Ese género no lo trabajamos

 
Hoy presentamos: Historias de la Abuela Mocho, capítulo XVILC

Madrid, principios de los 90.
Nuestro amigo Mocho era un tierno infante recién salido del cascarón y lanzado al lupanar del ambiente gay madrileño.
Hablamos de principios de los 90. 
Mari, que la explosión de la visibilidad del 95 aún no había ocurrido.
Que todo lo que había era no ya cutre, sino espantosamente cochambrosístico, negro, roñoso, costroso, sórdido, una ascaaaaaaaaaa.
Que Chueca daba miedo, coño. Y más para un niñato de veintipocos educado en la más rancia mentalidad judeocristiana del temor de dios, el pecado y el castigo como penitencia.
Pero yo tuve la inmensa suerte de que justo por esa época comenzaron a aflorar algunos locales con cierta luz y, sobre todo, que iba acompañado por mi íntimo amigo CdeC, que lo de no estar solo es esencial.
Y hala, estábamos todos los findes explorando nuevos mundos, descubriendo los nuevos locales como el Bar de Copas de la Plaza del Rey, el Montera 33, el Hanoi...



Y claro, qué hacíamos allí los dos ataviados con los zapatos de vestir, las camisas heredadas de hermanos mayores y los pantalones vaqueros nevados cuando lo que había en esos locales a nosotros nos parecía lo más moderno del mundo (ya ves tú, chicos con camisetas y vaqueros ajustados, qué gran aportación la de los Levi's 501 al mariconeo mundial). Nada, había que customizarse y adaptarse al nuevo mundo.

Pero claro, jovenzuelos y con la paga semanal de nuestros papis como únicos ingresos, a ver quién era el guapo que se podía gastar el dineral que costaban esas ropas tan modernas de las tiendas de la calle Fuencarral (las de antes, no el imperio de la franquicia de luxe que es ahora). Porque unos vaqueros guays vale, pero... conseguir que mamá compre una camiseta ajustada... era tarea titánica. Que nosotros queríamos ir repretaos repretaos.

Porque sí, cariño, en aquella época, yo CABÍA en una camiseta ajustada. Y, lo confieso, llegué a tener una lycra. Pero eso es otra historia que debe ser contada en otra ocasión. 



El caso es que mi amigo CdeC tuvo la gran idea. 

- "Yo conozco una mercería de las de toda la vida en la que mi padre se compra las camisetas de manga. Si las tienen blancas, también las tendrán negras. Y serán baratas".

Y allí que fuimos los dos pintureros, a la clásica mercería de las de toda la vida, que son fantásticas (y que también están desapareciendo), de esas con las cajas con el muestrario de botones, con las bragas clavadas con alfileres en la pared del escaparate al lado de los braslips, los precios en una cartulina escritos con rotulador Eding rojo de los gordos... el delirio de cualquier bloguero, vamos.



Y cuando nos tocó el turno le pedimos una camiseta de las de muda, pero en vez de en blanco, en negro. Y la señora de la mercería nos miró con cara de no entendernos y nos soltó:

- "Lo siento, ese género no lo trabajamos".

Y, pánfilos de nosotros, nos miramos y al instante nos dio un ataque de risa allí mismo. Desistimos y nos fuimos. Claro está, sin nuestras camisetas repretás. Posteriormente descubrimos que con ir a Carrefour listo, que allí las tenían de todos los colores y a unos precios de risa. Pero quién coño compraba ROPA en Carrefour en aquella época (o ahora, claro), cuando además... ¡se llamaba PRYCA! Vamos, ni el tato.



Pero desde entonces la frase de la mercera se nos quedó grabada a fuego. Y, cada vez que teníamos oportunidad, soltábamos lo de "es que ese género no lo trabajamos". Y oye, venía muy bien para ahuyentarse moscones. Sí, en aquella época éramos pequelocas, pequetontas, marilycras y todo lo que nos quieras llamar. Y de esos polvos vinieron estos lodos, porque anda que no sigo teniendo yo tontería encima aún a fecha de hoy.

Fin de las historias de la abuela Mocho.

¿Y a qué ha venido todo este rollo nostálgico de bragas, gomas de cinturilla y camisetas del Pryca?

A que no paro de recibir mensajes de amigos que no encuentran "el libro".


¡¡¡¡COJOSTIO!!!!
Vamos a ver, yo ya lo he dicho, los misterios de la distribución editorial para mí son insondables, pero bueno, aseguro que el mismo día 19 de julio estaba ya en distintas librerías, como por ejemplo en Fnac Valencia, o Parquesur.

Para las maricas que no saben salir del centro de Madrid porque se pierden, en Fnac Callao estaba ya puesto el sábado 20, y en librerías de comics y en las clásicas de productos lgtbirqtr como Berkana o A different life, tres o cuatro días después. ¡Pero si hasta un amigo me ha mandado una fotografía tomada en Los Angeles, Califormia, con el libro comprado via Amazon! ¡Y a mi Acho favorito se lo encargaron y trajeron en la librería San Juan Bautista de Cieza, Murcia!


Y es que, con todos mis respetos al oficio "dependientes", hay un sector especializado en el "este género no lo trabajamos" o, más concretamente, "si no está ahí es que no lo tenemos". Cariñas, no cuesta nada buscarlo en el ordenador.


Recuerdo una vez que estaba buscando un cd en el llorado Madrid Rock de Gran Vía, lo que ahora es Bershka. No sé qué rareza sería que podía estar tanto arriba en bandas sonoras como abajo en clásica o en medio en la zona de ofertas. El caso es que yo no lo encontraba, pero la chica me lo localizó en el ordenador y se recorrió las tres plantas para traérmelo. Eso es servicio. Y no como me ocurrió en la Fnac, que pregunté por Nitzer Ebb y un hippilondio me soltó, sin inmutarse y, por supuesto, ni mirar nada, que eso no lo tenían. Me fui a nosequé estante (era cuando en Fnac había MUCHOS discos), cogí tres distintos y se los puse delante de la cara al hippydemierda. "Sí que los tenéis". De verdad, qué seres. O cuando pregunté por el Believe de Cher (sí, uno ejerce de marica marica de vez en cuando) y el dependiente (lo que ahora llamaríamos un hipster, pero que entonces eso no existía) se rió en mi cara y me dijo que eso probablemente no se iba a editar en España. En fin.


Pues eso, que de todo hay, pero si te encuentras con el dependiente que, o no sabe o no quiere molestarse, o tiene puesto el chip "ese género no lo trabajamos", pídele que lo busque por el ISBN, que es así como la matrícula de todos los libros.

El del mío es:

9788415839439


¡¡¡Te odiará por siempre!!!
Prueba a ponerlo en el buscador de fnac.es o de amazon (es, co.uk, fr o com)

Y de todas formas si vas a comprarlo online, mejor directamente a Diábolo.

 
En Casa del Libro han tardado en colocarlo pero por lo menos ya está en su web. Y en La Central lo estará. Tranquis. Sobre encontrarlo en El Cortinglés... bueno, dudo que esté allí algún día.

¡Y ya tengo mi primera crítica negativa!

"querer colarnos esta mamarrachada que hace de las memorias de Victoria Beckam un profundísimo relato sobre el triunfo del ser humano... eso es iMALDAD!!"

Gracias a los amables lectores/comentaristas de Cromosoma X.
I'm lovin' it.


7 comentarios :

Spidifen dijo...

que malas somos las pequetontas a la hora de criticar ;-)

starfighter dijo...

Has llegado al nivel de AR. Hoy en día no eres nadie sin una crítica negativa. Aunque no lo tengan en una librería, conociendo el título y/o autor siempre se puede pedir. A ello voy.

Ros dijo...

yo no lo encontré en amazon será que busco mal, pero me gustó mucho que en Diábolo, por un euro más, te lo ponen en cualquier punto de España en un par de días, así que a hacerlo vía Diábolo que es la distribuidora y dejaros de moderneces!!!!

Anónimo dijo...

Chato hasta en Marbella-epicentro-del-caso-malaya lo venden y lo he comprado. La crítica otro día

txokolatERO dijo...

Cojostio... con la ilusión que sería que estuviera ya hasta firmaduki!!

Vamos a por ello!!

Driver GT dijo...

Ay Mari, que lo tengo que pedir hoy, que si no me vuelvo a marchar y no me lo traen.

Eso de "no lo trabajo" lo uso yo también cuando hay algo de comer que no me gusta (por ejemplo la piña).

Driver GT dijo...

Ah, y lo de las fotos no se hace, ¡leñe! ¡Vaya susto que me he llevado!

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Un blog se nutre de comentarios. Aunque sea para ponerme a caldo di algo, cojostio.

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