Dubidubidú Blin


Esta noche ha sido la gran fiesta de despedida temporal de Miss Paris Morgan, de la Morgan Corporation.

Sí, la mala más mala de todas las malas y el martirio de Santa Perla de Vichy se va, nos deja, abandona Santa Polonia Street, los estudios Morgan y se marcha rumbo a Dublín a hacer maldades allende los mares. Como
Karina, pero sin topera en el vestido.



La fiesta ha sido emocionante (lo de decir
emotivo lo dejo para periodisticuchos del corazón) y a la pobrecita se le saltaban las lágrimas al despedirse. Nosotros, para que nos recuerde lo joyas que somos, para demostrarle que se nos va una joyita y ya para hacerla llorar como una magdalena, le hemos regalado un conjunto de joyería de Berao valorado en millón y medio de euros o algo así. Su famoso escote (sí, sí, el del bizcocho rosa) lucirá de lo lindo por las calles de Irlanda.


Mañana estará peleándose con las azafatas de Air Lingus para conseguir meter en el avión los tres baúles que lleva (es gallega, ¿sabes? y seguro que su madre le ha llenado la maleta de tomate frito en conserva y botellas de albariño). Estamos seguros de que lo conseguirá.

Yo no lo considero un adiós sino un hasta luego, porque espero que venga para la gran fiesta de inauguración del Mocholoft, y además le he enseñado a escribir un blog por el cual nos mantendrá informados de sus fechorías: Dubidubidú-Blin. Esperamos que siga tan malvada y perversa como nos tiene acostumbrados.


Para todo aquél a quien esta entrada le haya parecido ñoña y sinsustancia... tranquila, que ahora viene lo jugoso.

La fiesta de Miss Paris Morgan ha sido también la de los Reyes Magos. Este año el proceso de amigo invisible ha sido algo complicado pero divertido:


Se colocan todos los regalos (20 en nuestro caso) en el centro y se reparten papelitos numerados. A quien le toca el nº 1 elige el regalo que quiere y lo abre.

El nº 2 elige su regalo y lo abre. Y si no le gusta, o le gusta más el del nº 1, puede cambiárselo, teniendo el nº 1 que aguantarse y acceder al trueque.

Y así sucesivamente. Ni que decir tiene que el nº 20 tiene ventaja, porque puede elegir cualquiera de los regalos que ya se han abierto.

Y los ha habido muy peregrinos, desde un muñeco de Epi a una trituradora de papel pasando por aceite perfumado.


A mí me tocó el Epi, pero le quité su regalo a mi amigo Fency que a su vez se lo había quitado al nº 1. Pero luego el siguiente me lo quitó a mí y al final me quedé con este libro:


Carlos Salem: Matar y guardar la ropa.

No tengo ni idea de qué va ni de quién es el autor, pero la primera frase de la sinopsis promete:

"En un camping nudista de Murcia alguien debe morir."

Cómo no sucumbir a ello. Ya me imagino al amigo planeta y al señor Coxis correteando por las playas en pelota picada.



¿Y quién se ha llevado el preciado regalo del nº 1 que pasó por cinco manos distintas?

Pues mi tx, que para algo le tocó el nº 19 y el 20 se ausentó.

El regalo por el que todas nos peleamos fue... ESTO:


Tiene premio patilla de oro el primero que diga lo que es Y NO VALEN TRAMPAS, los que estuvisteis no podéis hacer comentarios.

Ea.

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