¿Hay algún médico a bordo?




¿Te acuerdas de esos cuentos infantiles que nos contaban en los que la pobre heroína (también llamada caballo) padecía los siete males por culpa de la tentación en forma de manzana que le ofrecía una malvada criatura? ¿Que no? ¿Es que no has visto Blancanieves? ¿Ni La Bibliaaaa? ¡Puesija!

El caso es que Tx y yo caímos en la tentación y pecamos.

Ocurrió hace un par de meses. En una reunión de amigos uno de los más perversos hizo un aparte conmigo y... ¡me pasó algo de extranjis! ¿Qué sería?

¡Una pastilla de color morado perfectamente envasada!
¡Pero bueno!
¿Es que no sabe lo antidrogas y anticheminovas que somos nosotros?

Tranquilo, Mocho, me dijo, lo que te acabo de pasar es una pastilla de Magnus.
- ¿Magnus, de La Tojus?
- Noooo, Magnus sildenafil, o sea...

LA VIAGRA ARGENTINA

Hombre, yo sé que estamos en una edad complicada, que tenemos muchas preocupaciones, que la excitación en la pareja con los años va mitigándose pero... joder, ¿viagra?

Pues mira, resulta que el sildenafil es el principio activo de la viagra, y el tal Magnus (de Frigus) se puede conseguir a precios escandalosamente baratos en Argentina (por lo visto es lo único), y oye, a él le fue bien el probarlo.

Se lo dije a Tx y hala, venga, a ver qué tal. Nos aconsejó que tomáramos sólo media pastilla y en nuestro pasado viaje a la Ciudad Condal (no Carrión de los Condes, la otra) pues una tarde que no íbamos a movernos del apartamento decidimos probarlo. Partimos la pastilla por la mitad y empezamos a dedicarnos a nuestros deberes conyugales.

- Oye, ¿tú has sentido algo?
- Pues la verdad no, ¿y tú?
- Pues tampoco.


Hombre, lo que yo noté es que estuve más activo que de costumbre. Pero eso tampoco es nada excepcional, porque de todo el mundo es sabido que TX es más activo que yo... pero también es mucho más pasivo, así que no se puede decir que nuestro toma y daca de esa tarde fuera debido a la media pastillita color morado. Y, desde luego, de lo del priapismo desaforado nada de nada.

¿Acaso tenemos tanto tonelaje que necesitábamos más dosificación?
¿Le habrían vendido a nuestro amigo "Placebus boludensis"?
¿La cortan con alfajores?
¿Alguna confabulación entre Cristina Fernández de Kirschner, Susana Giménez, Daniela Cardone y el nuevo Papa que se hace llamar Francisco?
El caso es que, como decía Amy Winehouse, nou nou nou.

Pero resulta que hace poco otro amigo voló desde la vieja Europa hacia su patria argentina. Y le pedimos que nos trajera más, a ver qué coños nos había pasado.


Con éste las cosas fueron más dramáticas. Básicamente por su encantadora y habitual timidez, por la cual entrar una farmacia a comprar ESO le suponía un auténtico reto. Más aún cuando tuvo la genial ocurrencia de acercarse a preguntar a la farmacia de al lado de su casa... y su madre apareció de pronto y preguntó qué estaba comprando.

Pero un bochorno, unas explicaciones titubeantes, unas risas del farmacéutico y un subidón de tensión después, ya tenía nuestro encargo en su poder, a un precio incomprensible porque lo del cambio oficial y el cambio paralelo no lo entienden ni ellos. El caso es que a su vuelta teníamos en casa un precioso paquetito con...


Oh, cielos, dos tipos de viagras argentinas.

Una, la Magnus, que ya conocíamos.
Y otra, en plan color azul plagio descarado de la original, la Vitarfil.
Ay qué nervios, doble tentación.
¿Lo probaaaaamoooos?

Y ayer domingo fue el día ideal porque tuvimos un día altamente deportivo: nos levantamos temprano para ir un rato a pedalear, esquivamos una invitación de los amigos para ir a tomar cañas al centro (caris, que vivimos en un polígono, que tardamos una hora en llegar, si avisáis con media de diferencia no podemos ir), comimos frugalmente y nos tragamos la Fórmula 1 y el partido de tenis.

¿Y qué hacemos ahora, domingo, cinco y media de la tarde, en casa?
¡Pues follar!
Venga, vamos a probar las malditas pastillas a ver si hacen efecto.
Oye, que dicen que hay que tomárselas como media hora antes.
Pues hala.
Y engullimos cada uno una de las pastillitas azules.
50 mg.
Y esperamos haciendo las labores propias de nuestro sexo: yo poner lavadoras y tender la colada y él pegar modelitos de papel recortables.


Y a la media hora....
Uf, ¿notas algo?
Pues así como una presión en la cabeza.
Yo también. ¿Y abajo?
Nada.
Yo tampoco.

Pues eso, que no es que fuera dolor de cabeza, era como un "embotamiento", una especie de presión interna, una sensación similar a cuando uno no ha dormido lo suficiente y tiene que concentrarse en hacer algo o en conducir...
Pero vamos, de empalmarnos, nada de nada.

Nos pusimos a cumplir nuestras versátiles tareas maritales y.. pssss... bueno, el caso es que una vez erectos la sensación de pesadez bajó. ¿Qué ocurre? ¿Que se te sube la sangre a la cabeza y cuando te empalmas se baja a la polla? ¡Pues vaya plan!


¿Efectos? 
Lo de ir empalmado automáticamente rien de rien, pero sí es cierto que una vez erecta se nota la polla más dura, como más tiempo palote. 
¡Pero bueno! ¿Y qué hago yo aquí contando intimidades sexuales?
Luego mi novio me va a currar.
Pero como él no lee esto pues mira, me da igual.

El caso es que a eso de las diez de la noche, ya finiquitado todo y habiendo activeado y pasiveado ambos (es lo que tiene ser auto-reverse), me dice tx que le sigue doliendo la cabeza, y yo le contesto que a mí también. Y que se va a tomar un paracetamol. Y yo que no me tomo nada no vaya a ser que me haga algún efecto secundario pernicioso. y los dos, achacosos y cabeciembotados, nos fuimos a la cama.

Para aclararnos las cosas... ¿hay algún médico a bordo?


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