Tarta tricolor de chocolate blanco, la receta

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Desde hace unos años lo de la arqueología emocional no va conmigo. Reconozco que antiguamente atesoraba recuerdos, cartas, fotos, papelitos, detalles... pero las cosas son cosas, y con la última mudanza hice una auténtica escabechina: los contenedores de mi exbarrio se llenaron de todo tipo de memeces que había almacenado en casa.

Con las personas me pasa algo parecido.
Llámame descastado, desmemoriado o lo que quieras, pero las personas se cruzan en tu camino en un momento de tu vida. Unas permanecen, otras pasan de largo. Y duele reconocer que has dejado atrás a amigos (o amantes) que un día significaron mucho para ti. Pero es ley de vida, tampoco tiene sentido intentar mantener un contacto de manera artificial. Porque además, se nota.


Es por eso que las famosas quedadas de gente que hace siglos que no nos vemos las veo de una manera un poco escéptica. Cuando quedamos los de la universidad se sintió que habíamos vivido años muy trascendentes juntos. Joder, qué me vas a contar a mí, de los 18 a los 23. Cruzamos unos cuantos mensajes después, hubo alguna intención de repetir la quedada... pero todos sabíamos que las probabilidades de éxito eran mínimas.

Con los del colegio la cosa fue más alucinante, porque no teníamos naaaaada en común después del transcurso de los años. Una cosa me quedó clara: los que me caían bien me seguían pareciendo majos y los que me parecían gilipollas en su época lo seguían siendo. La esencia no se cambia, baby. Bueno, creo que ya lo dije por aquí.

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Tengo bastante amigos a los que no veo casi nunca. Algunos ni siquiera una vez al año. Pero sé que en cuanto nos veamos no vamos a hablar del pasado, ni de lo bien o lo mal que lo pasamos juntos, sino que comentaremos con total normalidad las cosas que nos estén ocurriendo en este momento.

Y si hay algo bueno que tiene esa cosa llamada Facebook que tanto tiempo nos hace perder y que tanto daño nos ha hecho a los blogueros es que te permite estar en contacto con personas a las que habitualmente no ves. Y además en un contacto de intensidad controlada, porque tú decides a quién ves, cómo lo ves y qué es lo de ti que quieres que vea cada cual. Conmigo eso no hay problema, porque soy tan emocionalmente exhibicionista que lo cuento todo y pongo mil fotos, pero bueno, eso ya es otro cantar.


El caso es que a raíz de aquella quedada del cole de hace tres años volví a estar en comunicación con dos amigas: Ma y Mo. Ellas no fueron a esa quedada, pero luego me enlazaron via Facebook. Con ambas tuve bastante relación en su época: los tres éramos una especie de descastados en un colegio de pijos en el que no es que importaran las apariencias, es que eran fundamentales, y nosotros tres, por H o por B, no cuadrábamos en el estereotipo reinante.

Ma se fue a vivir fuera de España. Mo empezó conmigo la carrera pero ella sólo hizo 1º, y luego nos perdimos la pista. Los tres no nos veíamos desde la boda de Ma, allá por el año 88. El reencuentro el año pasado fue emocionantey divertido, nos pusimos a hablar de nuestras parejas, del trabajo, de economía... Por supuesto que nos tuvimos que poner al día, claro, pero fue como si nos hubiéramos visto una semana antes.

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Para la fiesta de la puesta del árbol de las pasadas navidades invité a Mo a que viniera con sus hijos, pero con eso de que el polígono está en el fin del mundo y ella vive en los confines de la galaxia al otro lado de nuestra querida comunidad autónoma le fue imposible ir. Su hija mayor, de siete años, después de ver las fotos le dijo a su madre: "esto no te lo voy a perdonar nunca". Yo le dije que tranqui, que la próxima vez que Ma viniera a España les invitaba a todos a merendar a casa y con tiempo para que organizaran el transporte.

Así que el viernes pasado teníamos a Mo, Ma & Mo como antiguos compañeritos de cole, a Tx de "señora de" y a dos niños de 3 y 7 años a merendar a casa.


Tx se encargó, como siempre, de los cosmos y del sushi, que me hace unos rollitos de makis que ya son especialidad. Lo de los cosmos esta vez fue un poco más complicado puesto que ni Ma ni los niños bebían alcohol, así que nos pimplamos la coctelera entre los otros tres.



Respecto a mí, aparte de la decoración, pues me tocó hacer mi especialidad: la tarta de tres chocolates digievolucionada a tarta de tricolor de chocolate blanco.
Y, para que no se pierda la receta, aquí que voy a ponerla en el blog.

TARTA TRICOLOR DE CHOCOLATE BLANCO
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Utensilios y preparativos:

- Un molde desmoldable grandecito, pero no gigantesco (unos 23 cm, tú ya me entiendes que de medidas se supone que controlas).
- Una cuchara de palo.
- Papel de horno.
- Un cazo con mango.
- El accesorio picador de la Minipimer (o similar).
- 2 boles (uno de ellos grandecito, oiga, no se reprima).
- Un tenedor.
- Tener hueco suficiente en el frigidaire para guardar la tarta en posición horizontal (fundamental).

Ingredientes:

- Un paquete de galletas Digestive (las mejores, las de soja/naranja).
- Mantequilla, unos 100 gramos.
- 450 gramos de chocolate blanco (lo que vienen siendo 6 tabletas de 75 g o 3 de 150, dependiendo de la marca).
- 1 litro de nata de 35% m.g.
- 1/2 litro (o sea, 500 cc) de leche entera.
- 3 sobres de Cuajada Royal (en cada caja vienen 4, ¡te sobra uno, yupi!).
- Colorante alimentario.

Coste:

Vamos, que la tarta te sale por unos 10 € (comprobado).

Calorías:

Todas, y más (ideal para tus amigas a dieta).

Modo de hacerla:

1. Pones unos 100 gramos de mantequilla a derretir (sin que se quede líquida del todo) en el microondas, o si no tienes, un buen rato antes fuera del frigorífico. 
2. Colocas papel de horno en la base de un molde desmoldable y cierras el molde. Compruebas que quede bien y sin arrugas.

3. Echas en el accesorio picador de la Minipimer medio paquete de galletas Digestive YA TROCEADAS. Picas. Lo agitas para que se distribuyan homogéneamente las galletas. Vuelves a picar. Troceas otro 25% de las galletas y las echas. Vuelta a picar, a mover y a picar hasta que quede como arena de río.

4. Echas el polvo de galleta en un bol e incorporas la mantequilla derretida. Mezclas bien. Lo mejor es hacerlo con las manos, o sea que por tu bien espero que las tengas bien limpias.

5. Una vez conseguida una masita consistente, la echas en la base del molde y la extiendes lo más uniformemente posible que puedas, apretando para que quede bien durita.

6. Primera capa: Echas al cazo 333 cc de nata, 166 cc de leche (o sea, un tercio de lo que habías comprado, tampoco hay que ser tan exacta, joder) y un sobrecito de cuajada. Pones el cazo a fuego lento y vas removiendo para que todo quede uniforme.

7. Incorporas colorante alimentario. Ojo, porque como la base es blanca, los colores te quedarán muy pastel, así que si los quieres vivos tienes que echar muchas gotitas, y cuidado con las mezclas, que puede quedarte una bonita y poco apetecible tarta en tonos grisáceos.

8. Troceas 150 g de chocolate blanco y lo incorporas a la mezcla de nata, leche y cuajada. Remueves, remueves y remueves

9. Éste es el paso más coñazo: esperar a que hierva. Si pones el fuego muy fuerte, hierve enseguida, pero tienes una muy alta probabilidad de que se te queme el chocolate, se pegue al fondo del cazo, queden grumos que te jodan la estética y encima den sabor amargo, así que.... PACIENCIA. Se va removiendo con el cucharón a fuego lento/medio hasta que el chocolate se derrita y quede incorporado a la mezcla completamente. Corriges el color si hace falta. Sigues removiendo y vas poniendo la oreja hasta que notes que hace ruidos de cocción. En ese momento tienes dos opciones: seguir a fuego lento hasta que hierva o darle un subidón súbito de fuego para que lo haga en unos segundos.

10. La mezcla tiene que hervir, si no lo hace, la cuajada no cuaja. En cuanto rompa a hervir la sacas del fuego y la viertes sobre la base de galleta en el molde.

11. Metes el molde con la mezcla en el frigo, lo más horizontalmente posible, que no se te mueva.

12. Limpias el cazo y el cucharón y repites el proceso desde el punto 6 al 9, pero con otro color.

13. Antes de que la 2ª mezcla rompa a hervir, sacas la tarta con la primera capa del frigo y con un tenedor haces unas rayas en la superficie. Esto hará que la siguiente capa no se "resbale" sobre la anterior.

14. Cuando la segunda capa rompe a hervir, con una mano agarras el cucharón y lo pones poca abajo sobre la tarta con la primera capa. Con la otra coges el cazo y viertes la mezcla de la segunda capa sobre el cucharón, utilizándolo para distribuir la mezcla de la manera más uniforme posible sobre la tarta y evitando que caiga a cholón y nos destroce la primera capa. Hay que ser rapiditos, que puede cuajar al momento.

15. Tarta con dos capas... al frigo.

16. Tercera y última capa: repites los pasos 12 al 15... utilizando un tercer color. Cuida de que la última capa quede con una superficie lo más uniforme y lisita posible o si no tendrás que tirar de decoración extra para que quede mona.

Y ya está: en una hora la tienes lista para comer, aunque mejor que la dejes unas cuantas horitas en el frigidaire para tomarla fresquita. Ningún problema si es de un día para otro. Si te pasas y ya echa a andar sola o tus invitados sufren de súbitos retortijones al probarla y se excusan para ir al váter, tírala.


Está riquísima, te lo digo yo.

Como has podido comprobar, se trata de una simplificación de la tarta maricona de seis colores que hice para el bicumpleaños, que a su vez era una evolución de la tarta de tres chocolates que hice para la fiesta Vuelta al Cole y que me enseñó mi querida cobloguera Ros Y Punto. Lo primero, porqhe hacer 6 capas supone el doble de trabajo. Lo segundo, porque a los niños de 3 y 7 años no hay que empezarles aún con mariconadas (bastante tenían con el mantel y con verme a mí bailando con la Wii). Y lo tercero, porque hay que calcular bien el tamaño de la tarta y del molde, que en la del cumple hubo capas que me quedaron casi inexistentes porque el molde era excesivamente grande. Que no coño, que no.

Variaciones:

Para tus amigas las histéricas de las calorías o las intolerantes a la lactosa: Sustituyes la leche y la nata por soja. Para que no sepa a césped, hay que echar azúcar (o edulcorante, en su defecto). También puedes usar SojaCalcio de Hacendado Deliplús, que está más rica, pero el color te saldrá ligeramente marronuzco, con lo que habrá que usar más colorante y al final la mezcla parecerá el agua de limpiar los pinceles de las acuarelas.

Para tus amigas musculocas y/o clembuteroladas: en la anterior de soja, sustituyes además las galletas Digestive por tortitas de arroz machacadas, y la cuajada por gelatina (que es puritita proteína). Problema: una capa de gelatina tarda una hora aprox en cuajar. Se te puede hacer eterno.

¡Seguro que sabe asquerosa!

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Esta entrada de blog va dedicada a un-angel y sus tocinillos de cielo.

6 comentarios :

Haddoquin dijo...

Los sinuosos caminos de la vida hacen cosas raras y lo mismo te juntan con unos que te separan de otros. Y sí, a veces da rabia haber perdido el contacto o la relación con algunas personas, pero es lo que hay. En mi opinión, no tiene mucho sentido darle vueltas a estas cosas a posteriori.

Esa tarta es un exitazo siempre y en cualquier circunstancia. Hace unos añitos, hice la versión básica un par de veces, con un piso de cada chocolate (sin colorantes, ainsss) y triunfé en el trabajo, con compis nuevas (casi todas eran señoras cuarentonas). Pero, lo confieso, con esas fotos de los makis entro en estado baboso. ¡Que el Tx comparta la receta!

PasaElMocho dijo...

Qué pasa con las señoras cuarentonas, ¿eh?

Driver GT dijo...

Los caminos te separan de unos y te juntan con otros, es así.

Ay, la maritarta. En verano, que tendré tiempo y vida otra vez, probaré a hacerla.

un-angel dijo...

Yo también soy partidario de cuando una etapa de la vida termina y comienza otra, no matarme demasiado por mantener las relaciones ni los contactos, y si se pierden pues eso, es la vida. De hecho, me "fumé" la reunión de antiguos alumnos con los del instituto porque no tenía especial buen recuerdo de nadie y no ir me parecía lo más coherente.
¡Me encanta la decoración de vuestras mesas!...y la tarta me provoca pero me gustaría saber como hacer la de tres chocolates: ¿igual pero sin los colorantes y utilizando tres tipos de chocolates distintos? ¿con cuajadas también?
Gracias por la dedicatoria, pero aún estoy dolido por lo de la Poniponchi, no sé como vamos a arreglarlo .P

PasaElMocho dijo...

Angel, un-angel, mi querida amiga LA PONIPONCHI me dice que te indique que la receta de tarta de tres chocolates es ésta: (clic). Yo la hice sin incorporación de azúcar ni polvo de naranja.

¡ESTAMOS HECHOS UNAS MALENIS!

un-angel dijo...

¡Jajajajaja! Noo, de Malenis nada hombre. ¡¡¡Y de PONIPONCHIS tampoco!!!
Muchas gracias por el enlace,en mi primer día libre voy a hacer el intento a ver qué sale.

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Un blog se nutre de comentarios. Aunque sea para ponerme a caldo di algo, cojostio.

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