A la Blini Espirs




Nochevieja.
Hay que llevar algo para la cena.
Mi cuñada: Podéis hacer
blinis.
Oh, no, cuñada, tú no sabes qué acabas de decir. Cualquier cosa que a tx le resulte novedosa, original o tenga luces que cambien de color, le encantará y lo hará.

Así que nada, un par de días antes... a ponerse a buscar la receta de los blinis, porque no teníamos ni idea de lo que era, pero como era nuevo...

Blinis: mini tortitas un poco más gruesas que de costumbre sobre las que se extiende crema agria y luego salmón, marisco o lo que quieras, para tomar como entrante tibio.

Fantastic, tx en la cocina con todos los alchiperres... y el iPad con la receta, claro.
Y la receta dice algo así como que primero hagas la masa, la dejes reposar una hora, luego añadas nosequé para que se ponga esponjosa, la dejes esperar otra hora y luego hagas las tortitas en la sartén o plancha. Total tiempo estimado: ¡Dos horas y cuarenta minutos!

Están locas.

Que no, que finalmente hizo una mezcla de harinas de maíz y trigo, huevo, levadura y lo dejó reposar el tiempo que se tarda en preparar la sartén, o sea, dos minutos.

Y hala, al túper.

Ya en el lugar de la cena nos encargamos de hacer la crema agria (montar nata con yogur y una cucharada de limón, no tiene más misterio que tener una batidora de varillas y no organizar un estropicio de salpicaduras) y poner los toppings (que también traíamos preparados de casa).

Los resultados:

1) Blini Espirs de salmón con arándanos macerados en mojito y huevas de lumpo (aka sucedáneo de caviar) negras.

2) Blini Espirs de salmón con gambas hechas en mantequilla.


Íbamos a empapar los arándanos en Triple Sec, ron o algo que resultara más acorde con los frutos de cuneta, pero finalmente optamos por el mojito por eso de innovar.
Lo de las gambas pasadas por la sartén con mantequilla no lo dijimos, que si se entera la panda de anoréxicas que fue a cenar ni las prueban, bastante tenían ya con las calorías de la nata.

Y 3) Blini Espirs de hueva de bacalao con langostino y huevas de lumpo rojas (por variar y por contraste cromático)

Ni que decir tiene que no dijimos que esa masa color marrón que había encima de la crema eran huevas de bacalao porque entonces ni las prueban.

Pero estaban ricas, oigan.

Y a nadie sentaron mal, que sepamos.

Y sobraron muy pocos briniespírs de esos.

Y el exceso de calorías lo bajamos bailando el Just Dance 2.

Y hubo también quien se reservó durante un día entero para echar el resto en el primer polvo del año, que tenía que ser antológico.

Y yo no tengo la culpa del mantel de cuadros.

Y otro día que mi cuñada deje de inventarse cosas.

Porque no hay nada como hacer entrantes (o entradas) sorprendentes:


Pero lo más bonico es llegar de madrugada a casa y encontrarte esta bonita pintada en el cambio de sentido (amplíe Vd. la foto, amplíe):


Empezamos dos mil once.

El dos mil uno, el dos mil uno, si no bailas con todos no bailas con ninguno.

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