En el nombre de Jason


El otro día tocaba desintoxicación de muebles, cajas de cartón, aspiradoras, pladur y restos de alcohol.

Y me dice el tx: ¿Y si nos vamos al cine?

Y yo: Ocá, elige tú la peli.

Y yo ya sabía la que quería ver el muy ladino. Síiiiiii. En el nombre del rey, de Uwe Boll, o algo así. Que el Jason Statham le pone mucho desde que lo vio en Crank.



Por partes: Statham sigue su camino de convertirse en el nuevo Bruce Willis: héroe de pelis de acción duro y sexy pero no guaperas. En esta peli sigue teniendo más de un revolcón (y más de dos, y más de diez) a pesar de que su única expresión sea la cara de ceño fruncido y que no se quite la camisa ni una sola vez. Pero bueno, ¿otro Marky Mark Whalberg que quiere ser reconocido por su capacidad interpretativa?


Y hasta ahí lo bueno de la película.



Porque el resto no es que sea malo, ni peor, es que es lo siguiente, es... LA WORSA. No hay por dónde cogerlo. Por lo visto la culpa la tiene el dire, que es especialista en adaptar videojuegos. El caso es que la estructura narrativa es totalmente anárquica. Con los saltos a golpes entre escenas y un montaje de escenas paralelas se consigue que un argumento que a priori es sencillo y lineal se convierta en un batiburrillo que al principio es incomprensible y al final da risa.



La historia: En un mundo medieval en el que la cirugía estética está a la orden del día y las mujeres parecen sacadas de la colección de Mónica y Penélope Cruz de Mango, un mago malo quiere hacerse con el poder del reino haciendo que unas criaturas horribles siembren el terror y la destrucción. En la parte positiva, Mayra y las secretarias del 1,2,3, el rey, un mago bueno, la hija del mago, unas lesbianas, un general negro y un granjero que es el héroe que va a salvar el mundo. Y ya. Luchas, peleas y batallas hasta el final.



Como no hay demasiada complicación, hay que crearla. Es decir, cortamos la peli en microescenas de un minuto y luego las agitamos y las mezclamos. Eso sí, si hay una batalla, que dure lo que tiene que durar porque hay que lucirse. ¿Y cómo coño metemos chinos ninjas dando saltos colgados de cables sin que cante mucho? Muy fácil: se les pone máscara. Superchapu.



Seguimos: guión. Diálogos sin sentido mezclados con toques heroicos y sentencias lapidarias. Una vez que has conseguido enterarte de quién es quién y armar el rompecabezas de la historia, deja de tener interés.


Herencia: Cuánto de malo hizo El Señor de los Granillos. Esta peli no es que sea una copia, es que parece que está hecha con los descartes que sobraron después de recortar la edición especial extendida de los Granillos con montaje del director un día después de pelearse con su mujer y agarrar un pedo de chinchón. Porque vamos, los malos son iguales que los bichos de los anillos pero en ramplón, están el mago bueno y el mago malo, hay planos calcados de gente viajando por cordilleras vistos desde arriba, la música es como el remix machacón de la de las otras, y la infografía es la versión de baratillo (las murallas del castillo dan risa, es que es un render de 3ds max superchungo). Si ya se conoce que a mí todo lo de los Anillos (ya sea el coñazo de los libros o el megacoñazo de las pelis) me parece una basura, pues imagínate la copia mala. Bueno, al menos ésta da risa y no va de trascendental.



Actores y personajes: A pasarlo teta con esto, porque da para mucho. El prota no tiene nombre, simplemente se llama GRANJERO y hasta su mujer lo llama así. Esto le da una dimensión supuestamente más profunda a su misterio. Supuestamente, como diría Bárbara Rey, porque nada más.


Los amigos, que son el cuñao y el que hace de Hellboy, dan el toque graciosillo pero no hacen nada en toda la peli.


El general negro tiene pinta de estar bueno sin armadura, pero sólo se puede ratificar viendo fotos en las que salga sin armadura.



El mago bueno salva el papelito y hace como que se lo cree.


Y hasta aquí, digamos, lo decente. Porque el resto tiene tela:


La primera escena de la peli la protagoniza... espera, ¿no es Diana Damrau? Pues no, es Leelee Sobieski, su clon. Rollo entre reina Cristina de Suecia con toque bollo incluido y Juana de Arco. No te explican qué le pasa y por qué cambia de bando, pero se intuye. Inexpresividad máxima.


Las amazonas lesbianas: Nadie sabe quiénes son, qué hacen y por qué, pero se montan unos numeritos Circo del Sol colgadas de los árboles marcando Wonderbra así como muy vistosos. Por lo visto tienen motivaciones ecológicas.


Matthew Lillard sigue haciendo el mismo papel... desde que lo vimos morir en Scream, ¿no? Ah, no, que moría en Scream 2 (¿o era en la 3?).


La mujer del granjero, una tal Forlani, es imposibla del todo y parece recién sacada de un anuncio de Oil Of Ulay o Plan Pond’s Belleza en Siete Días.


Y ya, las perlas: Ray Liotta, ese hombre con la cara picaíta de viruelas que tiene cara de viejo desde que tenía 30 años, es el mago malo. Como ya está mayor, se ha echado Lady Grecian (o la Colonia Carmela, que según mi tía Isa es lo mismo) y su pelo es de un uniforme color rotulador Carioca marrón. Le han pegado diversos planchados y estirados físicos y bioquímicos pero sigue teniendo la cara como un pan de hogaza que cada día esconde más los ojillos y la boca. ¿La interpretación? Pues de histrión, claro, que para algo es el malo.


Y Burt Reynolds como colofón. No es que uno pretenda que siga como en aquellos tiempos del poster central de PlayGirl. Pero parecía que iba a tirar hacia una madurez interesante como apuntaba en Boogie Nights. Pues no. Ha estado hurgando en los cubos de la basura de Nicole Kidman y se ha inyectado todo el botox que le ha sobrado a la tía. Es el más viejo de la peli y el que menos arrugas tiene. Va siempre con los ojos superabiertos y cara de asustado. Muy muy tremendo, en serio.



En fin, que esta producción alemana/canadiense/nosequépurrela es tremendamente mala, larga y puede tener un pase si vas cargadito de cosmos, pero si quieres pajearte con el Statham pues sólo se aguanta si le echas imaginación (pero vamos, que no, que para eso te ves Crank). Aunque, la verdad, este fin de semana el tx y yo hemos tenido overdose de sexo, así que algo habrá funcionado, digo yo.





Tendríamos que haber hecho caso a la calva, que se fue a ver nosequé película sueca que era sobre el acoso escolar, pero con vampiros. Toma.

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