El turista de Sinde

¡ Un hombre fumando en mi blog !

Algunos amigos me llamaban "la jaqueresa" por mi facilidad para conseguirles de gratix música, programas y pelis, especialmente por aquella inmensa colección de porno que tenía almacenada en videocedés y deuvedés y que con el cambio de casa salieron en una caja de Nespresso rumbo Chez la Marchi (clic, sí, la muy bruja ahora quiere seguir pasando el paquete, pero quedándose con lo que le gusta, desmembrando la unidad como si del Archivo de Salamanca se tratara).

No es que yo me dedicara a piratear todo lo pirateable, es sólo que tenía la posibilidad de hacerlo y, lo que es fundamental, sabía dónde buscarlo y a mis amigos les resultaba mucho más cómodo regalarme una tarrina de cedés que ponerse ellos a descargarlo.

No seré yo quien defienda la Ley Sinde porque tiene puntos MUY turbios, en especial el carácter preventivo y la posibilidad de acogerse a ella para empezar una caza de brujas a la libertad de expresión. Recordemos la tendencia de los gobiernos de este país a la CCC: controlar, censurar y clausurar, véase la imposición "por huevos" del canon digital a todo todo todo o la Ley de Ordenación de las Telecomunicaciones de Barrionuevo con el PSOE, que se cargó las radios libres en el 89 (y que hizo que yo dejara de escuchar la radio).


Pero esto ya no es aquella maravilla de poder escuchar maquetas de grupos españoles en El Castillo de Las Lágrimas o intercambiar una canción entre un grupo de amigos via aquella maravilla llamada AudioGalaxy para dárnosla a conocer mientras tardaba eternos minutos en descargarse. Ahora la cosa se ha industrializado, y en quince minutos te puedes bajar una peli entera entrando en portales especializados que te bombardean con popups de anuncios de todo tipo.

Ya no se trata de amiguetes compartiendo canciones sino de auténticos negocios camuflados bajo la estructura de foros. Y en eso
creo que sí que es necesaria una regulación. Y parece mentira que diga estoy yo, la jaqueresa, la que tiene el blog plagado de fotos y de vídeos que no son míos (lógico, a ver, no me voy a poner yo y mi flotador a sacarme fotos medioenbolas o a cantar canciones de eurovisión, digo).


¿Que cómo se tiene que hacer? Pues ni puta idea, pero posiblemente empezando por la propiedad intelectual, porque me vas a decir tú que no tiene perendengues el que la familia del que hizo los arreglos del himno nacional que ponían TODAS las noches para cerrar la programación de la tele se quejaran de que el estado se quedaba con los derechos y ahora de qué iban a vivir.

O las partituras de las óperas, mireusté mireusté. Que cuando van a caducar los derechos de la publicación, la casa editora encarga una "edición crítica". Le quitan cuatro anotaciones, la pasan a limpio y ya está, edición nueva y nuevos derechos. Y, oh misterio, las ediciones antiguas quedan descatalogadas.

Pues no.

Hartos estamos de oír que la industria discográfica tiene que evolucionar, que se tienen que adaptar y no lo hacen. Y ellos erre que erre que no, que si está gratis en internet nadie les compra sus discos. ¿De dónde viene el éxito de iTunes entonces, payasa? Pues de que es mucho más fácil y barato comprarse una canción y meteral directamente en el iPod que gastarse de 15 a 20 euros en una mierda de cedé del que sólo te interesa una canción.

Sí, ya lo sé, perogrulladas mil veces oídas, pero son ciertas.


¿Y todo esto a cuento de qué viene?

Pues de que anoche nos intentamos ver una peli en casa y era TAN MALA que dijimos: "¿te imaginas si hubiéramos pagado por ella?" Porque yo seré muy jacaresa o jaqueresa, pero no le quito el pan a Angelina Jolie: si no me la hubiera descargado, jamás la habría comprado. Como una canción de Alejandro Sanz, pongamos el caso: puede que la descargue para oírla y luego borrarla, pero si no pudiera hacerlo ni se me pasaría por la cabeza comprar el disco.

Paradojas, ¿eh?

Bueno, ¿y qué peli era?

Pues "El turista", con Angelina y Johnny Depp.


Es que es tan horrible que no te lo puedes creer.
Y cuidado que te la voy a destripar.

Empieza con una escena en París donde ella, que va siempre divina y con sonrisa de autosuficiencia, es seguida por un equipo de policías. Por supuesto que ella lo sabe y que los polis, como son franceses, son torpes, y se hacen notar. Están buscando al novio de la chica, que tiene que contactar con ella. Un mensajero le entrega un sobre y hala, todos los polis a por el pobre mensaka, momento que aprovecha Angelina para quemar la carta. Los polis llegan tarde a rescatar la carta (lógico) y mientras Angelina se les ha escapado. Como son estúpidos, se les cuela en el metro con otra artimaña ingeniosísima: ella calcula el momento en el que llega el metro y entra, cuando los polis la siguen se encuentran con la marabunta de gente que sale y no pueden seguirla. Angelina, sin despeinarse ni desmaquillarse, se mete en un tren y se va a Venecia, así como quien no quiere la cosa.


Y así todo, pero con una carencia de sentido del ritmo y del espectáculo que no te crees que se hayan podido gastar tanta pasta en hacer eso.

Luego sale Johnny Depp. Feísimo. ¿De verdad alguien se cree esas listas en las que sale como uno de los hombres más deseados del planeta? Pues vaya gusto. Vale que hace ya 25 años que hizo Pesadilla en Elm Street, pero es que ahora le quitas las rastas y los maquillajes de Jack Sparrow y se queda en una especie de cosa así repugnantilla. Hace de tonto. Aunque me da que al final habrá algún giro de guión absurdo y no lo sea tanto.

Johnny es confundido con el novio de Angelina, lo persiguen los malos, la poli y después de que Angelina lo salve en una arriesgada maniobra a cámara lenta en una lancha motora dijimos que ya estaba bien, que la quitábamos, que era un coñazo.





Tx se puso a jugar con el iPad y yo aproveché para danzar desnudo a su alrededor haciendo aspavientos para que se pusiera nervioso. Ideal para un entretenimiento lúdico festivo y para los clásicos ataques de pánico para procurar no manchar la tapicería del sofá. Mucho mejor plan que ver "El turista".

Comprendo ahora las críticas salvajes que le hicieron en lo de los Globos de Oro. Es que aguantamos una hora de peli y dijimos que vale, que ya estaba bien. Que una cosa es que sea predecible y escasa de ritmo, pero es que, de verdad, no hay por donde cogerla.

Y ya está, a liberar 1,3 Gigas de disco duro.

Y es imposible que te haya reventado la peli, porque no tiene NADA que reventar.



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