La pequeña tonkinesa


En Madrid parece que están proliferando los restaurantes de comida asiática / pacífica / thai / de fusión/confusión.

Tras el Wok (que ya pasó a la cadena SIGLA/VIPS), me llamó la atención el Wagaboo, que estaba muy bien tanto de calidad como de precio.

En Libertad está el Circus, que es como más de batalla y más barato, ideal para un "algo rápido".

Y este fin de semana, por circunstancias diversas, he entrado por primera vez en dos a los que no había ido:

Spott, en Virgen de los Peligros. En torno a los 20 Euros (no hablo de menú diario, sino de ir en fin de semana), comida bastante sabrosa y raciones abundantes. Bien. Grave defecto: Dejan fumar y el local no es muy grande. (A estas alturas no voy a repetir otra vez que la ley española antitabaco me parece una de las mayores
MIERDAS que se han hecho jamás). Otra pega: las sillas de lona: incomodísimas y, si te descuidas, te llevas el respaldo al coger la chaqueta. El servicio es amable en quien te toma la nota pero no entiendo esa prisa de la pequeña tonkinesa en plantarte los brazos por encima para quitarte la taza de café en cuanto ve que te has bebido el último sorbo.

Y el Tiki Grill, en Orense (nos pilló al lado/justo al lado de los manifestantes cazadores por la naturaleza, el medio ambiente y la caza, toma ya). Más ambicioso y amplio que los anteriores. Local grande (una vez más, ninguna indicación de prohibido fumar). Aparte de las chinoisseries, hay costillas y hamburguesas. Me gustó mucho la comida, la carne estaba muy rica, y nos costó 26 euros por barba (teniendo en cuenta que éramos 8 y que corrió el cava y algún postre de esos ultracalóricos "para compartir", no me parece excesivo).


Una vez más, el servicio. Muy poca amabilidad y lentísimo. Sé que es complicado sacar los segundos todos a la vez, pero en un sitio así que pasen 15 minutos de diferencia no es aceptable. Ni tampoco que en una mesa alargada te sirvan los cafés en un extremo y seamos nosotros los que tengamos que llevarlos en volandas hasta el otro. Paga más y vete a Lhardy, me dirán. Pues no. Porque en los chinurris de toda la vida pagas menos y el trato es infinitamente mejor.

En fin, tampoco me voy a poner muy pejiguero que parezco un cascarrabias: todos los locales anteriormente mencionados son buenas opciones para una comida muy agradable entre amigos. Ahora... salvo pequeñas diferencias, en todos ellos hay los mismos tallarines, la misma salsa, el mismo regusto a leche de coco... son
INDISTINGUIBLES.



No he encontrado el vídeo de Marujita cantando la canción (creo que es de Pelusa), ni de Saritísima. Disfruta de Josephine Baker.

Ah, lo más divertido: La cara de pasmo del chavalote comiendo en la mesa de al lado con su churri, que no nos quitó el ojo de encima en toda la comida. Y eso que no estuvimos particularmente enloquecidos (puedo asegurarlo), pero ya sabes lo que ocurre en cuanto pasas de los bulevares hacia el norte: no es zona liberada y/o aún causamos sensación. Pero es que Madrid no se reduce a Chueca y Gran Vía, oiga.

Blog Widget by LinkWithin