Ogayficando el finde (i)


Desde luego cómo sois los lectores.

Escribo el viernes pasado una entrada en el blog anunciando un evento internacional, tengo récord de visitas y de enlaces... pero luego sólo comentan dos habituales y, sin embargo... ¡recibo un porrón de emails privados y mensajes en Facebook y otros chats sobre el asunto?

¿Qué pasa? ¿Es que os da vergüenza reconoceros públicamente como eurovisivos como para dejar un comentario? Sois la pera.

En fin, de todas formas hoy toca desarrollar el tema a toro pasado, claro.


Lo primero: quien se haya sentido ofendido, ultrajado y molesto por mis comentarios, o se vaya a sentir, que no siga leyendo. O no conoce el tono del blog o no me conoce a mí. ¿Que me burlo? Pues sí, pero chico, no hay que tomarse las cosas tan a pecho. No más dramas.

Y lo segundo.... OTRO FINDE DE NO PARAR.

Ay la leche en bote.
¿Cómo estaba yo tan enterado del congreso OGAE?
Pues porque teníamos un par de amigos alojados en casa que iban a asistir.


Y el viernes a media tarde ya los teníamos allí.
¿Que quiere decir eso?
Pues que ya tenemos al señor Tx ATACADO DE LOS NERVES durante todo el finde. 
Porque todo tiene que estar perfecto, la casa inmaculada y oliendo a ambipur, el frigorífico y los forlady a reventar de comida, la ropa ordenada, el dormitorio preparado, el aperitivo listo para cuando entren por la puerta, el cóctel de bienvenida (pérez) preparado y fresquito para justo después de los maribesos... Un espanto.

 
Esta temporada hemos sustituido el cosmo de bienvenida (pérez) por el Aperol Spritz, que aunque ya esté un poco demodé, queda muy bien y se hace muy rápido.
 


Tras los besos y el cóctel... ¡hay que preparar la cena!
- Pero Tx, ¡cómo te vas a poner con la cena a las siete de la tarde!
- Tú lo único que haces es molestar.
- Ais, pues me llevo a los chicos a dar una vuelta
(uno de los chicos): - No, yo estoy cansado, me quedo aquí.

¿Solución? Uno de los invitados se queda con Tx a hacer la cena y el otro y yo... ¡nos vamos al Primark más grande de España! (hasta que abran el de Gran Vía, claro).

¿Tú sabes los ojitos que se le pusieron a mi amigo cuando se imaginaba él ya rebuscando con los brazos inmersos entre montones de camisetas apiñadas sobre una mesa? ¿Y la cara de disgusto cuando vio que en este Primark la ropa está en perchas y no hay mesas con montañas gigantes de ropa para revolver? Da igual, se lo pasó teta.


Y entonces vino la debacle.
Día 3 de octubre: ¡Ya han colocado las cosas de Navidad!


¿Quéeee?
Lo que oyes, María Eduvigis.

 
Y claro, lo primero que hice fue ponerle el mensaje a Tx.
Que él será muy machirulo y muy serio, pero el brillo, el colorín y la lentejeluela le privan más que a una drag de extrarradio.
Y claro está, reaccionó.
- ¿Hay velas como las del año pasado?
- Síii.
- Pues compra, ¡compra!
- Pero churri, si ya tenemos, y además hay una cola del copón.
- Déjalo, ya iré yo.

Ay, eso ya me lo conozco. Al día siguiente no iba a haber esas velas, no las iban a reponer y ya me tocaba a mí aguantar tres meses de reproches acerca de adornos navideños. Fui bueno, las cogí (quedaban 2 cajas, una de ellas destrozada), hice la cola gigantesca y hala, a casa. Pero cómo le voy a dejar a mi Tx sin sus velas de cera con led manejadas por mando a distancia. Aproveché y además complé un muñeco antiestress de goma que sirve de primera bola de navidad del año. Toma ya.


Y a la que volvemos a casa... ¿te crees que ya estaba la cena?
¡Pues no! Que se habían tirado todo el tiempo trasteando los dos con el móvil de Tx.
¡Y luego dice de mí!

En fin, que llegamos, hicimos la cena, cenamos, recogimos y hala, a la cama.

Dilema:
La Tx-Móchez casa/no-casa es tan moderna que sólo tiene un dormitorio. Y bueno, sí, en la parte de arriba, el palomar, hemos habilitado una habitación... en la que cabe sólo una cama. Individual. Es decir, podemos tener invitado en casa, pero no invitadoS.

Si hay más de una persona hay que tirar del colchón restform hinchable.
Y en casa tenemos dos colchones inflables. Uno individual y otro doble. En una ocasión intentamos ya Tx y yo dormir juntos en el doble y fue algo semicatastrófico, acabamos los dos en el centro hundidos casi tocando el suelo.

 
O sea que dejé a Tx en el palomar y yo me quedé con el colchón inflable individual en el salón. Porque claro, a ellos les dejamos el dormitorio.
Veamos: no es incómodo, pero tiene una calidad tan penosa que pierde aire, a la mañana siguiente uno acaba como engullido por el propio colchón y es MUY DIFÍCIL levantarse. Pero tiene su gracia.

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Y yo les había dejado a los invitados el desayuno completo todo preparadito, hasta con notita del servicio de habitaciones para que supieran dónde tenían el zumo, la soja y la horchata y... me dio igual, porque tuve que dormir al lado de la mesa de desayuno.


Porque había que levantarse prontísimo, que el congreso Ogae Spain Portugal empezaba... ¡a las 10 de la mañana!

Pero como ya me estoy enrollando mucho, ya cuento lo del resto del finde más tarde, ¿no? 


Continúa...

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