Historias de la abuela Mocho: El burofax


La historia de mi horno microondas panificadora hazmelotodo fue feliz mientras duró: un mes aproximadamente desde que lo compré, porque luego la función microondas dejó de funcionar. Ya ves tú, una función que no funciona.

Y empezó nuestro viacrucis espiritual por Media Márquez: Lo llevamos a la tienda a arreglar. Me dicen que va a tardar un mes y medio, que si lo quiero llevar yo directamente al Servicio Técnico de Moulinex. ¿Estás loca? ¿Cargar con ese trasto y llevarlo al quintocoño? Ni flores.

Lo que ni tx ni yo sabíamos es que en ese mes y medio íbamos a haber comprado una nocasa nocasa y estaríamos metidos en el berenjenal en el que nos encontramos ahora. Aún así, planificamos la cocina de manera que cupiera el horno microondas panificadora proporcionador de placer sexual, etc etc.


Nos avisaron de que estaba listo y fuimos a por él. Al llegar a casa lo conectamos, sono un PLUFFF y volvió a dejar de funcionar. Cabreo.

Lo volvemos a llevar (y el angelito pesa, telojuro portusmuertos, María del Carmen) y digo que no quiero que me lo reparen, que quiero la devolución del dinero. La chica me dice que eso lo tiene que decidir el Servicio Técnico. Ah, pues muy bien. A pedir una hoja de reclamación y a llevarla a Consumo al día siguiente. Qué cruz.

Casi dos meses después me llaman para decirme que mi horno está ya reparado y que puedo ir a por él. Me presento en la tienda y les digo que no, que naranjas de la china, que no me lo llevo, que me han tenido 4 meses sin horno y ya lo he sustituido (por uno monísimo, todo sea dicho) y que quiero mis 270 euros. La chica de postventa, aleccionadísima, me dice que eso no puede ser, que no están obligados a devolver el dinero hasta la tercera reparación (alucina, marisleisis), que ellos sólo son intermediarios entre el fabricante y el comprador y me propone cosas tan peregrinas como que le reclame yo el dinero a Moulinex o que llame a Consumo a interesarme por la reclamación que puse. Pos vale, tía. Tú no me devuelves el importe, pero yo no recojo un trasto que no quiero.

Lunes. Pongo un burofax con acuse de recibo en el que explico la situación.
Martes por la mañana. Recibo llamada del Servicio de Atención al Cliente diciéndome que me devuelven el dinero pero ya.

Caso B:

Me cargan del banco un recibo que no me corresponde. Reclamo y me dicen "ya lo arreglamos". Al mes siguiente intentan cargarme otra vez el recibo. Reclamo. Me dicen que tengo razón y que me devolverán el importe cargado. Hasta ahí lógico y normal. ¿Problema? Es un recibo de leasing, y el servicio de leasing el banco lo tiene "exteriorizado" a otra compañía que no es el banco en sí. Llamadas, reclamaciones, emails, pasa el tiempo, todo el mundo nos dice que tenemos razón pero nadie nos devuelve el dinero.

TALOSGÜEBOS, VAMOS.



¿Qué hacer? Pongo un burofax diciendo que estoy hasta las narices de ellos y que voy a empezar a devolver todos los cargos del banco. Al día siguiente me ponen un email diciéndome cómo me van a devolver el dinero cargado indebidamente. Y con la torpeza de que es el mismo mail que envié yo en el mes de noviembre con el reenvío que se han ido haciendo unos a otros y que no han tenido el cuidado de borrar. Chapuzas totales.

Vamos, que lo del burofax funciona. O al menos, acojona.
¿El problema? Que cuesta 24 euros poner uno.

Hay que jeringarse con la pelotinitis.

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