Baila para mí

Me envía un blogoamigo este par de fotitos (haciendo clic en ellas se hacen más grandes) especificándome que lo hace porque me cree aficionado a las fotos visualmente atractivas, no porque me vaya papito y el rollo duro, el cuero, las cadenas, los chaps, los arneses, la braquiproctofilia y demás aficiones sexuales no convencionales.

Pero miro bien las fotos (éstas y las demás de la colección última que ha sacado Joe Oppedisano) y me resultan tannnn falsorras. No es que la supuesta dureza de la parafernalia leather contraste con los escenarios de casa de alta burguesía, no. Es el tratamiento del cuerpo, esas luces que parecen retoques de Villarrubia, herencia lejana del aerógrafo más ochentero, esas poses, esos músculos marcaditos uno a uno... en definitiva esa sobredosis estética me da una sensación de blandenguería que no.

Ay, chico, menos retoques y más naturalidad, a mí los que me ponen son los tíos pillados en la playa:

Los que en una fiesta con los amigos se despendolan un poco:


O el equipo de rugby (aaaaaaahhhh) gay del pueblo desfilando el día del orgullo:


Y, si son modelos que sonrían, coño, que sonrían:



Y no voy a volver a poner al del avión, ¿eh?

Aparte, en confianza, cuando veo lo del disfraz de cuero, la cordelería y pasamanería, y llevar la ropa llena de cacharritos que parece que acabas de arrasar Pontejos, me entra la risa tonta.


Post dedicado a Míster Galletitas de Mantequilla. Gracias por acordarte de mí. Muacks.

Y, no sé por qué, pero con este texto me ha venido a la cabeza esta canción:



Aquí están las fotos de Miguel Ángel Silvestre desnudo

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