Casino Royale (no confundir con Royal Casino)

Mientras unos se conforman con rodar con sus amigos remedos de teleseries de amor y lujo, en las pantallas españolas han estrenado hoy la última superproducción de 007. ¿Mitomanía, expectación, morbo por el nuevo Bond? No, simplemente ganas de distraernos un rato y allá que nos hemos ido a nuestro CCR favorito, ése que dicen que tiene tan graves problemas de inseguridad.

La nueva del Bond es apañada. Por lo pronto nos libramos de la caspa del Pierce Brosnan, que sólo sirve para que las marujonas suspiren pero que no tiene nada de gracia o encanto. Su papel de caballero inglés era estomagante. No menos importante, nos libramos de salvadores de la humanidad y de malos del eje del mal que quieren acabar con a libertad y la democracia. Aquí el malo malísimo actúa por codicia y punto. Y por fin hay algo parecido a un guión en las 007. Sí, ya, el principio es una sucesión de escenas de acción inconexas, pero luego todo va cuadrando.

Hay que hacer notar que no hay ninguna persecución por mercados tercermundistas ni carros llevos de verduras y hortalizas que saltan por los aires. En su defecto, hay fijación por los edificios en construcción (ah, la influencia de los Mighty World).

El nuevo James Bond es Daniel Craig. Nos gusta. ¡¡¡CAE SIMPÁTICO!!! (algo que los dos últimos ni de coña). No es escandalosamente guapo pero está cachas -sin pasarse-. En las escenas de acción está creíble, entre él y su doble se pegan unas carreras y unos saltos de alucine. Además, es clavado, clavadito, pero clavadito a mi querida amiga Angelina Jolín, la de los Crímenes de Sotogrande. En más mayor, vale.

Las chicas de la película siguen siendo tan insulsas y sosas como sus predecesoras. Sólo la rubia mala tiene algo de interés, y la chica no sale casi nada.

¿Fallos? Pues también los tiene, claro. Judi Dench a mí ya me cansa como M. Y las partes romántico-sentimentales son larguísimas y paralizan totalmente la acción. Pasa lo mismo que con el aburrido Superman de este verano, a mí no me interesan para nada las comeduras de tarro de Supermán y mucho menos de su exnovia, yo lo que quiero es que salve al mundo y se cargue a los malos. Pues igual aquí, menos caritas y menos frasecitas cursis y que acabe de una vez con el puto malo. Ah, no sale Q.

Los títulos de crédito, como siempre, fantásticos, y la canción un poco sosa pero no está mal ¿quién coño es ese Chris Cornell ex de Soundgarden? Cómo se nota que hay música que no me llama nada de nada, ains.

Entretenida, nos ha gustado.

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