El regreso de la pequeña Vanessa


Para hablar de la pequeña Vanessa tenemos que retrotraernos al año catapún chimpún oleole, o sea, principios de los 90, a una discoteca de Valencia y al festival de Eurovisión, en una anécdota que ya conté aquí.

Resumiendo: una noche en una disco la pequeña Vanessa impedía que nos fuéramos porque tenía el ticket del guardarropa y estaba perdida en las oscuridades. Como no salía, y no salía y no salía y nosotros nos queríamos marchar, acabé plantándome en la puerta del cuarto oscuro con los brazos en jarras gritando "Pequeñavanessaaaaaaaa".

Pues bien, este finde ha ocurrido:

Little Vanessa: THE RETURN.

Cambiemos la discoteca (ya no quedan casi discotecas con cuarto oscuro, ¿no?) por bar con zona de juegos a la que no dejarías que se acercara tu hijo y que en su planta baja tiene una especie de maderos colocados a modo de burladeros que forman cubículos en los que se puede tener privacidad o no, a gusto del consumidor.

Y añadámosle un grupo de amigos que va variando en número a lo largo de la noche a base de encuentros, despedidas y nuevas adhesiones.

Y siendo tantos raro era que alguno no se perdiera en las catacumbas "a explorar, a ver, a cotillear, a participar... o a lo que fuera". Luego era muy gracioso eso de ver a alguien subir las escaleras abrochándose camisa o pantalones, o diciendo "qué fuerte, qué fuerte, qué fuerte, jamás os había imaginado aquí".

El caso es que en la planta arriba unas veces éramos dos, otras tres... así hasta seis.


Y se iba haciendo tarde, empezaba a cansarme y, sobre todo, me tocaba conducir de vuelta, con lo cual me entró el síndrome de mamá pata: contando a mis patitos constantemente y viendo quién me faltaba.

Primero el uno que baja y tarda en subir. Mientras está abajo otro patito va a buscarlo. Y tardan los dos en subir. Un patito anexionado ejerce de reportero dicharachero, llamémosle Gustavo, Kermit o, por su nacionalidad, René. Y va bajando, subiendo y contándonos las novedades.

- Pues acabo de ver a Patito 1 liado con tres.

Patito 1 sube a los pocos minutos y le preguntamos que qué hacía con 3 a la vez.

-¡Es falso! Sólo eran dos - se justificaba.
- Bueno - inquiero yo - ¿estamos ya todos y nos podemos ir?
- No - replica Patito 1 - porque acabo de ver a Patito 2 completamente desnudo en el burladero de al lado.

Bueeeeeeno, a esperar.



Y en la espera presentamos un amigo recién encontrado a Patito 1 (sí, el de los tres a la vez). Y se hacen ojitos. Y Patito 1 vuelve a bajar al Averno "a ver qué había". Y el amigo (llamémoslo ya Patito 3) lo sigue.
Y al minuto vuelve a subir Patito René (el reportero) a decirnos que están los dos muy acaramelados.

- ¡Aghhhhhhhhhh!

Que Tx y yo nos queríamos ir.
Pasan los minutos, los minutos, nos quedamos el Patito Reportero y los Tx-Móchez solos arriba, el bar se empieza a despoblar...

Nada, Operación Rescate.

Bajamos, los encontramos y, como ya está uno muy mayor para ponerse en jarras en la puerta de un cuarto oscuro y además aquello ni era cuarto ni era oscuro, lo que hice fue asomar la nariz a los burladeros en los que estaban mis patitos y susurrarles:

- Pequeña Vaneeeeeesssaaaaaaa.

Porque se conocían la historia, que si no de qué.

Y afortunadamente a los cinco minutos ya tenía yo a todos mis patitos arriba.



Complicación: ya éramos 7: Tx y yo, el Patito 1 pegado como una lapa a Patito 3, el patito reportero y el patito 2 con su ligue (ya vestidos, pero es que Patito 2 decía que le daba asco llevar la ropa arrastrando por los laberintos esos, que mejor se la quitaba toda). Siete en el coche no cabemos, y había que ir en auto.

En esto que el ligue dice que se va por sus medios y Patito 2 dice que se queda a pasar la noche con él, con lo cual Patito 3 grita "¡Bien" Ya quepo en el coche! Y de paso se seguía sobando a Patito 1,de hecho hasta se volvieron a perder camino del coche.

Y ésa es la historia. O cómo salir 4 de casa, llegar a ser 7, volver 5 en el coche y acabar regresando sólo 3 al punto de partida.

Anda que no nos hemos reído comentando la velada y mandando Whatsapps maliciosos posteriormente.
Y una advertencia: Oye, Mocho, de esto nada en el blog, ¿eeeeeeh?


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