Esto es... Prin' Lalá

Mensajito acorde con el tono y temática del anterior, para que luego nadie diga que mi blog no tiene unidad y coherencia.

Esto es... Prin' Lalá.
Vaaaaale, es el disco del que está de moda hablar este mes. Tres niñas cantando canciones que no son tan para niños. Mundo naïf, sonidos puros, voces blancas... Todo tiene tufo de sobreproducción pretenciosilla y de producto, pero para mí, el resultado es muy satisfactorio, y da gusto escuchar melodías sencillas y sobre todo instrumentos de verdad: hay cello, viola, violín, piano, una guitarra auténtica (de esas que suenan los trastes al tocarla). Y eso es algo que no se escucha habitualmente. O un compás ternario en una canción. Luego hay sobreexceso de campanillas, cajitas de música y sonidos acuáticos: es el toque infantil de rigor.

Me he cansado de leer que si se parecen a Vainica Doble y me ha encantado leer la respuesta de las niñas: No las conocemos. Lógico. Armónica y melódicamente, Prin’ Lalá están muy lejos de las Vainicas, pero queda muy bien y muy culto hacer referencia a ellas. Corazón sí que se parecen, las Prin’ Lalá se acercan más a unas Nosoträsh pasadas por la máquina del tiempo.

La presentación es una preciosidad: un libro-cuento con tapas de tela, letras de todas las canciones y surtido de dibujos. Puede que no emocione ni sea la quintaesencia de las maravillas y que parezca demasiado prefabricado. Me da igual. La música resiste muchas escuchas y dentro hay algunas joyitas como las “Naves que dan vueltas a un balón” o “Azúcar con sal”. Como curiosidad, una de las canciones es “La tristeza del electrón”, que cantaran hace más de veinte años el dúo infantil Antonio y Carmen (sí, los de Sopa de amor, los hijos de la muertita) y que ya había versionado hasta Parade.




Un paréntesis, una rareza, un retroceso temporal, una tontadita, una pequeña delicia.

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