Tallinn Selebreishon

Tallinn es vistosa. Tiene su centro histórico medieval bien cuidado y pequeñito que se recorre en una hora y... bueno, al final es como casi todas las ciudades de Europa del Este/Centro: todas se parecen.

El objetivo es atraer al turista por la vía medieval: mercado, restaurantes, "figurantes" por las calles, todo tiene un toque a flauta y tambor. Muy falsamente auténtico.

La verdad es que me sentí igual que Patsy Stone en AbFab. Aparte de la cantidad de vodka que se bebe, por culpa de un "retrasillo" de nada, dos horas, en el aeropuerto de Madrid, fui perdiendo conexiones y al final en tres días me recorrí aeropuertos de Alemania, Suecia, Estonia y Rep. Checa. Así que cual Patsy en su château francés, soltaba billetes sin tener ni idea de lo que gastaba. Y bebía vodka. La vodka estona no está nada mal, por cierto.

La vida nocturna tallininesca es sorprendentemente animada: después de unas horas en las que no hay ni dios por la calle (entre la cena y la marcha) luego ya se puede ver bastante movimiento.

Los locales pasan de la típica taberna (oh, no, medieval) al pub fashion con soniquete ibicenco. Precios aceptables. Las discotecas son otro cantar. La música se ha quedado atascada en los primeros noventa, como mucho. Que como grandes éxitos te pongan italodance, el What is love de Haddaway o megamixes de Modern Talking la verdad es que asusta. Eso sí, la puñetera camisa negra no falla. Tampoco tuve tiempo para investigar mucho. Las discos de los hoteles están llenas de putas y de chicas estonas que practican el handbag dancing: eso de poner los bolsos en el centro y bailar alrededor cual chicas Word Perfect 5.1 que salen a celebrar el fin del cursillo de ofimática.

Respecto al ambiente, hay pocos sitios y mucho chapero. Aquí o aquí hay info. Lo más parecido a un discoclub gay es el Angel; el Basement es de chaperos y el RingClub es el bar durillo. La verdad es que la llegada era tremenda: una especie de caseta en mitad de un descampado sin ningún cartel indicador y una entrada pacagarse. vean, vean:



Lo dicho, una ciudad muy mona.

Selereishon, selebreishon.



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