Eau de Tirapatrax


Hoy, en vez de tirar de referencias a entradas antiguas mías, voy a remitirme a entradas de blogs ajenos:

Dice Álvaro el que no se sabe de qué ciudad es que no le gusta encoloniarse.
Decía Arturo de AmbienteG que él pasa de las colonias caras.
Pedropé estrenaba perfume.
Angelina Jolín, por su parte, siempre está a la última en exclusividad.
Y PPtoni de los Pikitonis online (lo siento, no puedo llamarlo Peritoni, es superior a mis fuerzas) celebraba la navidad comentando nuevos lanzamientos.


Colonias, perfumes, aromas, ay... ¿a qué huelen las cosas que no huelen a compresa?

Mi relación con las colonias es intermitente. No soy ningún fanático de un aroma; de hecho, me gusta cambiar de vez en cuando.

Lo que tengo claro es que hay un tipo que no soporto:

LAS FRESQUITAS


Dícese de colonias que tienen toques cítricos, frutales, herbales, etc, que dan una sensación de "frescor". ¿Y por qué? Pues porque para eso me echo Álvarez Gómez o Heno de Pravia y tan contentos todos. Y porque me huelen todas igual.

Esto echa por tierra todas las Calvinkleines y similares, que no compro nunca. Sí, huelen bien. Vale. Pero no las compro, prefiero colonias con un poquito más de personalidad.


Me gustan los aromas de Escada, y en concreto Magnetism. Casual Friday era algo más empalagosa y es una pena que la hayan dejado de producir, porque era un éxito total entre hombres y mujeres.



Las de Hermés son un poco de reviejo del blues, marijose. Suelen tener olores muy fuertes y tampoco es plan ir por ahí oliendo a Griffin's. Y es que no es lo mismo oler un poquito en un papelillo que echártela en la piel. No sé cuántos años tardé en gastar un frasco de Equipage. Sin embargo, la que tengo ahora, Terre, también es fuerte, pero una vez fijada y pasado el aroma inicial, deja un olor muy rico. Es la que me pongo ahora.


Una espera de horas en el espantoso aeropuerto de Malpensa hizo que Rebecca Fartons y yo nos tiráramos siglos embriagándonos con todo lo que encontrábamos en el raquítico Duty Free. Y descubrí Salvatore Ferragamo, a la que fui fiel durante bastante tiempo. Suavecita, con un toque especial. Bien.


Otra de mis colonias peculiares ha sido Lolita Lempicka au masculin. La mezcla entre flores y regaliz es tan tan tan particular que cuando alguien se la echa dan ganas de comerle el cuello. Ahora, es muuuuy esepecial, no todo el mundo se la pondría.


Como particularísimas son también las de Givenchy. Pi (π) es megadulzona, y han tenido que sacar al versión "fresquita" para suavizarla un poco. Demasiada canela.



No todo son colonias de marca cara, también hay perfumería popular: ese Agua Brava briosa como un corcel, las colonias de famosillos de Puig, el Patrichs para hombres que dejan huella, el busco a Jacq's, la Farala tenemos chica nueva en la oficina (ah, no, que esa es de chica). De esas he usado... eh... esto... ninguna.


Lo que pasa es que ya tengo curiosidad por la que comentaban en AmbienteG, esa Ulric de Varens. ¿Dónde porras se encontrará? ¿En Juteco? ¿En Gilgo, que es lo mismo pero más cañí ya que lo anunciaban Laurita Valenzuela y su hija Larita Superdibildos?

Ahora viene la parte "VIEJUCAS AL ATAQUE" (Remember the ring?)


Cuando era pequeño mi abuelo tenía una droguería. Y tooodos los años a mi padre le regalaba un frasco de Brummel (mejor cuanto más cerca). Mi padre, enemigo de todo tipo de cosmética masculina hasta que el médico le dijo que o se empezaba a echar protector solar o le caía un cáncer de piel, nos dejaba el frasco a nosotros. Y ése fue el aroma de nuestra niñez y primera adolescencia (un espanto).


Mi madre de soltera y recién casada también estaba en la droguería. Y en aquella época se vendía la colonia a granel, en frasquitos de plástico. Y cada vez que tenía que echar del botellón de litro al frasquito de flis 200 gramos (no sé porqué, pero ella siempre dice que se vendía en gramos) de Varón Dandy se ponía mala y, embarazada de mi hermano, le entraban náuseas. Es por ello que en casa jamás hubo Varon Dandy y yo salí maricón, imagino.


Menos mal que me resarcí hace poco palmeteándomelo en la cara en el baño de un restaurán violenciano y atufando el coche de los Pikitonis (el familiar, el que tiene el culo más estrecho que el del mío).

Y hablando de colonias clásicas...


QUEREMOS RECUPERAR EL FLOÏD.
En los bares (y especialmente en los servicios de estaciones de autobuses y demás) había unas máquinas en las que echabas una peseta, te ponías delante y te echaba un chorro pulverizado de Floïd. Yo no soy tan mayora como para haberlas visto funcionar, pero haberlas, habíalas. Fijoquesí.


También estaba la Lucky, paradigma de la modernez (clic en la foto, por favor):


En fin.

¿Y tú? ¿QuéTaPones?

Canoe.


Y esto, señores, lo pongo de memoria, por lo que si hay algún error, lo siento:

El aroma que Heno de Pravia deja en mis manos,
un aroma que me trae recuerdos de la niñez.
El aroma que me dejaba el beso diario
y el olor limpio y fresco de la piel de un bebé.

De la ropa que entre manzanas guardaba el armario.
De la tierra mojada que olí aquella vez.

El del heno recién cortado,
la madera del viejo salíón,
el del pan recién horneado,
el del niño recién bañado oliendo a jabón.

El aroma que Heno de Pravia deja en mis manos
un aroma de limpia y fragante felicidad.
Heno de Pravia
es el aroma
es el aroma
de mi hogar.


¡¡¡ Sí, en casa teníamos el single !!!
Si es que no se puede ser tan freak, cielos.

Se me olvidaba la colonia más maricona:

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