La Lupe


La Lupe (la original de Lavapiés, no la porquería esa de Chueca) es un local de los de toda la vida al que no está mal ir de tarde en tarde. Yo creo que después de una época un tanto perdida ha vuelto por sus fueros de local chochi.

El problema es que dos veces que hemos ido este verano, dos veces que la música ha sido idéntica: grandes petardiéxitos ochenteros con algún añadido, + una dosis insufrible y excesiva de latinadas. Sirve para montar el numerito bailando y pasarse con la bebida, para que después mi tx me eche la bronca y me dice que no me queje si bebo y luego me dan los achaques.

Pero como lugar de petardeo en manada y mariconeo hay que reconocer que cumple su objetivo. Evidentemente, si vas con un grupo de casi 10 personas con un hetero y dos chicas, es un sitio bastante apropiado. Se baila, se cancanea, se petardea y todos se divierten. Además, el nivel de humo no es insoportable. Además íbamos con un bailarín que no paraba de poner posturitas, así que sí, volvimos a montar el show.

Para variar, le tuve que pedir a un amigo que por favor no se pusiera a hablar con los grupos de chicas solas de esas que dicen "qué majos sois los gays", porque luego no nos las despegamos hasta Callao.

Respecto al personal, empezamos por uno de los camareros, el de la barbita, que mira con unos ojos como de que te quiere comer vivo y dan ganas de perderse con él cada vez que se va a un rincón a buscar vasos o al baño (5comentarios). Luego tenemos los grupitos de gayses no-tan-alternativos-como-antaño (menos mal) con lo cruce de miraditas y medias sonrisas (nueva bronca) que da mucho juego. ¡¡¡Un tío que estaba para comérselo hasta llevaba una camiseta de La Casa Azul!!! El resto del personal son los amigos de los camareros y del pincha (por favor, que alguien le grabe cedés nuevos) y algún grupúsculo hetero en plan fiestero (de esos que con suerte alguno se despista y se la deja chupar a las cinco de la mañana, pero no era plan, no estamos en discotecas de Humanes).

La cosa estaba tan marikonan que nuestro hetero acabó por sentirse algo agobiado y nos fuimos a otro lado. A esas horas de la madrugada y cuando decimos "vamos a otro lado" siempre, pero siempre, acabamos yéndonos a casa, así que tuve oportunidad de poner morritos y decir que para un día que salimos de marcha, aunque sea tan chabacanamente, nos acabamos volviendo cuando me estoy divirtiendo. Ni-que-decir-tiene-que no me sirvió de nada.

La especialidad de la casa, el Mojito (6 eypos) , es bastante suave. Tiene de alcohol lo justo (un vasito de chupito) y luego te lo rellenan en los morros con agua con gas, lo cual le da un toque cutre bastante apropiado con el local.

Qué tiempos cuando aquello era el lugar de reunión no oficial de la Radikal Gai. Qué mayora soy, joder.

Pero vamos, que una visita a La Lupe cada x tiempo cuando x = a dos meses o así, no está nada mal. Lo que ya no sé es cómo andará entre semana. Como no salgo...

1 comentario :

enebro dijo...

El local homónimo de Chueca parece que lo único que tiene en común es el nombre. El ambiente es mucho más extraño, como enrarecido. Me quedo con el de Lavapies, que es más cutre y casposo.

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