Bodrietes: Spiderman 3

Premisa: No me gusta nada el mundo del cómic (o novela gráfica, como los pretenciosos llaman ahora a los tebeos) y menos aún los de superhéroes. Nunca entraron dentro de mis intereses. Sólo he llegado a König, a Tom de Finlandia y al Mortadelo de la era Bruguera. Me río cada vez que sale una nueva peli de héroes totalmente desconocidos para mí y los cuatro majaras de turno dicen que son superfamosísimos, que si no los conozco es porque soy un raro y que si no me gusta es porque antes de ver la película hay que leer antes el comic (el mismo argumento de siempre, también repetido por los megafans de los anillos de los cojones). ¿Pero entonces qué mierda de película es esa que por sí sola no es capaz de hacerse entender? En fin. Pero éste no es el caso. Spiderman es un personaje popular y no hacen falta comics para saber de qué va.

Yo voy a ver
Spiderman 3 igual que a Superman Returns: a ver una peli de entretenimiento, acción y espectacularidad. Yo quiero ver al héroe salvar el mundo en el último segundo mientras la chica -guapísima- lo pasa fatal. Y en las dos pelis pasa lo mismo: no me interesan lo más mínimo las comeduras de tarro de los héroes, sus problemas sentimentales o los dilemas morales a los que se enfrentan. Para pelis insoportables de mariquitas torturadas ya tenemos Segunda Piel y mierdas semejantes. La de Batman no la vi, pero me da que seguía la misma estela.

A lo que vamos: MENUDO COÑAZO DE PELI. Le sobra una hora. Es aburrida. No tiene acción. Kirsten Dunst, aparte de NO SER NADA GUAPA, podría lavarse el pelo alguna vez. Tobey Maguire tiene papada (yo también, pero no protagonizo películas) y va a acabar como Alec Baldwin. Los tres malos están infinitamente más buenos que Spiderman, cada uno en su estilo. Bruce Campbell (quién te ha visto y quién te ve, con lo impresionante que estaba de joven) hace un papelito ridículo. Los chistes y gracias son pueriles (escena de la cámara de fotos, el casero y su hija), sólo se salva la escena de la mesa vibradora. ¿Qué hace la tremenda Theresa Russell ahí? En fin, un conglomerado de elementos sueltos que no se sostiene por ningún lado. Y para colmo tiene su momentito banderita USA, que sirve para que los teóricos cinéfilos hablen del fascismo en el cine americano y del mensaje de que son los EEUUiUU los que salvan el mundo. ¿Cómo ha caído Sam Raimi en eso?

La foto adjunta y con la que tanto nos han machacado en la propaganda
NO SALE en la película, por cierto. Tanto coñazo con el lado oscuro de Spiderman (¿no le pasó ya Superman hace décadas?, qué originales) y todo consiste en que se pone la mierdaflequillo sobre los ojos, se viste de patriarca de poblado marginal y va por la calle haciendo el gilipollas en una escena bochornosa. Es que no le hizo gracia ni a los heteros poligoneros que abarrotaban el cine al que fuimos. Vamos, que lo único aceptable de la sesión fue el derroche muscular y testosteronil de ver a semejantes elementos en camiseta agarrados a su pibita. Casi me pongo burro.

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