¿Silicona? Claro, boba.



Tener los pies como Cenicienta tiene sus ventajas... y sus inconvenientes, querida.

Entre las ventajas está que en las zapaterías mi número no suele agotarse y que, como suele sobrar, queda de restos para las rebajas y saldos. También que cuando me compro calzado llamativo o zapatillas un poco subiditas de color, que son mi perdición, no se ven tanto y no parezco uno de los hermanos Tonetti.

Aunque quizás la mayor ventaja está en que comparto número de pie con Miss Paris Morgan, de la Morgan Corporation, y cuando tengo necesidad me puedo poner sus zapatos de tacón. Una pena que ahora esté en Dubidubidú-blín y si tengo un apuro me sale más caro el Aer Lingus que irme a la zapatería más próxima.

¿Inconvenientes? Algunas zapaterías traen pocos pares de mi número porque saben que les van a sobrar. Y hay modelos que directamente quedan ridículos. Pero el que más me jode es el de las holguras.

Porque vamos a ver, no es que yo tenga un pie exageradamente pequeño, pero sí más fino de lo normal, y muchos zapatos de mi número me bailan. Y no hay nada más incómodo que que los zapatos te lleven a ti en vez de llevar tú a los zapatos.

Creo que sólo una Sarah Jessica Parker reconvertida en Carrie Bradshaw podría entenderme bien.

Para solucionar el problema de los zapatos bailongos recurro a las socorridas plantillas que:

a) son un asco
b) se mueven
c) estéticamente quedan de vieja pelleja atapuérquica, y nunca sabes delante de quién te vas a tener que quitar los zapatos.

Y en eso que estaba yo hace unos días en un CCR buscando cables, clemas o nosequé cuando aparecieron ante mí...

LAS PLANTILLAS DE SILICONA
(claro, boba)

Penélope Cruz desnuda

Penélope Cruz desnuda

Plantillas higiénicas, transparentes y con unas bolitas que producen un masaje estimulante en la planta de los pies.

Oye, pues vamos a probarlas, ¿no, Mocho?, me dijeron las voces.
Y, dicho y hecho, cayeron.

Meeeec, error.

Lo de la comodidad sí, es cierto. ¿El masaje estimulante? Bueno, los prefiero en otras zonas de mi cuerpo pero sí, es aceptable.

Peeeeero: son difíciles de colocar y se mueven, a no ser que se sujeten con cinta adhesiva de doble cara, que ya ves tú qué cutrerío. A lo largo del día se acaba haciendo un rollito y tienes la sensación como de estar pisando unos involtini de condones, o algo similar. Molt desagradabla, nen. Además, el rozamiento con las pelotitas estimulantes (nada que ver con bolas chinas) acaba por ir despeluchando los calcetines. Es decir: no.

Además, he aquí el argumento infalible:

Mocho: Mira qué plantillas más modernas me he comprado (como si fuera algo digno de ser enseñado con orgullo)
Tx: ¿Y cuánto dices que te han costado? (Yo no lo he dicho, pero la frase es indicativa de que diga lo que diga le va a parecer que he hecho una gilipollez)

Mocho: Equis (Siendo equis, como de costumbre, igual al precio de venta menos un 30 o 40%)

Tx: Pues es igual que el protector para los cajones de la cocina de Ikea, que cuesta la mitad y mide metro y medio.

Aplastante.

Se me olvidaba: a los que vayan a hacer chistes sobre tópicos de relación de tamaños lo siento mucho: LA TENGO MUY GORDA.

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