Atascado


La báscula ha hablado: 

84

¡¡¡Aaaagggghhhh!!!
Y ha apostillado: ¡Foca!

Gramos más gramos menos, sigo siendo muy ochentero yo.
Y eso que procuro no cerdear (en el terreno de comer, me refiero, sí, comida comida). 
Y la semana pasada he ido seis días seis a dejar al camiseta chorreando en la bici elíptica y codeándome con mis marujis compis de zumba.
Pero no hay manera.
Pero es que ... ¡cómo coño va uno a perder peso si estos días hemos tenido un auténtico festín gastronómico! 

 
Porque nena, no, no me he ido de puente.
Y mis amigos para compensar el que no hayamos salido nos han invitado a tx y a mí a un par de cenas caseras.
El primero fue Almatosa (pictured above), como siempre cada día más alto, más guapo, más estiloso y más hipster (siempre que no le dé por cultivar el look Valle Inclán).

Nos hizo un riquísimo ajoblanco de pera cuya receta ha sacado de la web de un actor muy mono que salía en Camera Café (y que no sé quién es, pero por lo visto tiene un blog de recetas en inglés, suck that mandarine). Y después un buey a la bourgignon delicioso, o lo que se ha llamado de toda la vida estofado de carne. 



Yo me preocupé de destrozar la cena con un vino blanco dulce espumoso para comenzar (en palabras del anfitrión, una puta mierda) pero bueno, no fue nada grave. El problema es que la marchi trajo una selección de quesos de aperitivo, yo el vinito, más las almendras, la cena, blablablá.... halaaaaaaaa, a tomar polculo el control de ingesta de calorías.

Y al día siguiente la Ketty (pictured below), ofuscadísima, intentó superar la cena anterior con:

- montadito de boquerón sobre cama de puerros y salsa romesco.


- tapa de foie al cacao.


- cazuelita de pudding de brócoli.


- ragú de ternera al chocolate.


- ligerísima y acalórica tarta oreo


Ligerísimo todo, oiga.

Y para terminar, un exquisito gintonic:


Perdona que te diga, ¿tú sabes lo que es compartir cena con tres maricas que entienden, saben, discuten y hablan de fútbol? ¿A qué me dediqué yo? Pues a comer y a beber, cojostio.

Lo de los gintonics ya ha llegado a extremos de gilipolluás increíbles.
Vale que nunca me han gustado mucho porque lo del chorro de Gordons en un vaso de tubo con hielos y la tónica Schweppes era algo bastante asquerosito, pero es que ahora ya se pasan. La tontería de la cucharilla espiral ya me paece el colmo. Y que te claven más de 10 euros por ello ni te cuento. Pero mira, le echas la Larios 12, que no es cara y tiene un sabor supersuave (la Seagram's lo siento pero me resulta muy áspera), le pones tres rodajitas de fresa y le echas una tónica de color azul, todo en una copa grande y mira qué guay queda.


Y haaaaalaaaaa, un par de gintonics más tarde ya estábamos quemando la escuálida noche madrileña. Que no había ni dios, por cierto.

Y el domingo llama la calva que llega de París, que si quedamos para tomar unas cañas y comer en el centro.
Y yo con resacón y excusándome de ir a comer con los suegros.
Que nooooooooooooooooooooo.

En fin, nueva semana, nuevos propósitos.


Receta del Pan tumaca pan tumaca pan tumaca pan tumaca pantumaca pantumaca.
Esto sólo para hacer saltar la alerta de Google a las histéricas pantumaquísticas, jajajaja.

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