La Monja Enana en Madrid

Por cierto, ha muerto Monna Bell
y nadie ha dicho ni pío.
También se ha muerto
Cadinot.


La Monja Enana.
Sala El Sol. Madrid.
26 de abril de 2008

Menos de media entrada en el concierto de La Monja Enana de Madrid daba un aspecto como muy "de andar por casa" y es el precio de tanto tiempo de haber maltratado a los fans. Bodas, colajets, niños ...

Pero los fans de la Monja somos muy fans, y aunque no se llegó a crear un ambiente de complicidad total, por toda la sala había gente tarareando y bailando las canciones.

Empezaron con Trucos de Salón con introducción hecha con el Acid Music Foundry (o similar, el que venía con las primeras grabadoras hp, vamos) y con inclusión de una estrofa del Hospital de los Pegamoides. Bien, buen sonido, todo todo todo pregrabado, como tiene que ser, con el Dr. Mabuse a las maquinitas (se ha puesto tocho tocho, con lo delgadín que era ese chico) y la encantadora voz y el paso de baile inconfundible de Anita Monjita.


Se repasaron casi todo el disco nuevo y algunas de las antiguas (Amor cuántico, Números, Los días de Perky Patt, Estrella fugaz, la de la casa de muñecas...) Todo muy correcto con algunos desastres como la canción del fallo de raccord, que estuvo desafinada hasta casi el final. Y en alguna otra a Anita también se le iba la bola un poco.

La temática de las canciones pues ya se sabe: ciencia ficción y más ciencia ficción. Desde que los L-Kan "ya no", LA MONJA ENANA han quedado como el último reducto del tontipop auténtico patrio.


Bien, pero faltó gente, faltó ambiente. Y eso que 6 euros la entrada anticipada y 8 en taquilla era un precio tirado. Yo disfruté, canté y bailé, el tx se sentó en un sofá. Como él me dice: "¿Estos son lo suficientemente malos como para que te gusten?"

El público, muy amigable. Una chica buscaba a un tal Seldom del foro del Pingüino y creía que era yo, había gente de la fiesta de hace unas semanas y mucho osito jovencito.


B-Kan hizo de DJ (Manazas) pinchando canciones españolas popis de todos los tiempos y yo habría seguido bailando y botando, pero mis amigos se querían ir, la sala se vaciaba, una señora barría las colillas del suelo y además el volumen estaba tan bajo que era casi imposible escuchar.

Vamos, que bien pero desangelado.



MONNA BELL






CADINOT


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