Huy, he borrado tu número


- Hola, me llamo Úrsula.
- Hola, Úrsula, cómo estás.
- Pues ya me ves, fabulosa.




Cuando hice un reseteo a mi último Nokia porque iba como el culo perdí todos los números de teléfono que no estaban almacenados en la tarjeta sino en el APARATO. Y ya cuando cambié de móvil (de selular, para los del otro lado del Atlántico, y por favor, pronuncia a-tlán-ti-co y no at-lán-ti-co, como a-tle-ta) perdí un montón de ellos más.

No es falsa excusa.
La verdad es que viene muy bien, porque te libras de morralla (carey), de compromisos de "tendría que escribir a fulanito el blogger, pero como he perdido el móvil..." o de "joder qué susto me ha vuelto a aparecer el nombre del sicoquíler éste".


Pero también genera conflictillos.
El 31 de diciembre recibí un mensaje de esos graciosillos de fin de año, que no contesté porque no sabía de quién venía. Decía algo así como "Éste es un mensaje de la suerte, Ingrésame 100 euros al mes durante 12 meses y tendrás un 2009 lleno de alegría" o algo así.
Yo, mutis.
El 24 de enero, del mismo número me llegaba otro mensaje: "Me aburro".
Pues hija, cómprate un mono, que diría Mamá Mocho, pero ahora te saldrían los de la PETA a montarte el chocho.

Si algún lector de este blog se siente identificado como autor de los mensajes, por favor que piense que no los he contestado no por desconocimiento, sino por ignorancia. Aunque lo mismo aún sabiendo de quién eran no los habría contestado tampoco, pero a saber.


Y ayer me llega otro mensaje, de otro número: "Hola, celebro mi cumpleaños en el bar talito, ¿te vienes?" Dada mi NULA vida social de salir, que no nos movemos del polígono, cojones, y si lo hacemos es para ir a OTRO POLÍGONO a gastarnos los euros en papeles pintados, cortinas y apliques de luz (al hermano de Paris Morgan casi le da un ataque de histeria estética cuando pronuncié la palabra "aplique"), contesté el mensaje:

¿QUIÉN EREEEEESSSS?

Cómo no, era una persona comprensiva y en vez de sentirse ofendido cual colectivo maricón al escuchar ciertas canciones, se identificó. Y entonces tx y yo pensamos que qué horror, qué compromiso, ahora tocaba ir aceptamos gustosísimos su invitación.

Moraleja: Compre una AGNI y tire la vieja.
Quiero decir, firma los mensajes, maricón.


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