¡Cebolleta tierna!




Todos los años caemos.
Y todos los años salimos diciendo que nos sentimos "un poco" estafados.
Pero bueno, es tradición.
Y vemos a los amigos en un ambiente tranquilo y se puede hablar con ellos.
Y nos juntamos ciento y la madre.
Y mira, lo pasamos bien, que es de lo que se trata.

Nada de orgía en sexclub de Lavapiés, no te montes cuentos, nos referimos a...

¡La calçotada!
(léase calsotada)


La calçotada es una tradición catalana consiste en ir a tomar calçots con romesco (léase calsots con romescu) preparados sobre una teja o a la parrilla en un horno de brasas en el mes de febrero. Y se debe hacer en una bucólica masía de las muntanyas, que sea muy auténtica. Si es en Tarragona, ganas puntos extra y doble bonus.

Pero como en Madrid no hay masías ni muntanyas (sí, montañas hay, pero anda cómete tú la caravana para ir a quedarte congelaíto vivo con lo que ha caído este invierno), quedamos con la maripandi a tomar nuestra anual calçotada, que nosotros somos muy tradicionales, en un restaurante típico català.


¿Y cuál es el típico catalán del putocentropuntocom de Madrid?
En efecto:


Y, a todo esto, ¿qué cojones son los calçots?
Pues cebolletas tiernas.
Es decir, la planta de la cebolleta antes de que ésta crezca y se haga gorda.
Están muy tiernos y ricos.
Y para los que me empiecen a decir que yo siempre estoy en contra de la cebolla, les diré que el sabor NO TIENE NADA QUE VER con la cebolla.
Para que te hagas una idea aquí tienes el proceso completo:


Y el romesco, si se hace bien, está buenísimo.
Lo siento por los puristas, pero la caja que contenía los calçots estaba bien rotulada: "Cebolletas tiernas de Talavera de la Reina (Toledo)". Pero da igual, la especie es la misma, ¿no? Que se lo pregunten a Artur Mas.

El caso es que llenamos una mesa enorme nosotros solos y lo pasamos en grande sin necesidad de viborear ni bitchear en exceso. ¿Nos estamos volviendo mayoras?



Pero luego, las consecuencias.

Primero las económicas: al final te has tomado tres cebolletas, unas miguillas de bacalao, una tira de pimiento, unas rodajas de butifarra, una loncha de jamón cortada con microtomo, un poco de carne, postre industrial y una botella de vino para cada dos... y te han soplado 30 euros. Ayyyyy.

Y las consecuencias fisiológicas. Nena, los calçots REPITEN y acabas con un aliento DEPLORABLE. El problema es que una docena de mariques expeliendo eau de cebollette no se dan cuenta entre ellos, pero jodó esa noche cada vez que acercaba mi boca a la del Tx. Terrible.
Además, dependiendo de los que te comas y tu estado gastrointestinal, te puede dar una cagalaera de mil pares de cojones. Pero bueno, eso ocurriría al día siguiente, así que vamos con lo que nos ocupa.




Lo dicho, que agradable cena, agradable charla y... halaaaa, a Chueca todos en chinchinrosca. Que parecíamos un colegio (de talluditos). Y, para variar, recalamos en un local de ambiente pijo al que hacía mucho que no íbamos.

Huy, REPITO: ¿nos hemos vuelto muy mayores o es que esto ahora lo frecuenta gente, gente joven, en antena todos los sábados? Joder, si salvo la canción de Madonna ésta de los toros, no conocíamos NADA de la música que sonó. Bueno, yo sé que han abierto un local ¿dos quizás? en Argensola que es donde se ha trasladado ahora el ambiente pijo gay de gente "a partir de X años", mezclada con hipsterismos varios. Porque al Tábata -reducto fiel- fuimos hace poco y estaba muy muy vacío.

El caso es que nos tomamos allí la copa y para casa... pero con anécdota curiosa.
Y es que nuestro querido amigo el soltero de oro estaba de un guapo subido que quitaba el hipo.

Si ya se lo digo yo siempre: nene, arréglate esas barbas, que pareces Valle Inclán recién caído de un billete de mil pesestas (de las antiguas y de las modernas, porque no hay otras). Pues ya está, con el pelo recortadito y la barba arreglada, quitaba el sentío.



Y ocurrió lo inevitable.
Como éramos tantos (plus el par de personas que nos encontramos allí) estábamos divididos en varios subgrupos, que ya no era cuestión montar un corro, dejar los bolsos en el centro y bailar alrededor cual chicas WordPerfect 5.1 recién salidas de la academia de ofimática y yo pululaba entre unos y otros cual mariposilla.

Y en esto que me vuelvo al grupo donde estaba el soltero de oro y veo a un chico a su lado, medio paso detrás suyo, como en el corrillo pero sin estar en él. Y le digo a mi amigo sin saber si era o no un conocido: "Oye, ¿éste está con vosotros?"

Mi amigo, que ni había reparado, giró la cabeza y se topó de bruces con el intruso, que al instante le soltó "Hola, ¿cómo te llamas?" Nuestro querido soltero de oro, que es una persona muy tranquila, le respondió "Soy XYXXYZ, pero a ti no te conozco".



E ipsoflauto, cual gota de Fairy en plato grasiento, hicimos todos un mutis inmediato y los dejamos solos hablando. Por supuesto con su correspondiente dosis de maricotilleo y risitas variadas. ¡Si hasta Tx hizo que se sacaba con las amigas un selfie (autorretrato, para las antiguas) con el móvil (el selular, el selular) y en realidad les hacía una foto para pasarla después por Whatsapp a todo el mundo. ¡Sólo faltó el palito de selfie! Mientras, otro amigo se enfadaba porque el intruso le parecía atractivo, y se quejaba de que no le hubiera entrado a él.

Sí, tienes razón.
Quinceañeras.


Que sí, que lo digo por tercera vez, que nos haremos mayores, pero, ¿y lo bien que lo pasamos?
Además, nos encantó la manera tan natural de entrarle a un tío en un bar que tuvo el chico. Qué cojones, nada de estarse con miraditas de soslayo durante hora y media. Directo y al grano, a presentarse.
Coño, que esas cosas funcionan.
Que yo a mi primer marido le entré en una discoteca presentándome.
Y ya ves tú, duramos casi cuatro años, más un intento de despeñarme por una pista de hielo congelada previa una ruptura dramaqueenesca. They can't take the fun away from me, que diría la sosa aquella.



9 comentarios :

DiegoC dijo...

Los calçots están "dequetecagas".

desgayficando dijo...

No se yo, mi odio acerrimo a las cebollas hace que todo lo que empiece por ceboll lo tenga ya vetado.

Haddoquin dijo...

Menda con los calçots no puede. Ni con la romesco. Ni con el ponerse guarrinchi perdido al comer los puñeteros calçots. Allá ellos con las cebolletas, mientras tanto, me doy al jamón, al lomo. Y en Can Punyetes, a la butifarra y la sangría...

Christian Ingebrethsen dijo...

Todo lo picante me flipa, desde la cebolla al wasabi pasando por el ajo, los jalapeños... Pero esa forma de comer como que no, si parece uno la tía de V con el hamster, si hasta me como los sandwiches y las pizzas con cubiertos porque no me gusta comer con los dedos. Raro que es uno.

Sufur dijo...

Pues sí, mayoras, pero qué más da? Es mucho más disfrutable la diversión madura, con su momento gourmet, el reírse de uno mismo, la amistad consolidada y la juerga que presta atención al hígado, que la memez juvenil ;-)

Sufur dijo...

Pues sí, mayoras, pero qué más da? Es mucho más disfrutable la diversión madura, con su momento gourmet, el reírse de uno mismo, la amistad consolidada y la juerga que presta atención al hígado, que la memez juvenil ;-)

Jorge Rueda De la Rosa dijo...

Hace poco que lo probé, excepcional... me he reído mucho. Buen blog! Por cierto! hay nueva Edición de Expogays del 17 al 19 de abril en Barcelona. Junto con la feria B-Travel.Bien! Y gracias!

Driver GT dijo...

Menos mal que el Haddoquin me ha desvelado el misterio (yo pensaba: ¿cachorro cura? ¿perro obispo?). Eso sí, no tengo yo ahora la tripa para fiestas...

¿Tu amigo solterodeoro triunfó incluso con ese aliento? Pues sí que estará potente, sí. Aunque mejor no hablar de amigos tuyos que triunfan en fiestas...

Ay la Lucía Pérez, no recordaba que lo tenía todo para chuzarse con el juego de beber: iban de blanco, viento falso, pirotecnia a porrillo...

un-angel dijo...

A mi en princìpio esas cebolletas que se quedan así como blandurrias tras pasar por la parrilla me dan un poco de repelús, ¡y eso que a mi la cebolla me encanta!...pero esto que cuentas tú no lo he probado así que realmente no puedo opinar...y sobre lo de después, pues...bueno, a decir verdad pinché en el "chicas Word Perfect", me lié y anduve un buen rato distraído por ahí en la Mochosfera, jajaja, casi se me escapa lo que vino a continuación.
Feliz semana, Mochez

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