Cosas que no haría en París si no me invitaran (o sí)


Nos metieron en un hotel de luxe en los Champs Elysées, nos llevaron de un lado a otro, nos subieron a la Tour Eiffel, nos hicieron una visita guiada privada al Musée d'Orsay, no abrí la cartera ni una sola vez, pero lo más, lo más, lo más fueron las soirées.
Primera velada:
Cena en barco por el Sena.


Espectacular. Dura casi dos horitas y te amenizan con canciones "muy francesas". Sí, es hortera, pero se ve todo de maravilla. Y, aunque no lo pagamos nosotros, 95 Euros tampoco nos pareció un robo. Los momentos más kitsch: cuando el barco se pone a dar vueltas delante de la estatua de la libertad o cuando los turistas más atrevidos se lanzan a la pista de baile. El más tierno y cursilín: escuchar
Le temps des cathédrales al pasar al lado de Notre Dame.


Segunda velada:

Esto es mucho más fuerte: EL LIDO DE PARÍS.


Revista, plumas, tetas, turistas, boys, música dabadaba, champagne, lentejuelas, actuaciones circenses, cena, jazz de big band... Puro exceso normaduvalesco.


Algo totalmente trasnochado pero hecho a todo lujo: ¿que hace falta que salga una especie de zigurat desde la base del escenario? Pues sale. Y una fuente. Y una pista de hielo. Y tetas, muchas tetas. Los boys, mayoritariamente talluditos.


Aquí ya el precio es bastante pasote: 140 lereles cena más show, 90 lo más barato si tomas sólo copa y desde el bar. Y mucho plumerío.




¿Y dónde ir ya a comer cuando nos quedamos solitos y no "lo cubre" la invitación?

Pues a Chartier, un restaurante al lado del metro de los Grandes Bulevares que descubrí hace años de casualidad y que luego resultó ser el típico que aparece en todas las guías.



Con aire finisecular del XIX, una cocina sencilla pero decente y precios más que aceptables (en la web está la carta diaria), es un local digno de ser conocido.

En fin, que nos lo hemos pasado en grande, que el TX ha hecho perfectamente su papel de "señora de", que hemos experimentado nuevas
prácticas sexuales (ya nos vale, después de casi seis años y encima fuera de casa) y que da gusto que te inviten a todo trapo, aunque sea por motivos de trabajo. Nos han quedado mil cosas por ver, pero eso ya lo dejaremos para cuando vayamos solos. Con lo que me gustan a mí Las Catacumbas de París.

Nota: nadie dijo nada del fotolog del anterior mensaje. Qué raro...

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