OMD en la Sala Heineken de Madrid



Ya lo dije cuando fui a ver a The Human League: Si no los vi en directo hace treinta años, pues voy ahora, ¿no?

Y yo me esperaba básicamente lo mismo: un público de tarras de mi edad (o más) en un recinto de tamaño medio con un concierto básicamente nostálgico.

Y si los locutores de radio y las presentadoras de Aplauso de la época no sabían pronunciar Jiuman Lig y decían la Liga Humana (hola Silvia Tortosa, hola mercedes Rodríguez, hola Amparo Larrañaga -qué sosa era-, hola María Casal...) pues con OMD era mucho peor. Siglas no, por supuesto, OMD eran, para todos, MANIOBRAS ORQUESTALES EN LA OSCURIDAD.

Pues no. El concierto de OMD anoche en la Sala Heineken de Madrid fue muy diferente al de The Human League.


Lo primero, alucinando con el público. Si bien sí que éramos muchos señores (y señoras), la pista y planta baja estaban repletas de gente muy joven que deberían estar recién nacidos cuando los grandes éxitos del grupo.

Después la sala. No me gusta la Sala Heineken (a mí lo que me gusta pintar son floreh), nada. Tiene tal cantidad de plantas, entreplantas, escaleras, barandillas y barras de bar que o llegas muy pronto y coges buen sitio o te quedan dos opciones: apelotonarte en la pista (y lo siento pero ya tengo una edad para empujones y sudores) o te buscas la vida encontrando un hueco.

Y ayer no quedaba ni una entrada. Vamos, que estaba a tope. Menos mal que en nuestro pulular encontramos un poyete al que subirnos cual gallinas cluecas y en el que aguantamos casi tres horas (porque te ibas y las zorrusplas que había al lado nos quitaban el sitio).



De todas formas le tengo yo cariño a esa sala porque allí conocí a mi primer marido en el año 1996, en uno de esos experimentos dominicales que Shangai Lily intentó llevar a cabo después de separarse del Shangay original. Yo me lo quedé mirando pero no me hizo ni caso. Luego pusieron la LocoMotion de Kylie y me marqué tal coreo payasa que se me quedó mirando él. Me acerqué y le dije hola. Me preguntó que si yo era siempre tan cachondo. Le dije que no, que era un chico muy serio y salimos a bailar. Le metí la lengua en la boca mientras sonaba "El tiburón, el tiburón" (todos tenemos pasado). Hala, cuatro años.


A lo que voy, que me despisto. Teloneros: primero actuaron unos tales Nosequé 23, pero llegamos justo en el chimpón de la última canción, así que ni idea.

Después, Mirrors, que son cuatro pipiolos ingleses que iban vestidos de invitados a una boda todos con sus chalequitos, chaquetitas y corbatitas y que hacían un retro tecnopop earlyochentero que tiraba para atrás. Como una mezcla de los primeros Depeche con OMD y los primeros Spandau, vamos. Bien para escuchar un par de canciones, pero se marcaron muchas y acabamos más que aburridos. Cada vez que terminaban una canción la gente les decía adiós con la mano, pero no se daban por aludidos.


Por fin, pasadas las diez de la noche, después de media hora coñaza coñaza en la que por lo menos tuvimos la visión de un megaosazo inglés probando los micros, saltaron al escenario uno de negro y otro de blanco, como las Baccara, Orchestral Manoeuvres In The Dark, más conocidos como OMD.


Señores, de quitarse el sombrero. De concierto nostálgico de grupo de vejetes recordando antiguos éxitos nada. Andy McCluskey (nada que ver con la vecina de Mujeres Desesperadas) y Paul Humphreys estaban totalmente implicados, dándolo todo, entregados y haciendo sonar el grupo como si las canciones fueran de hoy.



Vale que el último disco, History of Modern, que es de 2010, es como una vuelta al synth pop de sus comienzos y que Sister Mary Says es Enola Gay 30 años después, pero es que todo el repertorio tuvo una unidad y una fuerza de quedarse patidifuso. Si hasta las canciones más moñas -que las tienen- sonaban ultrapotentes.

Además, estaban alucinados de la respuesta del público. Humphreys ponía unos ojos de no creérselo cuando a la segunda canción (Tesla Girls) la gente estaba ya enloquecida. Y McCluskey saltó, corrió, tocó el bajo y bailó como si estuviera poseído. Qué bailes, qué movimientos, qué espasmos, qué todo. Alucinante. Entre lo que sudó y las botella sde agua que se echó por encima parecía que estaba perticipando en un concurso de Mister Camisa Mojada. Si hasta la escurrió un par de veces.



¿la setlist? Pues unas cuatro del último disco (sí, hubo un poco de bajón en un par de ellas pero también los hombres tenían que descansar de tanto bote) y luego tooooda la lista de singles de toda su carrera. Me faltaron los singles de Dazzle Ships. Lo que hubiera dado yo por escuchar Telegraph, una de mis favos. O Genetic Engineering. Pero vamos, muy bien.



Tuvimos nuestro momento moña de recordar a Molly Ringwald mientras en pantalla salían escenas de "La Chica de Rosa (Pretty in Pink)" y sonaba If you leave. Qué pelis más malas había entonces pero qué pedazos de bandas sonoras tenían, joder. No como ahora, que te sueltan la canción de la gritona vocinglera de turno en los títulos de crédito finales.


Bailé lo que pude (para no caerme del poyete inclinado) y disfruté. Mucho.

Muchos conocidos entre el público, pero la mayoría de esos de "huy no me había dado cuenta de que estabas aquí" o de "mmmm, yo te conozco de las apps maricas del iPhone, pero no te saludo". No hubo tiempo, salí pitando que era casi medianoche y tenía que atravesarme todo Madrid para que tx me fuera a recoger al metro más cercano a casa (que pilla así como a 3 km). ¡Pues te los andas y así bajas barrigón, Mocha asquerosa! Pues no, porque a ver quién es la guapa que se atraviesa dos nudos de autopista, ¡cojones!

Me gustó a mí esto de los O.M.D., coña. Que sí.

Y esta noche OMD tocan en la Apolo de Barcelona. A no perdérselo.

Web Oficial de OMD
Myspace de Mirrors
Wikipedia de OMD
Crónica en MondoSonoro

7 comentarios :

ace76 dijo...

Yo fui al concierto con una amiga nacida en 1987 que definió a OMD como uno de sus grupos favoritos. De todas formas, predominaba el público "adulto" (yo ya me imaginaba que estarías por ahí, jejeje).

El concierto fue estupendo y lo pasamos genial. La ovación que siguió al "Maid of Orleans", impresionante.

Mocho dijo...

Es que ellos ni se lo creían.

Y cómo mantiene la voz el Andy. Estupendo.

Salí pitando al metro, de saber que andabas por allí te hubiera saludado, hombre. Se me ha olvidado una tipología más en el penúltimo párrafo: "bloggers que no se enteran"

:-)

2soles dijo...

HIJA QUÉ SUERTE chocho, aquí en provincias, viene Baute, Bisbal y no tengo el chichi pa farolillos amor.

Mocho dijo...

Ay 2soles, pero qué haría yo sin tus 2solesmúsica que es donde saco yo información para martirizar después a mi pobre tx :-))))

Anónimo dijo...

Concierto cojonudo.
De Dazzle Ships sonó "Radio Waves".

Mocho dijo...

Gracias, radio waves no la recordaba, me faltaba un single de ese disco :-)

Anónimo dijo...

Lo de que te habías encontrado con gente "conocida" no nos dijiste nada. Podríamos haber cotilleado mientras tocaban los mirrors. Seguro que que lo hubiéramos pasado mejor. También nos faltó 'Secret', do you remember que lo hablamos...
Moncho

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