Jueves


Jueves...

Me llama mi amigo el dimoni, que está haciendo mudanza de casa, y lógicamente le han aparecido doscientas mil cosas que tirar, entre ellas cintas de cassette que le había grabado yo con cosas como ésta:

A mi me gustan los maniquises
y los encajes de chantillises
pá mi los rasos, y los tisuses
y los cafeses con muchas luses.

Me dice que no sabe qué hacer con lo de la arqueología emocional, que le han aparecido cartas con sello de lacre de un admirador que amenazaba con suicidarse si no atendía sus amores (eso es muy de hace dos siglos, hay que ver cómo somos las maricas a la hora de dramatizar). Y lo peor es que ni se acordaba de quién podría ser.



Yo le he dicho que todo a la basura, que tiré yo dos cajas llenas de cartas y papelotes ¡¡¡de cuando se escribía en papel y a boli!!! y una carpetilla donde tenía respuestas de anuncios de contactos del segundamano, de la auténtica prehistoria. Nada, cinta precinto, todo hecho un burruño y a tirarlo.

Ay, qué risa, señora marquesa
con el camafeo, qué risa me da,
con el tentempié de la cuchará.
En la taza de la mayonesa
metiendo los dedos con urbaniá
y a la rebañé de la poleá.
Yo me suelo tomar los fuagrases
y los entremeses, y las bullebases
a la marseillese de la papillón.
Y me siento después en los sofases
como los marqueses, y bebo coñases
y estiro los pieses en la cheseslón.


Y el jueves es el día de las cenas navideñas de empresa (o cursillo de Ofimática), así que olvídate de ese restaurante romántico y tranquilo en el que te rebozas con tu churri. Ahora, recuerda que los heteros borrachos a veces se la suelen dejar chupar (las chicas WordPerfect 5.1 también). Tú misma.



Por cierto, nenas, que Ben Cohen saca calendario para el 2010. No digo na.


Y que demonoid is back! (o al menos, a ratos). Alegría, ministra.


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