Voooolareeee, oó. Cantare, oooó.

Atención, post eterno, inspirado por Nils y sus desventuras.

La verdad es que lo de los caos aeroportuarios de verano pone a prueba la paciencia de cualquiera. Este año los vuelos a
Villaconflictos han resultado de lo más exasperante. Y encima tienes que dar gracias porque no los hayan cancelado o nos hayan hecho trastadas peores.

Llegamos el TX y yo al aeropuerto. En Facturación nos avisan que el avión no ha llegado al aeropuerto y la compañía ha alquilado otro, con lo cual, asientos libres. Bueno, al menos nos lo avisan, pensamos.

De las indicaciones de nuestro vuelo en pantalla, nada de nada, no existe. Para colmo salimos de la T4S, donde
no hay casi ni tiendas (el Tx se enfada porque le encanta curiosear, y a mí también) y está todo tan compartimentado que no te puedes mover mucho.

Hora de embarque. Nada de nada. Los de la compañía nos dicen que ellos también están a la espera. La gente se apelotona y hace cola en la puerta asignada, todos de pie así como casi una horita. Con eso de que el asiento es libre, hay que aprovechar, me dice un señor.

Llega un tipo alto y delgado clavadito a
Cruella de Vil. Les dice a las azafatas que tiene una cicatriz en la rodilla y necesita una silla de ruedas para acceder al avión. Ellas lo miran incrédulo, se lo dicen a la jefa y cuando lo ven marcharse andando tan tranquilamente se descojonan de la risa.

Hora y media de retraso. Embarcamos. Tanta cola y tanta hostia y el tx y yo entramos casi los primeros y cogemos asiento con espacio para los pieses. Genial.

Una hora dentro del avión. No salimos porque nuestro plan de vuelo no ha llegado a la torre de control, cuando la compañía dice que ya lo ha enviado. Mosqueo generalizado.

Finalmente aparece el plan de vuelo. Nos dan slot de salida para 50 minutos más. La gente protesta y se sulfura. Cruello no para de levantarse y dar por culo al azafaterío. El azafato que nos toca al lado es
bastante mono, de Hospitalet y nos cuenta básicamente que es su primer vuelo. Yo no protesto, porque ya sé que si hay un slot libre antes, nos cuelan. En efecto, a los pocos minutos estamos en pista y salimos con casi tres horas de retraso sobre el horario previsto.

Llegada a
Francoforte y corriendo a todo correr a coger el bus a la otra terminal y al tren. Es de noche, no hay nadie en información, no sabemos alemán y no nos aclaramos con qué puto tren tenemos que coger, hay uno a cada hora en punto y son menos cinco. Ataque de pánico. Bajamos corriendo a uno de los andenes y le preguntamos a un hombre que pasaba por allí. Nos dice que tenemos que coger ese mismo tren, bajar en Manheim y luego coger otro. Entramos, se cierran las puertas y el tren sale. Vamos, menos mal que se pueden pillar los billetes a bordo, si no no llegábamos. Bajamos en Manheim y allí estamos los dos pavos en noche cerrada, lloviendo, en un andén en medio de la nada y sin tener muy claro que vayamos bien. le mando un sms de socorro a Perla de Vichy y la de Mármol y me responden que ellos están por Lavapiés, que también acojona un poco de noche. Afortunadamente, 25 minutos más tarde estábamos sanos y salvos en VillaConflictos.

Pero es que la vuelta no fue mejor. Trenecito directo hasta el aeropuerto, facturación, todo muy amable y muy bien, y hala, a pasar a la sala que hay dos controles de seguridad. A mí me pitaron los remaches de los vaqueros. Hay que ver.

Tin ton tin. La compañía LAN les comunica que su vuelo sufre un "retraso indefinido". Cágate lorito (shit yourself little parrot). Nadie tiene información. Nadie sabe nada. Nos comunican que en 90 minutos nos darán información. Como el aeropuerto está en obras, es que no se puede hacer nada. Menos mal que encontramos unos cuartos de baño un poco alejados donde desestresarnos un poco mutuamente.

Los de seguridad se cabrean e impiden que la gente entre y salga de la sala de embarque y nos confinan y hacinan. El clásico grupo vacacional que se habla a gritos desde un extremo a otro de la sala se va sulfurando. Nos sacan bebidas. (Huy).

El avión se retira del finger (huy huy). Llega otro aparato muuuuy grande. TX se echa a temblar: "
Yo no quiero volar en un Jumbo, que son muy antiguos", me dice lloriqueando. TX es de esos que sabe distinguir aviones, variantes de un mismo modelo de coche o las distintas equipaciones de los futbolistas. El avión es de una compañía australiana (huy huy huy).

Vuelve el señor de las bebidas, pero esta vez con un carrito con... comida. A cada persona le da un panecillo y
dos salchichas de Frankfurt. (Huy huy huy huy, esto va para largo).

Y justo cuando se ha formado una piña enorme alrededor del señor salchichero, anuncian el embarque. Haaaaaaaala, todos apelotonados, en el autobús con los bolsones, los maletones (que no facturan "por si se pierden") y haciendo equilibrios con el plato de las salchichas y el pan. Tremendo.

Subimos al avión, nos sentamos por fin y le digo al tx:
Oye, ¿y tu móvil? Te lo di a ti, contesta. Pues no, porque antes de lo de las salchichas, lo volviste a coger a ver si había Wi-Fi. Nos revolvemos todo lo revolvible y el teléfono no aparece. Gran jodienda. Un HP cojonudo PDA con móvil y GPS que le pillé yo en Ebay a mitad de su precio en tiendas tras una emocionante puja.

Se lo comentamos al azafato (TCV se llaman ahora, ¿no?, da igual, al TX le ponía). Nos dice que ni idea, que va a preguntar al personal que se ha quedado en la sala de embarque. Yo, cabreao. Al tx no le da tiempo a cabrearse porque todavía está dandole vueltas al tarro de cuándo y dónde coño ha perdido el móvil y se le ha podido caer por culpa de la mierda de funda que lleva enganchada al cinturón.

Pasa otro azafato (menos mono que el anterior) por el otro pasillo con una funda negra en la mano. Alzo las manos y pego un grito: "
¡¡¡Aaaaarrrghhhh!!! Aquí, aquí".
Es la PDA perdida, que ha sido recogida por otro pasajero en la sala de embarque. Alucinante.

Vuelta a casa. Nos entretenemos con las pantallas individuales de los aviones de
LAN, yo con juegos de laberintos y el tx preguntándose una y otra vez cómo el disco Papito de Miguel Bosé puede llegar a estar en el nº 1 de ventas. Pues como lo de Il Divo, le contesto. No le gusta a nadie pero como regalo es ideal, por eso vende.

Los del grupo vacacional quieren poner reclamaciones porque a esa hora ya han perdido el tren o autobús que los lleva a sus ciudades de origen desde Madrid. Quieren que les pongan un hotel y tal. Los azafatos, muy cucos, les dicen que cuando lleguen a Madrid contacten con el personal de tierra de la compañía. Qué listos. Un domingo a la una de la madrugada en Madrid no hay personal de tierra para atender a nadie, que me lo sé yo. Todo cerrado, todo.

Llegada a Barajas. Salimos rapidito para evitar las colas en donde los pasaportes y... ohhh, uno de los carriles del
trenecito de la T4S no funciona. Sólo hay un tren: cola, apretujón y haaaala, a la T4 a por las maletas. Llegada a la T4 y como por donde ha llegado el tren no hay salida, nos meten por una escalerucha, pasamos una pasarela elevada y volvemos a bajar por la otra escalerilla de mierda. Vamos, ni los payasos.

Ascensor. Señora alemana que me pregunta si hablo inglés. Que resulta que su marido,
CIEGO, es el que encontró la pda de mi tx. Le doy mil gracias siete veces y reflexionamos: el móvil lo encontró un alemán ciego. Llega a ser un español con vista y ya nos podemos olvidar de recuperarlo.


Salen las maletas pronto (menos mal) y hala, taxi pa casa (02:00 AM, aprox)

Fin de la aventura.

Y lo malo de todo es que no puedo poner reclamación porque tanto a la ida como a la vuelta el retraso no llegó (por minutillos) a las tres horas, que es el límite, ¿no?

A partir de noviembre RyanAir vuela
Madrid - Baden Baden. Son más chapuceros que LAN, pero al menos será vuelo directo y nos ahorraremos tanto traqueteo.

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