Baccara Tour 2017. y 6- Burgundios, guibichungos, brunildas y crimildas.



¿Qué?
¿Empachado de turrón, de navidades, de elecciones catalanas, de lotería?
Pues aquí llega la sexta y última entrega de nuestro Baccara Tour 2017:

Worms
(Bormes, Vormatia, Vaugiones, o Borbetomagus, depende de si vas de español, latino, francés o celta)

Si no recuerdo mal, nos habíamos quedado madrugando un día en Mainz (Maguncia) para poder ver con sol la maravillosa iglesia de las vidrieras de Chagall (clic). En efecto, no recuerdo mal.


De allí salimos en coche camino cami camino del Sur porque, aunque se nos salía mucho de itinerario, una de las razones del viaje era ir unas cuantas decenas de kilómetros más abajo para visitar a nuestra amiga MariConflictos, enfrascada en uno nuevo (qué raro) y darle nuestro apoyo personal. Si es que en el fondo somos muy buenos.


Al mirar el recorrido, vi que nos quedaba la ciudad de Worms de camino (Frankfurt ya la tenemos bastante vista) e hicimos un alto en el camino.

Lo que tiene de visitable Worms es, una vez más, una catedral tardorrománica de arenisca roja a modo de las de Maguncia o Espira, también muy imponente de dimensiones y muy similar a éstas.



La catedral es enorme, no cabe en las fotos. Por eso viene muy bien una práctica maqueta en braille delante:






Dentro de la catedral hay otra maqueta con lo que era el complejo catedralicio, que tenía que ser la bomba, pero precisamente las bombas se lo cargaron, hoy sólo queda lo que es la catedral.





Por dentro pues el rollo Juego de Tronos típico de la zona y vidrieras modernas.





Y por fuera la famosa puerta de los emperadores, que es el escenario de una de las escenas clave del cantar de los Nibelungos: la pelea entre Brunilda y Crimilda.


Intentemos resumir la historia, que tiene su miga.

Siglo V: El héroe Sigfrido llega a Worms (Burgundia) atraído por la fama de la belleza de Crimilda, la hermana del rey Gunther. Gunther ofrece la mano de su hermana a Sigfrido si éste le ayuda a conquistar a la fiera e inaccesible Brunilda, princesa de Islandia, famosa también por tener la fuerza de doce hombres. Todo muy feminista y muy heteropatriarcado cisgénero.

Gunther y Sigfrido cogen un BlablaCar y llegan a Islandia en un periquete. Allí Brunilda les dice que aceptará casarse con quien supere dos pruebas: lanzamiento de jabalina (o lanza) y tiro de piedra. Sigfrido se pone una capa de invisibilidad modelo Harry Potter y con ella hace que la lanza y la piedra de Gunther lleguen más lejos que las de Brunilda. Vencida con estas tretas, la princesa acepta ir a Burgundia a casarse con el rey.

En Burgundia se prepara el doble matrimonio: Sigfrido con Crimilda y Brunilda con Gunther. Pero entonces Brunilda ve a Sigfrido, que es algo así como el marido de la Pataky de potentorro, y se le hace el chichi pesicola. Y en la noche de bodas pregunta por qué ha tenido que casarse ella con el enclenque rey y la cursi de la Crimilda con el tío bueno. Gunther decide imponer su autoridad conyugal y pretende forzar a Brunilda. Lo único que consigue es que ella lo deje colgando de un gancho de la pared.

Sigfrido, que estaba espiando, se volvió a poner la capa de Harry Potter, entró en la habitación, apagó las antorchas, le arrancó el cinturón y un anillo y sometió a la fiera Brunilda (¡!). Luego se fue haciendo como si Gunther lo hubiera hecho todo y ya la reina quedó rendida a los pies de su marido.



Hasta que llegamos a la puerta de la catedral de las narices, claro. Porque quién te crees que estaba rabiando porque su marido había "sometido" a Brunilda. La bella Crimilda, claro está. Y las dos cuñadas se llevaban a matar. Con ocasión de un torneo en Worms, Brunilda sugirió a su cuñada que Sigfrido era el vasallo de su marido, y por tanto ella su vasalla. La Crimi no se iba a quedar corta, y le dijo que de vasalla nada, que al día siguiente ella como hermana del rey y miembo de la casa real burgunda entraría a la iglesia en primer lugar, antes que Brunilda.

Crimilda entró en primer lugar en la catedral, antes que Brunilda, que se puso como una loca (una vez más), y a la salida exigió explicaciones a su cuñada. Crimilda, ladina ella, no respondió y se limitó a enseñarle el anillo y el cinturón que Sigfrido le quitó a Brunilda en la noche de bodas. ¿Será perra?

Hasta ahí lo ocurrido en Worms. Después se monta el bochinche: Bruni se siente humilladísima, le pide explicaciones a Gunther, que se la quita de enmedio echándole la culpa a Crimi. Bruni ordena matar a Sigfrido y Crimilda viuda se casa con Atila el rey de los hunos y organiza una venganza en la que en un banquete los hunos se cargan a todos los burgundios y la propia Crimi es asesinada. Total.

Hace muchos años vi las películas de Fritz Lang Los Nibelungos y La Venganza de Crimilda, mudas, muy recomendables. En ellas se cuenta toda la leyenda.



La realidad fue mucho menos legendaria. Los burgundios fueron un pueblo bárbaro casi tribal que llegó a las orillas del Rin ocupando los restos del imperio romano, se instalaron en Worms a principios del siglo V y en el 436 fueron arrasados por los hunos. Punto y final. Ni princesas islandesas ni capas de invisibilidad. Peeeeero los trovadores del siglo XII se inventaron toda la historia.

Y digo yo, si la catedral es del XII, ¿qué coño hacían en la puerta tirándose de los pelos dos princesas del siglo V? Misterios sin resolver.

Luego, para liarla más, ya llegaría Wagner en el siglo XIX a inventarse su propia leyenda de nibelungos y guibichungos (Y el pelmazo de Tolkien la retomaría un siglo después para el coñazo de los anillos). Pero eso ya son otras historias.

Nosotros seguimos camino adelante hasta llegar a Karlsruhe, que lo tenemos más visto que el tebeo y que tiene un interés turístico muy limitado.




En verano, al igual que en Maguncia, tiene su propia playa, pero en vez de en el río está en la planta superior de un aparcamiento:




Y si hace unos años estábamos congelados vivos cuando tomamos algo allí por la noche, en esta ocasión ni nos quedamos porque la solana era tal que nos achicharrábamos de calor. Eso sí, muy fashion.




Quien haya ido a Karlsruhe en la última década se habrá dado cuenta de que todo el centro está en obras porque van a soterrar el tranvía y dejar la calle principal peatonal. Bien, en 2010 aprox empezaron. En 2017 siguen. Y no tiene viso de acabar pronto.

Después de la visita a nuestra amiga de Karlsruhe volvimos al norte a cenar en Frankfurt. Visita fugaz, en Frankfurt lo que hay que ver es la plaza principal, que está muy reconstruida, y un barrio al otro lado del río, que es donde están los restaurantes.







Recomiendo cenar en el Lorsbachel Thal, que es una turistada en toda regla. Mesas con bancos corridos, camareras disfrazadas de alemanas con trenzas y comida supuestamente típica. Aún así, está bien.

Nosotros íbamos con algo más de prisa y terminamos comprando la cena en un centro comercial del centro, muy moderno él, el Zeil, en la calle peatonal comercial. No te pierdes, sólo hay ésa.





Y nos fuimos a dormir porque a la mañana siguiente tempranito había que devolver el coche y volvernos a....

Madrid

Fin



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