Hanelore Tour (iv): ¡El Yumbo!


Querida amiga.

Llegamos a la parte más enjundiosa de nuestro Hanelore Tour (clic): El Centro Comercial Yumbo y sus aledaños, que por sí mismo puede ser motivo de turismo y peregrinaje a Playa del Inglés / Maspalomas.

El Yumbo es el centro del mariconismo de la zona. Llamarlo centro comercial o shopping center es un eufemismo, porque lo que le da la vida son los locales de restauración, ocio y recreo.

Sí, bueno, también hay un Burger King.


El Yumbo es una enorme plaza rectangular como un gran hoyo bajo el nivel de la calle a cuyos lados se descuelgan en terrazas hasta tres pisos de locales, dejando todo en 4 niveles donde tienes de todo.

Lo suyo es que vuelvas a la página que te he recomendado ya veinte veces, donde tienes la info actualizada de todos los locales que allí están. O, más fácil aún, te buscas la revista gay de Gran Canaria, el UXXS, entras en su web en la sección de Magazines y te descargas en pdf el último número. Vas avanzando páginas, te vas embebiendo de mariconeo y aparcas en las hojas donde viene el plano del Yumbo:

(puedes hacer clic sin miedo en la foto)

Y así te puedes ir haciendo una idea de cómo es: tu MiniChueca en Gran Canaria.

Hacer una descripción de todo es largo y aburrido, así que vayamos por partes.

Locales al margen del mariconerío: algunas tiendas, perfumerías, supermercados y servicios tipo sexhops, bancos etc. Interés cero. ¿Te acuerdas cuando hace décadas se encargaba al pariente que iba a Canarias que te trajera una cámara tomavistas, que allí eran más baratas? Pues ya ni eso. No es que no haya tomavistas, que ya no los hay, es que las tiendas de electrónica y tecnología no merecen la pena: mismos precios que en la península y cualquier cosa que te quieras comprar la puedes conseguir por internet (incluso si son arneses).

 
Mezcladas con estas tiendas de electrónica están los bazares de "te vendo todo", desde merchandising falso del Real Madrid a souvenirs en forma de polla de madera y  camisetas, muchas camisetas, con todo tipo de logos. A evitar. Más que nada porque son sitios de regatear y mira, vale que Canarias está muy cerca de Marruecos, pero a nosotros lo del mercadillo de morisma como que no nos iba. Preguntamos en una por el precio de la camiseta para niño del Real Madrid. Nos dijeron 35. Ok, y seguimos mirando. Al segundo el señor nos dijo que nos hacía un precio especial de 20. Como era sólo una consulta, le dimos las gracias y salimos. Y en la puerta nos paró una china impidiéndonos el paso y diciéndonos "cuánto quiere pagar, cuánto quiere pagar". Vamos, que no.

Aparte, también hay alguna tienda de ropa cara y de complementos maricas, pero con lo todo-a-cien que somos nosotros, como para gastarnos allí los cuartos. Nada, que no.

También hay bastante restaurante. Casi todos tienen muy mala pinta pero, eso sí, la carta en 8 idiomas y fotos de los platos combinados. Mejor un Whopper.


Y ahora lo interesante, el mariconerío.
Digamos que el mundo gay se hace fuerte en el Yumbo al anochecer. Previamente las alternativas están en tomar un café y ver a la gente pasar o subir a la sauna, que por lo visto es enorme y está muy bien montada, pero sólo tiene público los días de mal tiempo (habiendo dunas, quién se mete en un local).

Nosotros nos sentamos en el Café Eden, que tiene unas sillas cómodas, un ambiente agradable, está en una esquina (por donde pasa todo el mundo) y... ¡tiene Wi-Fi!

A ver, seamos internacionales, no se dice Güifi, se dice GuaiFai. Y en Maspalomas casi todo el personal de hostelería de bares y cafés es extranjero, y lo mismo no te entienden.
El Eden es agradable, tiene música chochi retro, y está plagado de guiris conectados a sus móviles como locos, con lo que nadie habla y es muy tranquilo.


Una vez tomado el cafelito y visto el panorama de los que pasan, te toca a ti dar el paseíllo y mirar a la gente que hay en los locales. 

Pegado al Eden está el Bärenhöhle (la cueva del oso), el supuesto bar bear del Yumbo. Pequeño, con terraza y, al menos los días que fuimos nosotros, plagado de alemanes (lógico). todos iguales, todos grandones pero como poco hechos. No nos interesó, y eso que tanto tx como yo damos un poco el fenotipo bear.
 


Siguiendo las agujas del reloj, el Wunderbar: guiris borrachos y ambiente pelín petardo.

Dando ya la vuelta, en el lado sur, está lo interesante:

Construction. Local grande abierto a la plaza en el que hay que parar por huevos, porque todo el mundo pasa por allí, es como el Piccadilly Circus del Yumbo. Su pasillo es el centro de reunión. Y el que no encuentra sitio en mesa se pilla una cerveza y se coloca en el césped de enfrente. El bar en sí se supone que es leather/fetish, tiene a un cachas bailando en una barra de esas de Demi Moore en Striptease y mesas tipo barril con taburete alto. Muy bien. Luego tiene un cuarto oscuro al lado del baño con cuatro recovecos. Pero todo lo duro que se supone que es el bar se diluye con la clientela, que es de todo tipo. Obligatorio.



Esa mezcla ya me dejó totalmente descolocado en el local que está enfrente: Bunker. Al Bunker fuimos porque había una fiesta organizada a la que me habían pedido asistir (ya lo contaré cuando hable del carnaval) y cuando entramos nos quedamos a cuadros. El local tiene tres plantas: la de entrada sería el típico bar durillo de cancaneo: todo negro, su vídeo porno gigante, música punchi punchi impersonal y una barra central en la que sentarse y mirar con cara de duro al personal. Todo hace pensar que en un rincón estará el acceso al cuarto oscuro. Y lo hay, pero es la terraza de fumadores.


La planta sótano ya es más heavy: tres pasillos, cabinas, recovecos, glory holes, sling, camastros, cruces, una bañera para watersports, zona de fisting, cuartitos oscuros... o sea, el típico club de sexo. Al lado de gente vestida, tíos totalmente en bolas. ¿Dónde dejaban la ropa? Ah, pues en unas taquillas que había en la planta baja y en las que no habíamos reparado.


Pero es que lo más curioso es la planta terraza, que está puesta en plan Gandía Shore: blancos, luces, neones, escenario para espactáculo, colorines... y con música petarda de hace décadas (no en vano se publicita como la "terraza Kiss FM"). Ni que decir tiene que yo estuve allí dándolo todo con un americano borracho (y su imponente novio local) coreografiando y cantando a grito pelado Xanadú, Don't you want me, las de Bananarama... todo. Vamos, mi habitat ideal (e ideal también para que Tx se quede sentado en un taburete mirándome con condescendencia, claro). Lo gracioso es que de vez en cuando subía alguien de las plantas inferiores. Y claro, estar en plan petarda y que en la mesa de al lado de la pista se quede mirando un brutángano impresionante completamente desnudo y totalmente enviagrado, descoloca. 


Amiga, aprenda a diferenciar entre embriagado y enviagrado, Éste lucía un pedazo de pollón increíble. Y no tardó mucho en acercarse otro a hacerle un trabajito oral. Divertido por la mezcla, pero sumamente perturbador. Vamos, que había circulación entre las tres plantas del Bunker. Lo pasamos bien y me pidieron por favor que volviera, que animaba mucho. No hagas ni caso del color de las fotos: TODO es negro.

Más adelante del Bunker, siguiendo la planta baja, está The Cellar, que me dicen que es el bar más guarro del Yumbo, directamente de los de entrar y desnudarse, pero no lo visitamos. Lo pongo aquí porque tiene mucha fama.


Encima del Construction, en el nivel 2, está Chez Funny Boys, un local con espectáculo drag que me recomendó encarecidamente nuestro hunkentenor favorito. Está a tope y el show travesti es muy bueno. Pero, chico, francamente, qué quieres que te diga, ni a Tx ni a mí los shows de drags en playback nos llaman demasiado la atención, por muy bien que lo hagan. Estuvimos unos minutos y nos fuimos.


También Eleuterio me advirtió de la mala calidad del local que estaba en el extremo suroeste en la planta 1, Ricky's Cabaret, que se podría definir como tres travestonas y un karaoke para ingleses borrachos. Absolutamente fascinante en su cutrerío y en su desafine. Incluso si no quieres tomar algo te puedes quedar en los bancos del Burger a disfrutar de un espectáculo que es muy de Santa Teresa de Jesús: para vivir sin vivir en uno mismo.  

Definitivamente los gustos del hunkentenor y los nuestros difieren bastante: lo que a ellos les horrorizó (el Ricky's, el Centro Cita), a nosotros nos encantó. Ah, se ha vuelto tan alemán.



En el Yumbo hay más locales pero chico, no fuimos. Ni nos dio tiempo ni teníamos ganas, y tres plantas y media dan para mucho.

Luego hay otros locales fuera del Yumbo. En el CITA hay alguno de guarreo. Nos hablaron del Bourbon, que es donde va el oserío avanzada la noche. Y está también el REDS, local de los de desnudarse, que presume de tener las más amplias y limpias instalaciones de los sitios de su especialidad.


Y hasta aquí la guía McMóchez de ambiente Maspalomino.
Creo que ya sólo me queda contar lo del maldito carnaval, ¿no?




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