Las Crónicas De Madbear: El Oso, La Bruja Y El Armario


Ya está, se acabó, se terminó la Madbear, una semana entera de osas haciendo la cerda por Madrid, qué estrés, pofavóoooo.

Este año sólo he salido una noche por Chuequing, así que no puedo relatar mucho. Sin embargoooo he tenido una muy amplia selección de amigos / reporteros dicharacheros desplegados por todo Madrid y me han pasado toda la información necesaria para cubrir el evento en este modesto blog.

Así que, querida amiga Consuelo, aquí va... 

LA CRÓNICA DE MADBEAR 2016

Disclaimer: Todos los eventos aquí relatados pueden ser verídicos, falsos, convenientemente exagerados o suficientemente deformados para preservar la privacidad de sus participantes, y me han podido ocurrir a mí o a otras personas, a gusto del consumidor.



1. Carmena nos corta el centro

Para disgusto de esperanzaguirristas y otras señoras que, la alcaldesa decide cortar al tráfico privado tol putocentropuntocom de Madrid y, para más inri, deja la Gran Vía con sólo un carril por sentido, para transporte público, organizando unos pifostios en Cibeles y Plazaspaña de agárrate a la barra que te caes. ¿Y qué hace el tío Mocho? Pues ocurrírsele ir del polígono a Chueca en coche en pleno puente y con todo el mundo loquísimo por ir a Primark. Con dos perendengues.

Llego a la Puerta de Alcalá, bajo a Recoletos, entro por Bárbara de Braganza, salgo a Barquillo, subo Infantas, giro en Hortaleza y... ¡APARCO A LA PRIMERA!


Ni un solo coche por la calle, estaba todo el mundo acojonado con lo del cierre del centro. Y mis amigos poniéndome whatsapps diciendo que me iban a crujir a multas, que si pasaba por una cámara me cagaba vivo, etc. Y noooo, el corte era de Gran Vía para el sur, que no se enteran.

2. Las fiestas indistinguibles

Estos días todos los bares de ambiente, llámense de ambiente bear o no, aprovechan para subir sus precios aduciendo que hacen "fiestas especiales", consistentes en traerse a un amigo dj gordo (más o menos musculoso, pero es imprescindible que sea gordo) que pone música tump-tump-tump durante quince minutos y luego deja el botón de reproducción en bucle el resto de la noche porque nadie se entera.

Los del Madbear tenían sus fiestas entre la Strong, el Griffins y la Cocó. Los del Hot en la Bearbie (que hacía también sus propias fiestas). Los de Dies3l en la Changó y Substation y... joé, que ya no me acuerdo de más. Cada día una fiesta... que resultaba ser idéntica a la del día anterior.

3. La cola del Fraggel ha desaparecido



Uno de los mayores atractivos de la Madbear, que era pasearse por la cola que se formaba en la puerta del Fraggel para mirar, silbar y chistar al chulanganerío existente, ya ha desaparecido al haber cerrado el local. ¿Y dónde van ahora sus parroquianos? Pues, por orden creciente de edad, al Barbanarama, Zarpa, Bulldog y Hot. En todos tienen que solucionar el problema del sonido, no se puede tener que estar pegando gritos para hablar.

4. Las Tatianas toman el mando

Existe en Madrid un equipo de rugby LGTBQRTRD formado mayoritariamente por un batallón de tíos imponentes (como para no estarlo si juegan al rugby), los Titanes. Las malas y viperinas lenguas dicen que nunca juegan, que lo único que hacen es entrenar y sacarse fotos semidesnudos para calendarios y similares. Y las llaman cariñosamente "las tatianas". ¡¡¡No me mires a mí!!! ¡Yo no he sido! Con su cuartel general en el Enfrente, se han paseado por todos los locales del Madbear quitándose la camiseta a la primera de cambio. Divinas, pero triunfando. Algunas son auténticas estrellitas dos punto cero: viven enseñando cacha en instagram y se alimentan de likes de sus miles de followers. Tengo un infiltrado en el grupo que espero me vaya informando.



5. El cd de regalo


En una de esas "fiestas" que comentaba, para justificar la subida de precio, regalaban un cd con una "sesión". Sinceramente, soy tan ignorante que no sé qué diferencia hay entre "musicón" y "mierda de música", pero he tenido oportunidad de escuchar a trozos esa hora y cuarto de sonido y... me parece una basura infame. Eso sí, en la portada... ¡están las Tatianas!

6. Más regalitos


Y en otro conocido local a los 100 primeros asistentes les regalaron un práctico kit compuesto de mochila folla-folla (la que te vale sólo para llevar los condones, el lubri y un calzoncillo de repuesto el día del orgullo porque no cabe nada más), gafas de sol, condón ultra-resistente de látex/rubber y cockring regulable (se acabó el estar oprimido toda la noche). Y todo ello con la firma de Mr.B, la cadena de tiendas leatheronas más famosa de Europa.

7. El drama de la Into


Imagínate que eres una osa de alguna ciudad de provincias europea a la que venir por Ryanair o IberiaExpress le sale apañado en estas fechas y te acercas a Madrid con todo tu arsenal de cueros, goma, fetish y cacharritos porque te han contado que hay una fiesta que es lo más de lo más en musicón y sexo, la Into The Tank, y que además se celebra en uno de los clubs más guarrones de Madrid.

Pues chica, vas tú hecha una ferretería ambulante y el mismo día de la fiesta, a las seis de la tarde, anuncian en su facebook que nada, que la fiesta se cancela "por razones ajenas a su voluntad". ¡¡¡AAAARRRRGGHHHHH!!! Eso sí, la sala continúa subiendo el precio de su entrada habitual de los sábados con la excusa de.... bueno, sí, por eso, de... ok ok.

8. Los guiris

Simpatiquísimos, amables, accesibles, abiertos y encantados de la vida de estar entre tanta juerga, a diferencia de las divas locales que, aún totalmente eclipsadas -y algunas públicamente rechazadas-, seguían apuntando con su nariz al cielo y mirando con desprecio a todo el mundo.


9. Las colas

Me llegan dos whatsapps alarmantes:
- ¡¡¡No son las diez y ya hay cola en el HOT!!!
- La cola de la sauna llega hasta la esquina, ¿y a que no sabes quién estáaaa?



y 10. Las anécdotas

Hasta aquí querías llegar ¿eh? So cotillona. Pues, como ya he dicho, todo esto... me lo contaron:

10a) La irritada
Tío vociferando en medio de un local: "Es que acabo de llegar y ya voy por el cuarto condón, joder. Y la gente ¿es que no sabe mamar? Todos con los dientes. La tengo toda irritada. A partir de ahora, pasiva, PA-SI-VA".

10b) La Confesiones Nutrexpa
"Yo antes era sólo activo, pero me harté de sacar petróleo y me he dado la vuelta, ahora lo tengo todo controlado".

10c) La Licor del Polo (R)
Esto érase una vez un osito que provocaba desmayos a su paso, tanto por su atractivo físico como por su halitosis. Todos le hablaban de lado.




10ch) La indignada
¡Esto es pura endogamia! ¡Sólo se gustan entre ellos! ¡Me voy!

10d) La paciente
Ídem que la anterior pero con más aguante. Dedicose a hacer ojitos a bearbollos que en la pista de baile sólo se relacionaban con similares pero luego la seguían al cuarto oscuro y se arrodillaban a su paso.



10e) La pillada
Grupo que se disuelve porque dos se van ya a casa, una que está muy cansada y la otra que viajaba al día siguiente. Dos horas después se vuelven a encontrar todos en una calle de Malasaña. ¿La excusa? Que había bebido y tenía que esperar a que se le bajara el alcohol para coger el coche.

10f) La atropellada
¿Cuánto alcohol -u otras sustancias- tiene que meterse en el cuerpo un osaco de unos 200 kg de peso para avanzar cual División Panzer por el pasillo de un local tambaleándose y arrasando con todo y todos los que se cruzaban en su camino? Nuestro pobre chaser destinado en el local sufrió las consecuencias.


10g) La regada
Realmente los chasers son los sufridores de estos días. Porque si bien al final se comen su rosco, sus intentos de acercamiento al oserío suelen hacer peligrar su integridad física. En esta ocasión, El osito en cuestión le tiró dos copas (dos) encima a nuestro chaserito y después se le cayeron al suelo. Encima eso, desperdiciando.

10h) La frase de la noche
"¿Has visto a mi novio?"


y 10i) La anécdota épica de la semana
Situémonos en un local de muy mala reputación, con su zona de pasillito con cabinitas a un lado en el que, como en todos los sitios similares, se guarda un silencio cuasi litúrgico y todo funciona a base de miraditas (cuando no se ve una mierda, porque la luz es mínima).

Por allí aparece una pareja y uno de ellos le suelta a un chico que por allí andaba "Hola, ¿quieres follar?". Pero no discretamente, sino que se enteró medio pasillo. El chico le responde que sí, y el otro le dice "Pero es que somos dos, ¿eh? Espera". Y se pone a dar voces a grito pelao dirigiéndose a su pareja "Oyeeee, ¿quieres follar con ésteeeeeee?"
Su pareja se acerca, se dirigen los tres a una cabina pero al segundo cambia de opinión y sale escopetado. Y el otro le suelta "¿pero qué pasa?" y al chico en cuestión "Pues no sé, parece que no quiere". Todo ello ya provocando no sólo el pasmo de los allí presentes, sino también su hilaridad.

Poco después estaban en otro rincón del local echándose la bronca mutuamente. Tal como me lo han contado te lo cuento yo.


Y hasta aquí la crónica de lo que ha pasado y lo que me han contado de la Madbear de este año. Que nadie tome este texto como un criticoneo, me parece una semana fabulosa en la que el ambiente de Madrid sufre una pequeña revolución, he salido poco pero me lo he pasado genial, me he reído mucho (no he bailado nada) y había cada tiarrón por la calle de quitarse el sombrero y pedirle un hijo.

¡Hasta la del año que viene!


Oiga usted, que los vídeos que ha puesto no tienen nada que ver con el ambiente bear!
Ahhhhh, diversidad, nena, diversidad.



Debido a reclamaciones de copyright (o sea, de alguien que se ha visto identificado) ya he tenido que editar esta entrada DOS VECES. 

2 comentarios :

David dijo...

Gensanta, eso es tener contactos. Vas rivalizando con todos los provincianos que invadimos Madrid en el puente. Andar por la entrada del Thyssen era como pasear por la plaza del pueblo: te encontrabas a la misma gente.

Un saludo.

Haddoquin dijo...

¡Oleeeee, Mr Mocho ya tiene mocho reporteros... mencanta!

Crónica más original, imposible.

Me quedo con ganas de preguntar muchas veces con la continuación de muchas minicrónicas, pero con tanto copyright me da miedo.

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Un blog se nutre de comentarios. Aunque sea para ponerme a caldo di algo, cojostio.

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