Las mariquitinas hacen mucho ruido.


Qué mejor que continuar con la entrada de anteayer de Las Escarlatinas al galope.

Y es que así por una asociación sináptica absurda de esas que hago yo, me he acordado de una anécdota muy graciosa. Una de esas de "le pasó a un amigo, no a mí, y él pide consejo y..." Lo de siempre, vamos.

Endequerresulta que este amigo ha ligado con un chavalito de muy buena familia, que medio vive con sus papás. No me ha quedado claro si viven en la misma casa o unos encima de otros (lo cual es incestuoso a la par que incómodo).

El caso es que el chavalito, jovencillo él, está aterrorizado de que sus padres piensen que le dé al mariconismo si le descubren llevándose a alguien a casa.


Así que... ¿qué es lo que hacen mi amigo y el chavalito después de follar para que los papás no oigan en el silencio de la noche los pasos de dos personas -es decir, cuatro pies- en el suelo de parquet de la casa?:

Opción a): Salen dando pasos acompasados, los dos a la vez.
Opción b): El chavalito lo saca a caballito de la casa.
Opción c): Primero sale uno y luego sale el otro. El primero se descalza y vuelve sin hacer ruido.
Opción d): Salen los dos patinando cual Irina Stolichnaia y Alexei Marikoff en la pista de hielo de Jaca.

Lo que no le pase a mi amigo...


La foto del Lego Sadomaso se la he robado descaradamente y sin recato a Bea.

¿Quién dijo hace poco "Soy Jéssica y Trifásica"? No lo puedo recordar.



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