Qué suave, ¿es nuevo? No, lavado con Perlán

La depilación masculina es un tema siempre peliagudo de abordar por varias razones:


La primera y fundamental es que el pelo, cuando vuelve a crecer, PICA. Sí, señora, es muy gracioso afeitarse el pecho, pero cuando los pelos vuelven a tener tres milímetros de longitud se cruvan sobre sí mismos a modo de gancho y se te clavan por todos lados, como venganza por haberte atrevido a cortarlos.


La segunda es que el primer día estás divino todo depilado, pero al segundo, RASPAS. Puede que hayas conseguido superar la ladillácea sensación del picor, pero al pobre muchachito que se atreve a acercar su cara contra tu pecho le dejas los labios que ni Ana Torroja.


Después está el asunto de la MACHIRULEZ. Hay quien cree que el depilarse es "de mariquitas" o que el pelo otorga cierta masculinidad de la que los lampiños carecen. Esta creencia está muy arraigada en el movimiento bear, especialmente entre las OWL's, pero sinceramente, bonita, si tienes más plumas que la boa de Tania Doris, el pelo no te las camufla.


En el lado opuesto, están los que opinan que depilarse ayuda a MARCAR más y que los músculos queden más definidos, y no son pocos los que dejan las duchas del gimnasio perdiditas de una crema verduzca bastante asquerosa. Y además dicen que a las chicas les gustan sin vello.


Finalmente, la depilación es un buen CAMUFLAJE para la edad. ¿Que tengo la coronilla con una tonsura que ni los monjes de El Nombre De La Rosa o la línea de mi flequillo amenaza con acercarse cada vez más a mi nuca, à-la-preysler style? Pues me rapo la cabeza y voy de calvo. ¿Que las canas empiezan a adueñarse de mi pecho dándome un aspecto Papá Pitufo para el cual aún no estoy preparado? Pues me depilo.


¿Y qué tiene todo esto de particular que no sepas tú ya, oh, ávida lectora?
Pues nada, porque esto no va de rapados de cabeza ni de depilación láser de pecho.

Hoy hablamos de...

DEPILARSE LOS HUEVOS.

Ayyyy, ahí sí que ha dolido, ¿eh? ¿A que has hecho un aiiffsssshhhhhhh?

Francamente, yo no soy ningún fan de la depilación, pero resulta que a mi tx le gusta que yo ahí abajo tenga poco pelo y, si es posible, nada.


Pero vamos, por los cojones me voy a poner yo a afeitarme zona tan delicada. Y quien lo haya intentado sabe que los microcortes están a la orden del día y no hay manera de parar la sangre porque es una zona que siempre está "colgando". Ni con afeitadora eléctrica ni con maquinilla de cuchillas (agggggghhhhhh).

Hasta que llegó la solución:

Philips Bodygroom

Y esto NO es un publirreportaje.

La Philips Bodygroom es una afeItadora doble.
Por un lado trae la cuchilla con peine con la que te recortas la barba y los abuelillos antes de resignarte a ir a la peluquería. Hasta ahí todo normal.

 

Peeeeero, por el otro lado tiene un cabezal basculante típico de las maquinillas Philips con una cuchillita CON LAS PUNTAS PERLADAS.

¿Y qué es eso de las puntas perladas? Pues que las puntas de la máquina tienen una protección de nosequé que hace que la máquina se deslice por la piel de una manera suave y sin provocar rozaduras ni cortes.

Como dice mi amiga La Cardone: el mejor invento del mundo después de la cafetera Nespresso.


Y es que la Cardone tiene razón, con la máquina de puntas perladas se acabó el miedo al afeitado de las "partes íntimas". Además, si dejas que sea otro quien te afeite, el proceso se presta a divertidos juegos sexuales.
Para seguir hablando de eufemismos, véase la página de Philips sobre "depilación íntima masculina": clic. (o cómo llamar bonsai al matojo, vello público o pendejos).

Y menudo éxito, oye, que ya somos varios los que la hemos comprado. Y cuando se saca el tema la pregunta es siempre la misma:

- ¿Qué? ¿Hoy vienes "perlado"?



Y además, hay una verdad universal:

AFEITADO, PARECE QUE LA TIENES MÁS GRANDE.


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