So nineties! Chueca.com RetroChat


Ayer hablaba yo con un amigo que estaba un poco decepcionado: le habían dado calabazas... por el chat.

¡El chat!
¡Coño!
¿Pero todavía se estila eso en la época de las Apps, los Facebooks y las páginas de perfiles?
Pues debe ser que sí, porque además fue en el de chueca.com

TONNNGGGGG.
Ya sí que me descolocó del todo.
¡¡¡Pero si ese chat era lo más imposible del mundo hace ya diez años!!!
Yo pensaba que con webs con fotos tipo gaydar, manhunt, bakala y tal ya se habrían finiquitado los chats a ciegas, pero se ve que no.
Recordaba yo el chat de chueca.com como un webchat en el que entrabas y al no estar moderado no paraban de salir líneas y líneas de mensajes repetidos. Que si nosequién se ofrece para comerla en San Bernardo, que si gilipolleces del tipo BUSKO KULO KAÑERO YA o los autodenominados chaperos que cobraban por sexo.

Una vez me entró uno de estos últimos, y me preguntó que cómo era yo.
¿Cómo que cómo soy?, le dije, se supone que soy el cliente, soy yo el que tengo que preguntarte que cómo eres.
Es que soy muy exigente, me respondió.
Angelito.

Bueno, el caso es que hacía milenios que no visitaba el chat de chueca.com y ayer... me entró la curiosidad.

Entro al chat y ....

¡¡¡ ME MANDAN AL IRC !!!

¡Pero bueno!
Eso ya sí que es TOTALMENTE NOVENTAS.

El IRC, para el que no lo sepa, es un chat organizado en canales temáticos. Para entrar hay que conectarse a un servidor (en España, irc-hispano.org) y luego entrar en el canal que quieras. Los hay de todos los colores, con nombres tan absurdos como #gayheteros o #lesbianas_no_bolleras.


Es lo que había hace 15 años (o más). Para entrar hacía falta un programa. El mIRC y el pIRCH fueron los más comunes, aunque después evolucionarían a compliaciones horrendas que llenaban la pantalla de colores, musiquitas, simbolitos o, lo que era peor, juegos de Trivial.

Lo más gracioso del irc eran las jerarquías que se creaban. El creador de un canal lo registraba y era el sumo hacedor absoluto: decidía las normas del canal, quién podía estar o quién no, daba arrobas a sus amiguitos para que se sintieran más jefes (¿me das op, me das op?) y podía banear a perpetuidad a los usuarios. Era tronchante, porque se creían dioses de una chorrada.


Había hasta quedadas, siendo la más famosa el simogay que organizaba Willy (que me lo encontré el año pasado en Barcelona, fíjate tú) y en ellas salieron amistades, rollos, amores y hasta ladillas. También alguna enemistad, incluso.



La Jolín y yo creamos #gay_bobas, un canal al que entrábamos cuando nos sentíamos totalmente bobas y estafadas por los hombres. De hecho, me sé de alguien que todavía lo tiene en la agenda del teléfono con el sufijo "boba". Y no miro a nadieeeeee. Fue una época divertida, sí.


Como todo, con la llegada del milenio fue yendo sustituido por otros medios de comunicación mariconística más directos Y CON FOTO DE POR MEDIO y el aura del irc se fue apagando poco a poco y siendo relegado a frikis que sabían de programas raros.

Hasta que Chueca lo ha recuperado poniéndolo en una pantalla tan friendly y "usable" como ésta:


Si quieres probar: clic.

¿Qué será lo próximo?

¿Volver al IBERTEX?

Blog Widget by LinkWithin