Shame on Bearbie

 
Esta entrada de blog la tendría que haber escrito ayer domingo, que me tiré todo el día en casa con eso del frío y la lluvia (uno de mis "días franceses") pero estaba perro total y además realizar tareas domésticas por la mañana después de que tx se fuera a trabajar no me sentó nada bien. Más que nada porque me puse a planchar camisas de rayas y...




¡Zas! Efecto moirè.
Conclusión: No se deben planchar camisas de rayas un domingo por la mañana sin que haya hecho efecto San Espidifén. ¡Menudo mareo!

Porque el sábado... salimoooossssss
Ole ole ole oleeeeeeee


Naaaaa, poca cosa, el típico grupito de Wasap que dice: "a ver, ¿quién coño sale hoy?" y enseguida empiezan a saltar huy pues yo no huy pues yo me he ido al pueblo huy pues a mí nomapetece que hace frío.... ¡Cojostio! Que acabamos saliendo cuatro gatos por los Lavapieses a cenar a nuestro bar de tortis favorito y a encontrarnos gente por la calle.

Muy gracioso. En Madrid como pasamos de achicharrarnos a congelarnos, hasta la semana pasada la gente salía a cuerpo gentil. El sábado entre la cara de frío y la rigidez de los chaquetones parecíamos todos frankensteins. Tos tiesos, tos. Por cierto que lo de que la moda es cíclica es verdad. Porque lo de los plumíferos rayados horizontalmente a modo muñequito michelín se llevaba ya cuando yo estaba en 8º de EGB (ahórrense las risas). Lo mejor de todo es que, después de tanto tiempo, me probé uno que me dejó mi amiga la calva y...



¡Guay! Aún a riesgo de estallarlo y aunque la foto tiene trampa porque la prenda se estira, QUEPO EN UNA TALLA M DE UNIQLO. Eso sí, a puntito de estallar las costuras y con una silueta modelo peonza que asusta.

A lo que voy, que el sábado el tx, la Ketty y yo nos fuimos de chuequing después de cenar donde las bollers y tras el margarita y el gintonic que nuestro amigo Almatosa nos preparó en su casa. (Chez Almatosa se ha convertido en el centro de operaciones, sustituyendo la añorada mansión de Miss Paris Morgan, besitos, reina).




Y nada, lo habitual. Llegamos tarde a Distrito y nos perdimos la sesión fotográfica de cubs mediodesnudos que están preparando para el Madbear pero aún así anduvimos hablando y saludando a todo el mundo. ¿Nos pusieron "Perfecta" de las Venus? Mmmmm, no sé.




Y luego terminamos en la Bearbie en la planta de arriba de la discoteca Long Play de la plaza de Vázquez de Mella, para variar. Y allí ocurrió algo que me dejó de piedra pómez.

Llegamos temprano y me puse a mandar whatsapps a todo el mundo diciendo dónde estábamos, que se vinieran y tal. Y todos los que estaban por la zona dijeron que se pasarían. Entre ellos una nueva adquisición como amigo, José Fernando, un fan del blog que venía de ultramar y quería conocerme. ¡Cómo voy yo a decirle que no a alguien que me lee desde miles de kilómetros de distancia! ¿Dónde estaría mi EGO de bloguero?


Pues a eso de las tres de la mañana me manda un mensaje al móvil y me dice que no pueden entrar porque viene acompañado de su amiga Gloria Camila y no la dejan pasar por ser mujer.

Yo me quedo ojiplático perdido. Estos se han confundido o no se aclaran. Y salgo a ver.

Y el portero que está afuera con su abrigo y su gorrito aguantando el frío nos lo confirma: las mujeres sólo pueden entrar a Bearbie si son invitadas.

¿Quéeeee? ¿Con esas nos andamos en 2013? ¿Alguna indicación en los miles de flyers que reparten por las calles? ¿En la puerta? No.


¿Era plan ponerse a discutir sobre la posible ilegalidad de la medida? Lo del derecho de admisión es algo tan laxo e impreciso que no merece la pena. Discutir con porteros menos aún, porque están en posesión de la razón absoluta, son omnipotentes y además suelen ser bigardos gigantestcos. Y tampoco es plan agarrarse un berrinche y un mal trago, no estoy por la labor. Así que volví dentro, que me había dejado a mi novio y a un amigo y nos largamos sin más con José Fernando y Gloria Camila.

Me sorprende que se impida el acceso a mujeres en una discoteca gay en Madrid. Una cosa es evitar que se te llene de molestos grupitos de chicas que van en modo "despedida de soltera" a cenar en el GulaGula y luego a Chueca a ver sitios gays porque son muy divertidos (que las hay). ¿Pero prohibir el paso a una chica que venía acompañada y que iba a pagar su entrada? Absurdo.


Porque también comprendo que no se las deje pasar si se tratara de un lugar duro donde hubiera cruising, vídeos porno o ya ni te cuento si es un sexclub. ¿Pero en Bearbie? ¿Una disco de música pop petarda que se publicita como un local de buen rollo? Me parece absurdo.

Yo me quedé totalmente avergonzado, porque se topa uno con esto cuando antes ha vendido Madrid como paradigma de la tolerancia y Chueca como un miniparaíso gay. Si Gloria Camila estaba alucinada de poder pasear por la noche en la ciudad (algo que allá donde ella vive, allende los mares, es impensable por la peligrosidad). Y la última imagen que se lleva de Madrid es calles llenas de basura y discoteca donde no la dejan entrar.

Como en los pubs de pijos, pero con otro tipo de discriminación.

Lo triste es que este tipo de acciones lo que hacen es darle la razón a los papanatas homófobos que no paran de gritar que Chueca es un ghetto exclusivo, y a los gays ultraarmariados que odian el ambiente. Y luego saldremos el 28 de junio a proclamar nuestro orgullo y a luchar contra la discriminación.

Al día siguiente lo puse en mi Facebook y dos amigos me comentaron que les había ocurrido lo mismo, así que es algo habitual. Y uno de los que trabaja allí me dijo que no era un asunto de los empleados sino de política de empresa, y que ellos tienen que hacer y decir lo que su jefe decida.


Me parece perfecto que el dueño de un local decida  qué ambiente quiere tener dentro y a quién y a quién no. Es su club, y al que no le guste que no vaya. Pero también me parece imprescindible comentarlo para que todos sepamos a qué atenernos y que a nadie le pille desprevenido y se encuentre con una situación incómoda. No pasa nada porque no te dejen entrar a un local, no se acaba el mundo. Te vas y punto. Ya no somos quinceañeros. Pero jode lo irracional de la situación.

En fin, que no es cuestión de enmerdar más el asunto, pero me veo en la necesidad blogger de contarlo.

Y a todo esto, ya sabrás dónde se van a sacar foto obligada todas las osas que van a inundar Madrid dentro de dos semanas por el Madbear, ¿noooo?


Cortylandia Cooortylandia

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