Campanadas de boda

 
El domingo fuimos a ver Campanadas de Boda, la obra de teatro de La Cubana, al Nuevo Teatro Alcalá, de Madrid, en lo que sería su última función de la temporada, aunque creo que en otoño vuelven.

Nos habíamos resistido un poquito a este espectáculo más que nada porque los precios que pusieron al principio me parecieron una barbaridad, pero curioseando la semana pasada en Atrápalo.com, la web ésa que te llena el correo de MIERDA diariamente pero que de vez en cuando tiene buenas ofertas, vi que para el domingo la butaca de patio estaba a 19 euros (plus comisiones de su tía fulgencia y compañía, claro), así que oye, pues nos sacamos un par el tequis y yo.

Quien conozca los espectáculos de La Cubana ya sabe a lo que va: de una situación cotidiana sacan un vodevil costumbrista que acaba convirtiéndose en una fiesta en la que el público participa, con actores que se desdoblan en tres y hasta cuatro personajes distintos. Yo he visto en teatro "Cómeme el coco, negro", "Cegada de amor", "Una nit a l'Opera" y "Mamá quiero ser famoso". Las dos primeras producciones son antológicas y hay que verlas, incluso compensa ver el Youtube guarreras que circula de ellas. La de la ópera me hizo gracia por la cantidad de alusiones que tenía y la del famoseo me pareció floja.

Campanadas de Boda es simpática pero también flojita. La anécdota es la organización de un bodorrio por parte de dos señoronas que quieren para la niña de la familia que su boda sea lo más de lo más.



A partir de aquí quien vaya a ir Campanadas de Boda en el futuro que se abstenga de leer o que lo haga AYOR.

A ver, está bien, tiene muchos puntos en los que te ríes, la transformación del decorado para la boda es espectacular, los actores son voluntariosos... pero está un poco desaprovechada. Para mi gusto haría falta más despiporre. Hay muchos elementos que apuntan a que luego la cosa va a desbarrar y... ay, no.

Creo que quizás la culpa es de las tres "protagonistas": la nena, su madre y su tía, que son las que llevan la voz cantante durante toda la obra y que son personajes que sólo sacan una sonrisa. Bueno, la madre algo más, y tiene momentos buenísimos, pero la nena y la tía no provocan empatía alguna. Luego está la criada con acento andaluz, que supongo que hará mucha gracia en la Cataluña natal de La Cubana, y que tiene excesiva presencia y nula comicidad.

También he echado de menos más interacción con el público. En Cegada de Amor ya los acomodadores eran los actores, en Cómeme el coco el de la puerta se enfadaba porque llegabas tarde, en la Nit a l'Opera se reían en tu cara al ver la entrada y te mandaban por la puerta trasera del teatro... aquí también hay participación, pero es más pasiva.



Y sin embargo el potencial de otros personajes secundarios no llega a desarrollarse del todo. Y es ahí donde está el máximo valor de la obra: en esa nuera brasileña lagarta, en la pareja gay cuya historia es tan obvia, en el padre facha...

...y en Meritxell Duró, que es una pedazo de actriz que alucinas, y la quintaesencia de lo que es La Cubana. Ella es la limpiadora rumana, la descocada novia francesa del padre y la tía abuela ultracatólica vestida de teja y mantilla. A ella se deben los momentos más hilarantes de la función y sólo por ver cómo se mueve en el escenario y oír cómo habla merece la pena asistir al espectáculo. Si ya en la reposición de "Cómeme el coco, negro" (en la foto inferior) nos encandiló con su encarnación de la primera vedette añosa, en "Campanadas de boda" dan ganas de gritarle "Brava, brava y brava". Estupenda.


El espectáculo tiene una primera parte vodevilesca y una segunda en la que se convierte en una fiesta con participación del público, y es allí donde levanta el vuelo por lo vistoso y entretenido.

A todos los asistentes se les hace una foto, que una hora después de la finalización de la función puede verse en la página web de la obra.

Campanadas de boda no es la quintaesencia de las maravillas, pero es una obra divertida, perfectamente adecuada para pasar dos horas y media muy agradables y merece la pena acercarse a verla. 



1 comentario :

desgayficando dijo...

Yo fuí a ver Comeme el coco negro y la verdad que me lo pasé muy bien pero como no encuentres una oferta suelen tener unos precios que es para pensarselo mucho

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