Termino ya con la leche los patios

Para comprender Córdoba y el drama íntimo de la niña trastorná con su botella de FontVella hay que haber leído antes a Séneca, Averroes y Maimónides, haber comprendido el triunfo de San Rafael en su plenitud y haber sentido el embrujo, el duende y el sialpegotismo de la ciudad. Éste es el comentario que Aurelio Fartons, el patriarca de negro con el sombrerito y la garrota, querría que hubiera hecho en el post anterior.

Lo dicho. Cosas destacables:
- El palacio de Viana (que cierra sábados tarde y festivos, jódete puri)
- Paseo por la judería (imprescindible plano)
- El empedrado de las calles, que te destroza los pies y los filis de los zapatos.
- Museo arqueológico (lo mejor de los fines de semana multitudinarios es meterse en un museo: no va nadie. Además, el de Córdoba está muy, pero que muy apañao, y eso que yo no soy muy mosaico-fan)
- Museo de Bellas Artes: Mientras todas las marus están enfrente viendo el de Julio Romero de Torres, el otro también está vacío. Pequeñín.
- Las doscientasmil exposiciones dedicadas a Mateo Inurria, que todos pensábamos que sólo era una calle. Estos meses está por todos lados en Córdoba, parece Manolete.
- Pasar por las Tendillas. Es como el sumidero-picadilly circus de la ciudad, quieras o no pasas por allí veinte veces al día.
- Comer de tapeo: Salinas, El Sótano y El Pisto. Te pones FOCA TOTAL a precios de toda la vida. Increíble.

- Aprender a hacer el rebozado de las berenjenas. Imprezionante.
- Agudizar el oído: Cuando te dicen "sincoeuro" quieren decir "cinco euros".
- Evitar a las gitanas del romero a la salida de la catedral.
- Leer detenidamente el folleto de la Mezquita-Catedral. Editado por la Igleisa, supongo, porque sólo parece que fue una iglesia visigótica que sufrió la "intervención islámica" para después volver a convertirse en catedral. No sé si aparecerá la palabra mezquita un par de veces como mucho.
- Hollywood Boulevard y El Monaguillo: Bares de ambiente de los de toda la vida, con Jenaro como Dj residente del primero y chicos más monos en el segundo. Mucho jamón y queso (muy mixtos, muy bikinis).
- Despertar con una voz a la currutaca de la fila de atrás del AVE cuando está dormitando después de no habernos dejado descansar durante una hora riéndose a grito pelao con su marido mirando el reloj por si por cinco minutos nos devuelven el dinero.
- La gente: amable y con gracia pero sin caer en el exceso del tipismo de sus vecinos del sur.
- Los hoteles de 3 limpios y renovados.


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