Piratas del Caribe 3. En el fin del mundo.


A ver, no se parece en nada a la simpática primera parte pero desde luego es infinitamente mejor que el coñazo aburridísimo de la segunda.

3ª entrega: Es larguísima (casi tres horas). Al igual que en la anterior parte, se enredan en doscientos mil líos argumentales para contar después una historia muy sencillita: una variación de la leyenda del Holandés Errante (Steuermann!!!!) No es la quintaesencia de las maravillas pero funciona como película de aventuras.

Hay que quedarse al final de los títulos de crédito, que hay sorpresa (el tx y yo, solitos en la sala).


Lo siento, no tenía ninguna foto en la que me gustara Orlando Bloom.

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