La chica del tren

 
En ocasiones leo bestsellers.

Tampoco es muy raro en una personalidad frívola e insustancialmente descomprometida como la mía, ¿no?

Y más si Mamá Mocho me pide consejo a la hora de zamparse novelas en su E-book Reader (recordemos cómo dejó totalmente noqueadas a sus vecinas cuando apareció hace 10 años con el aparatejo en un banco del parque a sus 70 años, pero es que yo me preocupo de que sea la más moderna del barrio).

Entonces me voy a la lista de libros más vendidos en Elcortinglés Casal.libro o Fnac y le paso la lista. Y alguno leo yo. Mi profe de Lengua de Primero de BUP (Yo Hice BUP) decía que no se debe decir "me leo", porque es una reiteración, ya que se supone que si lees un libro lo haces para ti mismo, a no ser que lo leas para alguien, por tanto, repito, en ocasiones leo bestsellers.


Y en la lista de esta temporada me llamó la atención una novela que ya va por la sopotocentésima edición, con un éxito de ventas apabullante y traducción a quinientos mil idiomas:

La Chica Del Tren, de Paula Hawkins.

Veamos, un bestseller es un bestseller y La Chica Del Tren cumple con su objetivo: atrapar al lector en su intriga y hacerle que devore páginas sin parar porque el estilo literario elegido es sencillo y fácil de leer. En este sentido Hawkins se cura en salud: la novela está narrada en primera persona, con lo que nos ahorramos descripciones tediosas y simplificamos mucho el lenguaje.

Ya sólo queda crear una trama que vaya atrapando poco a poco dosificando la información que se da.


La historia comienza de manera sencilla: La rutina de Rachel es coger todos los días el mismo tren para ir a Londres. El tren se detiene todos los días en un semáforo y en esa parada ella ve siempre a una pareja en su casa en actitud cariñosa. Rachel fantasea sobre cómo será la vida de esta pareja, perfecta para ella. Pero un día desde su posición de voyeur ve algo que no parece tan perfecto.

A partir de ahí la historia deriva en un thriller con componentes psicológicos. Poco a poco vamos sabiendo más de Rachel, de sus adicciones, de su vida anterior... y de las personas que ella ve desde el tren, todo ello narrado por la propia Rachel o por (oh, trampa) otros personajes.


Es decir, reconozcámoslo, es un estilo facilón y tramposillo. Sin embargo, y precisamente por ese estilo, La Chica Del Tren engancha. Porque hay una historia central que va despacito a la que la autora va aportando elementos a medida que avanza. Unas veces son pequeños detalles, otras grandes revelaciones...

Y porque el personaje central, Rachel, es odioooooosooooo. Es una mujer que pone de los nervios, de las especialistas en meter la pata en todo lo que hace o dice, y cuando lo intenta arreglar lo deja peor. Realmente no provoca empatía en el lector, sino antipatía, y esto es lo que hace para mi gusto verdaderamente interesante la lectura.


Los demás personajes están poco dibujados y ahí sí que echo en falta el que Hawkins no se haya extendido más en ellos, hay flequitos sueltos por ahí, pero la autora a lo que va es a la resolución de la trama. Directita y sin liarse en subtramas que podrían ser interesantes, pero lo importante es desenredar qué es lo que ocurre, no por qué.

El desenlace no es que sea previsible, pero tampoco sorprende, y es que hay tan pocos personajes y nos han dejado tantas pistas que se ve lógico. Luego hay un "re-final" posterior en plan golpe de efecto que, sencillamente, parece pensado para la adaptación cinematográfica.


Adaptación que ya está en rodaje bajo Dreamworks, con Emily Blunt haciendo de Rachel y unos cuantos actores más de esos que me suenan pero no sé de dónde. Ah, sale Lisa Kudrow (lo siento, nunca soporté Friends ni la memez ésa de Romy & Michelle) en un papel escrito para la película (creo). La ambientación pasa de suburbios de Londres a los de Nueva York y, cómo no, la protagonista es mona y delgada, no como en la novela. Me gustará ver cómo trasladan a la pantalla toda la parte que Rachel imagina. Pero vamos, si no la cagan mucho, está destinada a ser uno de los éxitos del próximo otoño. La nueva "Perdida" (Gone Girl) la llaman.

Reeeeeesumiendo, que la novela cumple su cometido, que atrapa, entretiene y cumple su misión alimenticia. Que tiene un personaje central muy potente. Que en otras manos y con otro estilo podría haber resultado un bombazo, pero es lo que es, carne de ebook para consumo rápido y comentarios entre amigas.

O sea, muy de blog.

De este blog.

5 comentarios :

Christian Ingebrethsen dijo...

Ya decía yo que me sonaba el título, precisamente hace unas semanas leí la noticia del rodaje de la película.

un-angel dijo...

Totalmente de acuerdo, yo lo leí hace unos cuantos meses ya y es tal cual dices: adictivo, sin demasiados rollos superfluos y por encima y sobre todo destaca el personaje central que es tremendo porque es verdad, ¡no hay quien la soporte, jajaja!: una tía super-desestructurada y que siempre que se le presentan las dos opciones de A:no hacer nada o hacer lo correcto y B: meter la pata hasta el corvejón, termina decantándose por la opción B. Yo leía el libro y decía en voz alta "nooo, no hagas eso, no la cagues otra veeeez" y la tía nada, directa a cagarla. Es un libro sin pretensiones de ser más que lo que es y por eso digo yo que funciona muy bien.
Sobre si es lectura apta para progenitoras, pues tras leer el libro yo se lo pasé a la mía y lo pasó como una enana, seguro que la tuya también disfruta la novela :-)

Abel Guerrero dijo...

Yo odié a Rachel pero luego me cayó bien. Viva sus gintonics.

Haddoquin dijo...

A mí esos libros, de vez en cuando, me gustan. Y me gusta que me gusten. Pero, en concreto, "La chica del tren" se me ha escapado. Se la he querido regalar a madre o tía pero no ha habido manera. Y para mí, desde que en verano de adivinaba el éxodo rural, he recortado drásticamente el presupuesto para libros y visito con más frecuencia la biblioteca.

Se decía, se comentaba, se rumoreaba que "La chica del tren" estaba por encima de la media de los best sellers de su género. Ya veo que igual no tanto.

PasaElMocho dijo...

Totalmente, Abel. Fan de sus latas de gintonic. Pero es como dice un-angel: No lo hagas noooooo. Y va y lo hace.

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