Ayer fui por primera vez al cine de verano que pone el Ayuntamiento de Madrid en el palacio de Cibeles (antiguo palacio de telecomunicaciones, para las retros).
Diez de la noche, una zona de entrada bastante chula con restauración y luego una zona de butacas en uno de los patios. 7 euros. No está mal.
Lo más llamativo es que te dan unos auriculares para escuchar la película, con lo que se evitan ruidos y la verdad es que está bastante bien. Es "cine en silencio".
Y también me sorprendió que la película fuera en VO.
Punto negativo: las sillas. Son de resina de terraza de bar y, aunque tienen cojines para estar cómodo, yo la verdad ya no sabía cómo ponerme, las personas con sobrepeso no lo pasamos bien estando incómodos durante dos horas y cuarto que dura la peli.
Como tantas otras adaptaciones (y todos deberíamos tener en mente la de William Wyler con Merle Oberon, Lawrence Olivier y David Niven de 1939), sólo narra la primera parte de la novela (la historia de Heatchcliff y Cathy) y se toma varias licencias como prescindir de personajes o retocar un poco el final. A las puristas noveleras les dará un ataque cuando la vean pero bueno, tampoco es tan grave.
La peli en sí es todo un ejercicio de estética de videoclip ochentero. Cada encuadre está medido con una iluminación y unos colores tan preciosistas que resultan premeditadamente falsos. No está mal, eh, llama la atención y ayuda al argumento.
El problema es el ritmo narrativo. Sí, nos creemos que Cathy y Heathcliff se aman y tienen una relación atormentada, pero la directora no logra mantener el pulso. Bien al principio, cuando se trata de la clásica "tensión sexual no resuelta", pero cuando la historia estalla, el ritmo cae de una forma pasmosa, y el inicio de la segunda parte de la película se hacer larguísimo y reiterativo. Por muchos vestidazos y joyazas que le pongas a Margot Robbie, si lo único que hace es darse besos acaba aburriendo.
La Robbie está guapísima y me encanta su pronunciación afectada del inglés, es como "yo soy una señorita aunque mi familia esté en horas bajas". Consigue darle la fuerza al personaje.
Jacob Elordi es más discutible como Heathcliff. Su personaje está enfocado de una forma demasiado introspectiva y oscura. Bien porque le da misterio. Mal porque no da rienda suelta al salvajismo que debería tener. Aún así, cumple.
Estupendos los secundarios.
Es una pena que no se narre la segunda parte de la novela donde podríamos ver al Heathcliff atormentado y desbocado, o a esa Isabella de la que nos quedamos con ganas de ver más. Golosísima su escena cuando va a vivir a Cumbres Borrascosas.
En fin, dos horas y cuarto que se hacen largas al inicio del último tercio pero que remontan al final, todo enmarcado en planos hiperestéticos.
Está bien, se deja ver con agrado.


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