que Regaleira es muy tremendo. El parque conviene visitarlo según el orden alfabético de los puntos que te viene en el mapita que te dan con la entrada, aunque como nosotros entramos por la puerta de atrás (lo que tiene ser mariquitas y dejar el coche en el parking del hotel) lo hicimos como nos dio la gana.


Lo que desde luego hay que hacer es perderse en la maraña de grutas que atraviesan el parque. Entrar por una, salir por otra, aventurarse a pasar por unas piedras que cruzan un lago y se adentran en una caverna...
 

y entrar por el pozo imperfecto para salir ya con el alma purificada por los nueve pisos que representan el infierno de Dante del pozo iniciático.


Lamentablemente, nosotros no quedamos purificados porque al pozo imperfecto llegamos por abajo. Es todo muy chorra. A mí lo de los símbolos masónicos, el esoterismo y las trascendencias varias me la repanfinflan bastante (tipo la medicina homeopática, vamos) pero, sinceramente, impresiona.


Después de visitado el parque, el palacete no tiene demasiado interés. Un par de salas con decoración repimpollesca y una planta con exposiciones. Pero vamos, que entre jardín y palacio se te van dos horas tontas.

Si quieres hacer una visita virtual... clic.

Mi idea era comer en la Tasca do Manel, muy recomendada por las páginas de internet como barata y auténtica, pero... había que volver al putocentro.com de Sintra. Y eso andando no era nada, pero en coche... la locura. Y además nos habíamos puesto en más de las dos de la tarde y comer a esa hora en un sitio portugués... tralará. Nada, nos vamos a la siguiente visita y comemos allí, que nos pilla carretera alante y no hay que retroceder hasta el pueblo. Créeme, era un hormiguero.


Así que volvimos al coche para irnos a....



Y si veníamos de subidones de ricachón flipado y de reyes de opereta... aquí llegamos al delirio número tres: el de ingleses coloniales.

Hola, soy guiri, tengo mucho dinero, me han vendido esto por cuatro escudos, la mano de obra es ridícula y tengo ganas de montar mi paraíso particular.

El parque, aparte de ser un rompepiernas por las bajadas y subidas, tiene cascadas artificiales, ruinas falsas con paredes embutidas en raíces de árboles, flores exóticas, lagos ornamentales...


Todo muy oh, soy un romántico inglés, vivo atormentado y llevo un flequillo acaracolado que ondea al viento. Aparte, invito a mis amigos escritores tipo Byron o Beckford a que se atormenten mucho más que yo y escriban cosas preciosísimas inspirados aquí.

Drogas, drogas duras, un problema para los jóvenes.

Y tras una explanada con una cuesta dequetecagas (mejor hacerlo por el camino) se accede al palacio.


Que es ya el acabose.
Mezcla estilo palacios nazaríes de la Alhambra con renacimiento italiano y colonial indio y te sale esto.

Demencial es poco. Vivan la contención decorativa y el buen gusto, cojona.



video

Lo mejor de todo creo que fue la cafetería, porque estábamos agotados y hambrientos.


Y aquí acabó nuestra visita a Sintra. Podríamos haber seguido por la tarde, pero estábamos MUEEEERRRRTOOOOS.

Dejamos la vuelta por el cabo da Roca, Cascais y Estoril para otra ocasión. Que sí, que lo podríamos haber hecho también, pero a riesgo de acabar comatosos. Y eso no, oye, que estábamos de vacaciones.

Cosas que nos quedaron por ver, aparte de comprar souvenirs en el centro del pueblo:

i. Castelo dos Mouros. 
   Bonitas vistas, piernas destrozadas.


ii. Palacio Nacional de Sintra
    El de las chimeneas gigantes, donde Pilar Miró rodó aquella
    supuestamente divertida película titulada El Perro Del Hortelano.


iii. Chalet de la Condesa de Edla
     Lo curioso es que está recubierto de corcho.


iv. Convento de los Capuchos
    Metido en las rocas.

Y ya. Aunque una visita a Sintra sea "muy maleni", las vistas son espectaculares, tiene su encanto y siempre puedes pillar a algún turista pidiéndole a su novia que le saque una foto para el perfil del Grindr.

http://farm9.static.flickr.com/8282/7622704904_23f3681f97.jpg

Una última reflexión: Cuánto mal ha hecho Internet a las sorpresas en el turismo. Con tanta foto y tanta guía virtual uno ya se espera lo que va a ver. Casi era mejor cuando tirábamos de aquellas LonelyPlanet antiguas de papel sin fotos, ¿no? Yo al menos me llevé la satisfacción de ver cómo Tx se sorprendía en cada sitio al que íbamos. Y además fue in crescendo, porque cuando ya estaba hastaloswebs de cuestas y jardincitos se quedó enamorado del último palacio.

Seguiremos informando.

7 comentarios :

Sufur dijo...

Nosotros nos hicimos toda la cuesta, ¡entera!, a las cuatro de la tarde en pleno julio. Solamente sobrevivimos gracias a que éramos jóvenes e idiotas. Ahora, como viejos idiotas, habríamos muerto a la cuarta parte del camino.

Genial el reportaje, by the way :-)

Sufur dijo...

Otra cosa, que se me olvidaba. Llámame anticuado, pero yo sigo siendo de la Lonely Planet en blanco y negro y sin fotos. Y procuro muchísimo no mirar fotos en internet sobre los sitios que voy a visitar. Cuanto más viejo me hago, y ya soy bastante vetusto, más valoro la cada vez menos frecuente sensación de sorpresa.

PasaElMocho dijo...

Totalmente de acuerdo

Christian Ingebrethsen dijo...

Nunca he estado en Sintra pero sí que he escuchado hablar siempre lo bonita que es, la verdad que tanto mash-up arquitectónico tiene su punto.

Si volvéis a Portugal tenéis que ir a Aveiro.

starfighter dijo...

Recuerdo Sintra y el Palacio da Pena, que fue lo que vimos, como un delirio total, no daba crédito porque había oído hablar de él sí pero ni visto fotos ni nada más. Algo así como "Toma el dinero y construye algo". Hasta que ya leí quien y por qué lo construyó, reafirmando mi idea de que los alemanes están como cabras. Arquitectónicamente hablando.

un-angel dijo...

Ahhhhh me ha parecido todo fascinante y precioso, qué ganas me han dado de verlo A pesar del miedo que me dan los mogollones, uffff.
Y totalmente de acuerdo con lo de que hay que conservar el factor sorpresa cuando se visita algo...tú la sorpresa ya la has espachurrado un poco, jaja, pero si no te hubiese leído no se me habría ocurrido visitar este sitio. El palacio de Montserrate me pareció una preciosisidad...

David dijo...

Es un poco "antes muerta que sencilla", pero me ha picado la curiosidad...

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